Contenido Animal Político · 13 de agosto de 2019

En redes sociales y diversas páginas de internet se ha compartido una fotografía de un pie infestado por un parásito llamado “bicho espacial”. La imagen, que ha causado alerta entre los cibernautas, tiene la siguiente advertencia: “Quien tiene perros y gatos en casa cuidado al pisar los lugares donde se hace pipí aunque ya esté seco”.
La afección que se muestra en la imagen viral fue causada por la Larva migrans cutánea, aunque el parásito que la causa sí puede estar presente en el intestino canino depende de varios factores para lograr el contagio al humano.
La imagen que acompaña la publicación está disponible en un banco digital de imágenes, bajo la autoría de Tisfor Than, fotógrafo tailandés, acompañada del pie de foto “Severe cutaneous larva migrans at left foot”. La fotografía es real, pero la infección no es causada de la forma en la que se describe en la publicación de redes sociales.
En un texto sobre Parasitología, publicado por el Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, se explica que Larva migrans cutánea (LMC) es un síndrome causado por la presencia y subsecuente migración de larvas de nematodos de diferentes animales en capas superficiales y/o profundas de la piel.
Aunque la LMC sí causa lesiones similares a las expuestas en la imagen, su contagio no se relaciona con la orina de las mascotas. Esto lo confirma la doctora Rosario García Salazar, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM quien afirma que “el hábitat del agente etológico es el intestino y nada tiene que ver con las vías urinarias, es decir, el parásito que causa LMC no está presente en la orina, aunque sí en el excremento, sin embargo tiene que pasar cierto tiempo en suelo arenoso para que se desarrolle”.
De acuerdo con una nota clínica expuesta en la revista médica MediFam, esta parasitosis, caracterizada por lesiones cutáneas serpiginosas, es endémica en climas cálidos y húmedos de áreas tropicales y subtropicales.
La misma fuente describe que el agente etiológico más frecuente es un gusano adulto que vive en el intestino de felinos y perros salvajes. A través de sus heces se eliminan huevos que sobreviven a terrenos húmedos y arenosos como playas y jardines, en donde se conviertes en larvas con capacidad de penetrar la piel y alojarse en ella.
En este sentido, la doctora Rosario García Salazar refiere que “justo es en la playa donde la mayoría de los pacientes se contagian porque es el lugar donde se reúnen todos los elementos. Los animales entrar, excretan en la arena, nosotros la perdemos de vista pero la larva sigue ahí y las personas suelen pisar la arena sin el cansado adecuado”.
La especialista de la UNAM asegura que con las desparasitaciones periódicas el animal puede quedar libre de este parásito, añade que como el hombre no es su huésped habitual, no llegará al intestino y únicamente dará lugar al síndrome LMC que dura en promedio 2 semanas, aunque no existe un tiempo específico.
Las medidas precautorias que la doctora García Salazar propone son reducir el acceso de mascotas a las playas y usar el calzado adecuado al caminar sobre terrenos húmedos que puedan albergar la larva.
La UNAM advierte que las deficiencias en el control de esta parasitosis están ligadas con “la falta de cultura en el país sobre el cuidado responsable de millones de animales de compañía, y la carencia de medidas apropiadas para informar a la población y a profesionales de la salud”.
Es falso que pisar la orina de tu mascota te contagia el bicho espacial. Pero si tienes contacto con arena o tierra infestada por esta larva es posible que la contraigas.