Diana Leaños · 10 de enero de 2025
Los cocodrilos en Indonesia no fingen ahogarse para atraer a humanos y alimentarse con ellos, como afirman usuarios de redes sociales. De acuerdo con expertos, los cocodrilos suelen girar sobre sí mismos cuando están intentando matar una presa y en ese movimiento pueden quedar con las patas delanteras hacia arriba, pero no se trata de una maniobra para atraer presas.
“Los cocodrilos de indonesia descubrieron que si levantan las manitos en el agua algún humano distraído piensa que es una persona que se ahoga, se tiran a rescatarlo y tienen comida gratis (sic)”, dice una de las publicaciones que comparte el video que desinforma en X (antes Twitter), la cual cuenta con más de 5 millones de vistas, 94 mil “me gusta” y 9 mil compartidos.
En el video se observa, entre otras imágenes, lo que se supone que son las patas delanteras de un cocodrilo flotando en la superficie de un lago, mientras el resto del cuerpo del animal permanece oculto bajo el agua.
De acuerdo con Roberto Romero Ramírez, biólogo del herpetario de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la rotación de los cocodrilos en el agua es normal al capturar presas grandes ya que giran en el agua para desmembrar a su presa y poder tragarla, movimiento al cual se le conoce como “giro de la muerte”.
Romero explicó que es difícil definir lo inteligentes que pueden llegar a ser los cocodrilos, ya que muchas veces se confunden los aprendizajes, como en el caso de cocodrilos en cautiverio y que viven cerca de zonas urbanas y que llegan a ser alimentados por humanos o presas fáciles como animales de granja, con lo que serían los reflejos instintivos del animal, como en el caso del video.
Por otro lado, Juan Carlos Navarro, encargado del herpetario del Zoológico de Chapultepec, también señaló que los cocodrilos son cazadores de acecho, lo que quiere decir que su estrategia de caza se basa en la sorpresa y la discreción.
Además, Navarro agregó que la dieta de los cocodrilos son peces, mamíferos pequeños a medianos, aves e incluso cocodrilos más pequeños, pero no humanos. “Los cocodrilos únicamente llegan a atacar a las personas cuando se invade su espacio y su hábitat, por imprudencia o por querer llamar la atención”, comentó.
México es casa de tres especies de cocodrilos: el cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletii), el cocodrilo de río (Crocodylus acutus) y el caimán (Caiman crocodilus). Se estima que la población del cocodrilo de pantano ronda en unos 79 mil individuos a lo largo del país, según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).
Estos animales habitan principalmente en áreas tropicales y subtropicales, como las costas del Pacífico, el Golfo de México, la Península de Yucatán y algunos cuerpos de agua dulce en el sureste del país, incluyendo ríos, lagunas, manglares y cenotes.

Ambos, los cocodrilos de río y de pantano, son especies protegidas en México debido a la caza excesiva y la pérdida de hábitat, lo que ha ocasionado el incremento de interacciones entre humanos y cocodrilos en las últimas décadas específicamente en temporada de lluvias.
Sin embargo, Navarro enfatizó que muchas de estas interacciones también se deben a que la gente ignora los señalamientos de presencia de cocodrilos y se mete a los sitios donde habitan estos animales, algo frecuente en entidades como Veracruz, Tamaulipas, Guerrero y Jalisco.
En caso de avistamiento, para disminuir al máximo los riesgos, el colaborador del Zoológico de Chapultepec recomendó mantener la distancia respecto del animal, no molestarlo (incluso si parece que este descansa o duerme), respetar su espacio, evitar entrar en zonas donde es posible que haya cocodrilos (en muchos lugares del país ya hay señalamientos), no intentar tocarlo y no alimentarlo.
En conclusión, los cocodrilos no han aprendido a “fingir ahogarse” para atraer a los humanos como su presa, la rotación de los cocodrilos en el agua es parte de sus movimientos de caza.