Samedi Aguirre · 16 de enero de 2024
Eduardo Verástegui ya quedó fuera de la contienda electoral, pero sigue usando las redes sociales para difundir desinformación antiderechos y en contra de las otras aspirantes a la presidencia.
Apenas el pasado 12 de enero publicó una carta con las ‘razones’ para rechazar la invitación de la precandidata del PAN, PRI y PRD Xóchitl Gálvez para sumarse a su equipo. Pero algunos de los puntos que menciona no tienen un fundamento real.
Por ejemplo, acusó a Gálvez de apoyar las ‘operaciones de cambio de sexo’ en infancias, pero es falso que la precandidata –o activistas a favor de las infancias trans– promuevan dicha idea.
“Tú apoyas el matrimonio entre dos personas del mismo sexo y yo no. Ante todo, matrimonio es la unión sagrada entre un hombre y una mujer”, fue otra de las acusaciones que Verástegui lanzó en la carta a Xóchitl Gálvez, pero también se trata de un argumento desinformante pues desde hace más de 10 años la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que el matrimonio, definido como la unión exclusivamente entre un hombre y una mujer, con fines de procreación es inconstitucional y promueve la desigualdad.
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Aunque Gálvez sí ha manifestado su “absoluto respeto” hacía las infancias trans, tal y como señaló en una entrevista, no encontramos ningún posicionamiento que haya manifestado la precandidata sobre operaciones de cambio de sexo.
“¿Cómo es posible que sostengas tener (y pidas que todos tengan) respeto absoluto para que los niños elijan (entre comillas) su sexo, y se sometan a operaciones de cambio de sexo? Jamás estaremos de acuerdo con esa barbaridad”, aseguró el actor en la carta a Xóchitl.

Es falso que apoyar a las infancias trans implique promover que los menores de 18 años se sometan a tratamientos hormonales y cirugías de cambio de sexo. En México no se llevan a cabo estos procedimientos, ni están legalizados o permitidos.
Activistas como Tania Morales, fundadora de la asociación Infancias Trans, han precisado que el activismo de la diversidad sexual busca lo contrario, es decir: que no se les exija a las personas transgénero operaciones u hormonizaciones para reconocer su identidad.
En esta otra nota, Morales nos explicó que esta desinformación impacta en la vida de niñas, niños y niñes trans, porque estos discursos genera odio.
Fernanda Pardo, presidenta de la agrupación TRANSinfancias, también negó que menores de 18 años accedan a cirugías, mutilaciones y hormonas.
De hecho, el Protocolo para el Acceso sin Discriminación a la Prestación de Servicios de Atención Médica de las Personas Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero e Intersexual y Guías de Atención Específicas indica que en la etapa de pubertad hay que dar más tiempo para confirmar la decisión del o de la menor para el inicio de un proceso de hormonización.
Lo que sí apoyó Xóchitl Gálvez el 11 de octubre de 2022 fue incluir un capítulo de delitos contra la Orientación Sexual o la Identidad de Género de las Personas en el Código Penal Federal y la Ley General de Salud para castigar las terapias de conversión.
“Creo que es un acto de justicia para la comunidad LGBTQ+, se la debemos y ojalá el día de hoy podamos construir esta ley que le permita nunca más someter a un ser humano a una terapia de este tipo”, pronunció.
Es verdad que Xóchitl Gálvez se ha manifestado a favor del matrimonio igualitario. Por ejemplo, el 6 de diciembre de 2022 apoyó la reforma que garantiza el acceso a la seguridad social para las parejas del mismo sexo.
“Cada persona tiene derecho a tener la orientación sexual que se le pegue su gana, nadie tiene que definir quién con quién, quién sí y quién no. No hay frase más sabía que love is love y punto, todo mundo tiene derecho a amarse”, dijo sobre la reforma a la Ley del Seguro Social y de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Pero la ley dice claramente que es falso que “ante todo, matrimonio es la unión sagrada entre un hombre y una mujer”, como dijo Verástegui en la carta a Xóchitl. De hecho, durante 2022 se registraron 507 mil 052 matrimonios según el INEGI, de ellos 5 mil 829 matrimonios fueron entre personas del mismo sexo.
Como ya mencionamos, en 2010 la SCJN resolvió la acción de inconstitucionalidad 2/2010, en la que se determinó que el matrimonio, definido como la unión exclusivamente entre un hombre y una mujer, con fines de procreación es inconstitucional y promueve la desigualdad.
Y desde el 26 de octubre de 2022, el matrimonio igualitario es legal en todo el país, pues ese día el congreso de Tamaulipas, la única de las 32 entidades donde aún no estaban permitidas estas uniones, aprobó las reformas correspondientes a su legislación local.
Verastegui aprovechó la invitación de Gálvez para señalar que el aborto es un crimen, pero esto también es falso. El aborto es un derecho, y la precandidata lo ha reconocido como tal.
“Es un derecho que tienen ya establecido ya en la constitución que no se le puede negar”, dijo Gálvez en una entrevista televisiva donde se le preguntó su postura al respecto.
Pero Verástegui, quien inició su carrera como integrante de la agrupación musical Kairo, ha sostenido en diferentes momentos que “la vida humana comienza en la concepción”. Motivo por el cual se refiere a esta práctica como un “asesinato” o un “crimen”. Sin embargo, especialistas y organizaciones internacionales han señalado que esto es falso.
Amnistía Internacional refiere que el derecho y las normas internacionales de los derechos humanos no reconocen los denominados derechos del feto ni otras aplicaciones de los derechos humanos a fetos, embriones, zigotos o gametos.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en una sentencia de 2004, señaló que “el feto no se considera como una persona directamente protegida por el artículo 2 de la Convención” (el referido al derecho a la vida), porque si así fuera, “se limitarían de manera abusiva los derechos establecidos a las personas ya nacidas”.
El Dr. Ricardo Tapia Ibargüengoytia, Doctor en Bioquímica por la UNAM, también ha explicado que no es posible desde la perspectiva de la biomedicina equiparar a un feto con una persona.
Por lo que no es ético ni lógico sostener que el aborto es el equivalente a un homicidio en contra de una persona, y a partir de esto criminalizar la elección de interrumpir el embarazo.