Daniela Martínez Martínez · 19 de enero de 2024
Una publicación en redes sociales saca de contexto los datos de estudios científicos para desinformar sobre las vacunas de COVID-19.
En X, antes Twitter, un mensaje asegura que “hay más evidencia de que las vacunas contra el COVID han generado casos de miocarditis, enfermedades neurológicas y hasta ceguera”.
Y luego agregó: “Pese al enorme daño, las empresas farmacéuticas se llenaron los bolsillos y siguen haciendo negocio con las vacunas”. Pero especialistas refieren que el contenido es desinformante.
“Son publicaciones fuera de contexto que no consideran las estadísticas, no consideran los beneficios contra los riesgos“, aseguró el doctor Alejandro Macías, quien en el 2009 fue comisionado especial para la atención de la influenza A (H1N1) en México.
También advirtió que cualquier medicamento tiene efectos colaterales, pero los riesgos al no vacunarse son mayores.
Tanto él como José Luis Sánchez Salas, doctor en Ciencias con especialidad en Microbiología, coincidieron en que es más probable tener miocarditis o efectos neurológicos secundarios al contagiarse de COVID, que por las vacunas.
También lee: Salud registra saturación en 16 hospitales del país relacionados con COVID-19
La publicación desinformante cita tres artículos científicos como supuesta evidencia contra las vacunas, pero en realidad ninguno advierte contra ellas.
En el tuit no se incluyen las conclusiones, ni se contextualiza el número de incidencias de efectos adversos por personas vacunadas.
En la publicación desinformante se citó un artículo de Yale para alertar sobre los casos de miocarditis por la vacuna. Pero en este estudio, publicado el 5 de mayo del 2023 en la revista Science Immunology, se explica que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) declaró que “el riesgo de formas graves de miocarditis es mayor en las personas que contraen el virus COVID-19 que en aquellas que reciben vacunas”.
El artículo también enfatiza que la vacuna ofrece la mejor protección contra enfermedades relacionadas con COVID-19.
En esta investigación se describe a la miocarditis como: “una inflamación generalmente leve del tejido cardíaco que puede causar cicatrización pero suele resolverse en unos días”.
Reportaron que se observó un aumento de esta condición principalmente en jóvenes de 12 a 17 años. Pero encontraron que “la inflamación cardíaca no fue causada por los anticuerpos creados por la vacuna, sino más bien por una respuesta más generalizada que involucra células inmunológicas e inflamación”.
Según el CDC, en hombres de 12 a 17 años se registraron de 22 a 36 casos de miocarditis por cada 100 mil, dentro de los 21 días posteriores a recibir la segunda dosis de la vacuna. Sin embargo, la incidencia de miocarditis después de contagiarse de COVID-19 fue mayor: de 50.1 a 64.9 casos por cada 100 mil, en el mismo grupo demográfico.
El tuit que desinforma también afirmó que la vacuna ha causado ceguera y citó un artículo del Indian Journal of Ophthalmology.
Éste revisa un caso de un hombre de 61 años que perdió la visión ocho días después de recibir una dosis de la vacuna contra COVID-19, pero no es concluyente que esto sea efecto de la vacuna.
La conclusión específica que es una hipótesis el que este efecto pueda ser una respuesta inmunológica a la vacuna, considerando la correlación entre el tiempo de la aplicación de la vacuna y la pérdida de visión.
“Es una asociación, no se puede establecer todavía una causalidad”, explica sobre este caso el doctor Macías. “Hay que considerar que se han puesto miles de millones de vacunas y no es fácil decir si algo que ocurrió después de la vacuna tuvo que ver con la vacuna”.

Por último, se cita un estudio publicado en el European Journal of Medical Research sobre efectos secundarios neurológicos de la vacuna de COVID, los cuales, según la investigación, se manifiestan con más frecuencia en personas “con antecedentes de enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico o que son más sensibles a la edad y las condiciones fisiológicas”.
El artículo empieza diciendo que actualmente se considera que las vacunas son la mejor manera de lograr la seguridad colectiva y controlar la mortalidad. En la conclusión indican que hacen falta más estudios para poder señalar una relación directa de éstos con las vacunas.
También lee: Falso que Pfizer intentó ocultar efectos adversos de la vacuna, han sido públicos desde 2021
“Los efectos adversos siempre han sido parte de la estrategia de vacunación masiva, pero en última instancia, los efectos deseados de la vacunación son más significativos”, reiteran.
El doctor Sánchez nos explica que las vacunas requieren un análisis de costo-beneficio: ¿Cuánto nos ayudan en la población? ¿Cuántos se van a proteger? ¿Cuántos podrían tener efectos adversos? Ya que hasta el momento los beneficios de la vacuna de COVID-19 son mucho mayores que los riesgos.
“El porcentaje de la gente que sufre estos efectos es muy bajo, es 0.06% o 0.07% (…) pero el virus es peor”, insiste el doctor Sánchez.
“Da más miocarditis la enfermedad que la vacuna”, aseguró el excomisionado de salud.
El doctor José Luis Sánchez, en tanto, agregó que “el virus puede afectar al cerebro, corazón, hígado, riñón e intestino, aparte de los pulmones. Entonces es mayor el daño”.
Así que, en conclusión: la publicación en redes sociales que alerta sobre efectos secundarios de “miocarditis, enfermedades neurológicas y hasta ceguera” de la vacuna de COVID saca de contexto datos de artículos científicos.