Samedi Aguirre · 18 de mayo de 2020
En Facebook y Twitter hay docenas de publicaciones que enlistan una serie de plantas y alimentos que supuestamente contienen “azitromicina natural”. Estas afirmaciones se hicieron virales en medio de los estudios que se realizan sobre la azitromicina como un posible tratamiento contra la COVID-19, lo cual aún no se ha probado.
La azitromicina es un fármaco sintético que no se encuentra de forma natural en ninguno de los alimentos enlistados. Además, ni la azitromicina ni ningún otro fármaco o alimento han probado su efectividad para curar la COVID-19.
En Facebook, una de esas publicaciones ya se compartió más de 58 mil veces. En otro posteo más de 23 mil.
Aunque algunos de los usuarios detectaron que la información era incorrecta, muchos otros relacionaron la falsa afirmación con el tratamiento “Para el COVID-19”.
En otro comentario un usuario compartió una supuesta receta para “curar la COVID-19” con limón, jengibre y ajo, mismo que ya desmentimos en esta otra verificación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que hasta el 18 de mayo “no se recomienda ningún medicamento específico para prevenir o tratar la infección por el nuevo coronavirus”.
También señala que “aunque algunos remedios occidentales, tradicionales o caseros pueden proporcionar confort y aminorar los síntomas de la COVID-19, no hay pruebas de que los medicamentos actuales pueden prevenir o curar la enfermedad”, señala la OMS y precisa que no recomienda la automedicación.
El argumento principal de las publicaciones virales es que existen alimentos y plantas que contienen “azitromicina de forma natural”. Pero eso no es posible.
El doctor Uri Torruco, infectólogo de Veracruz, explicó a Animal Político que “la azitromicina es un antibiótico sintético que surge a partir de un antibiótico natural que es la eritromicina”.
El doctor Omar Carrasco, académico de la Facultad de medicina de la UNAM coincide.
“La azitromicina es un fármaco sintético que se produce en laboratorio, no hay modo de que la tenga una planta o un alimento de forma natural. Lo realmente peligroso con esto es que la gente deje de protegerse o crea que comer estos productos le protegen contra el coronavirus”, advierte Uri Torruco.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promocionó el 21 de abril que la hidroxicloroquina y la azitromicina eran un posible tratamiento para el nuevo coronavirus COVID-19.
Desde entonces, mucha desinformación ha circulado alrededor de estos fármacos, que sí se están estudiando pero que todavía no han dado resultados concluyentes.
Uno de los principales estudios que se realizaron al respecto fue un ensayo clínico no aleatorio, liderado por el médico francés Philippe Gautret, publicado el 20 de marzo y disponible en la plataforma Sciencedirect.
“A pesar de su pequeño tamaño de muestra, nuestra encuesta muestra que el tratamiento con hidroxicloroquina se asocia significativamente con la reducción / desaparición de la carga viral en pacientes con COVID-19 y su efecto se ve reforzado por la azitromicina”, concluyó Philippe Gautret.
Sin embargo, los especialistas han señalado que se trata de una muestra muy pequeña para considerarlo como un tratamiento probado.
Luis Máiz Carro, del servicio de Neumología del hospital Ramón y Cajal señaló a la revista Redacción Médica que estos estudios hay que tomarlos “con cautela”.
En esta otra verificación el doctor Omar Carrasco explicó que “la azitromicina es un antibiótico y se utiliza en infecciones de vías aéreas altas y bajas. Por eso se ha comenzado a implementar en pacientes con coronavirus que desarrollan neumonía”. Lo que no significa que sea un fármaco probado para la COVID-19.
Lo más importante es no automedicarse y acudir al servicio médico si se tienen síntomas graves de COVID-19 como son tos, fiebre, dolor muscular y dificultad para respirar.
La OMS también señala que las formas más eficaces de protegerse a uno mismo y a los demás frente a la COVID‑19 son: