Es falso que un documento del Banco Mundial pruebe que el COVID fue planeado

Contenido Animal Político · 3 de diciembre de 2020

Es falso que un documento del Banco Mundial pruebe que el COVID fue planeado

Junto con el hashtag “falsa pandemia” circula en redes sociales un video en donde aseguran que la COVID-19 se planeó desde hace 3 años. La supuesta prueba es un documento del Banco Mundial que demuestra que, desde 2017, varios países comenzaron a comprar “productos COVID”. El documento es real pero la confusión reside en que muchos de los productos que ahora se usan para combatir la pandemia ya existían desde mucho antes. 

En Twitter, por ejemplo, un usuario compartió el video junto con el mensaje: “Los documentos filtrados del Banco Mundial muestran que desde el 2017 y 2018 los gobiernos de decenas de países comenzaron a comprar los “test para detectar COVID-19”, cuando ese nombre sólo se le asignó a la enfermedad hasta 2020”. En esa publicación, el video ya registra más de 7 mil reproducciones. 

El mismo material también se comparte por WhatsApp, e incluso una de nuestras lectoras pidió al equipo de El Sabueso la verificación de este video. 

El documento no se filtró y los insumos fueron reclasificados

Según el video, se “filtró” un documento de 70 páginas del Banco Mundial que se titula Programa de respuesta y preparación estratégica COVID-19. “Lo extraño es que dichos documentos tienen una fecha que data de 2017 y 2018, es decir dos años antes de todo este desastre”, dice quien narra el video.  

Para empezar, el documento no “se filtró”, como dice la información falsa. En realidad estos documentos son públicos y están disponibles en la web del programa estadístico de comercio internacional del Banco Mundial, la Solución Comercial Integrada Mundial (WITS, por sus siglas en inglés). 

Precisa que el texto se refiere a “todos los registros de exportación de instrumental y aparatos de prueba de diagnóstico de COVID-19”. Menciona una serie de países a donde supuestamente se exportaron estos recursos durante 2017 y 2018, tales como Estados Unidos, Irlanda, Holanda entre otros. 

Los productos ya existían antes del pandemia, pero fueron re-clasificados 

Es cierto es que una versión de las tablas incluía la etiqueta “COVID-19” en productos comerciados en 2017 y 2018. Pero la Organización Mundial de Aduanas (OMA) aclaró esta situación.

Tal y como señala el video, los productos etiquetados como “COVID-19” son los marcados con las series 300215 y 902780. Estas claves corresponden a kits de pruebas de inmunidad e instrumentos de laboratorio clínico para el diagnóstico in vitro. No se trata de ningún artículo para detección o tratamiento específico de SARS-CoV-2.

De hecho, esta información falsa ya circuló en septiembre en forma de capturas de pantalla y lo desmentimos acá. En el  mismo el sitio con la información pública a la que se hace referencia, tiene la leyenda: “Los datos aquí rastrean dispositivos médicos previamente existentes que ahora están clasificados por la Organización Mundial de Aduanas como fundamentales para abordar el COVID-19 “.

 “¿Cómo es posible que los documentos del banco Mundial contengan esta información fechados dos años antes de que se dieran los primeros casos en China, la OMS decretará la pandemia y que el nombre de “COVID-19 fuera público?”, cuestionan en el video. 

Pero de hecho, el Banco Mundial le dijo a los verificadores de Newtral que: “Hay una explicación sencilla sobre el motivo por el que los llamados productos ‘COVID-19’ están disponibles desde hace varios años antes del 2020. Estos productos son suministros médicos que durante mucho tiempo han tenido muchos otros usos. Con la pandemia adquirieron especial importancia  y fueron clasificados por la Organización Mundial de Aduanas como productos COVID-19 para facilitar su seguimiento”

¿Entonces la COVID-19 es un plan? 

El video agrega que los motivos de esta pandemia son principalmente “controlar a la población”; “vigilarnos” y modificar la economía mundial. Pero lo cierto es que la información científica apunta a que el virus que causa la COVID-19 no fue creado de forma intencional. 

Por ejemplo, un artículo publicado en “Nature Medicine”, “el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito”. Kristian Andersen, profesor de la Scripps Research, junto con profesores de la Universidad de Tulane, la Universidad de Sidney, la Universidad de Edimburgo y la Universidad de Columbia, fueron quienes realizaron la investigación.

Incluso, en la revista The Lancet, un grupo de científicos e investigadores publicaron una postura al respecto, “para condenar enérgicamente las teorías de conspiración que sugieren que COVID-19 no tiene un origen natural”. 

En conclusión: Los documentos del Banco Mundial no prueban que todo se trata de una conspiración mundial, planeada desde 2017.