Frasua Esquerra · 6 de agosto de 2026
Durante la conferencia matutina de este jueves, el gobierno federal presentó los primeros resultados del comité científico encargado de evaluar la viabilidad de explotar gas natural no convencional en México. Tras esa presentación, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue cuestionada sobre si esos resultados eran compatibles con la promesa que hizo durante su campaña presidencial de no utilizar el fracking en México. En respuesta, la mandataria afirmó: “Nunca lo dije en campaña como tal”.
Sin embargo, una revisión detallada de sus discursos de campaña, los documentos programáticos que presentó como candidata y los debates presidenciales demuestran que Sheinbaum no sólo prometió prohibir el fracking durante la campaña electoral de 2024, sino que incorporó ese compromiso como el número 87 de su plataforma de gobierno y defendió públicamente esa postura frente a sus adversarios.
Para justificar este cambio, Sheinbaum ha argumentado que la soberanía energética exige evaluar el potencial nacional de gas frente a la dependencia del 75% del gas importado de Texas como una apertura responsable hacia nuevas tecnologías de bajo impacto.
La postura de Claudia Sheinbaum en contra de la fractura hidráulica fue un eje recurrente y explícito a lo largo de su campaña rumbo a la presidencia en 2024. Los registros históricos y documentales muestran tres momentos clave en los que se comprometió a no utilizar esta técnica:
El arranque de campaña en el Zócalo (1 de marzo de 2024)
Durante el inicio formal de su campaña presidencial en el Zócalo de la Ciudad de México, ante decenas de miles de simpatizantes, Sheinbaum dio lectura a los compromisos que guiarían su administración si resultaba electa. Al llegar al rubro ambiental, bajo el compromiso 87, proclamó de manera textual: “No se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking”.
Esta promesa leída en el Zócalo no fue una declaración espontánea, sino un compromiso institucional plasmado por escrito. En el documento titulado 100 Pasos para la Transformación, diseñado para el periodo de gobierno 2024-2030, en el paso número 87, que pertenece al apartado titulado “Que protege al medio ambiente y sus recursos naturales” se ratifica de forma literal la misma frase.

Asimismo, durante el Segundo Debate Presidencial, llevado a cabo el 28 de abril de 2024, aún en campaña y de frente a sus opositores, Sheinbaum presumió los logros ambientales de la llamada Cuarta Transformación y delineó los límites ecológicos de su proyecto futuro. En la bolsa de tiempo dedicada a cambio climático y desarrollo sustentable, Sheinbaum declaró:
“Adicionalmente en materia ambiental se canceló el uso del maíz transgénico, no se puede utilizar el fracking de lo que está de acuerdo alguna es la candidata del PRIAN…”, dijo la hoy mandataria en aquel momento.
Con esta declaración, no solo reiteró su oposición al fracking, sino que lo utilizó como un argumento político para contrastar su proyecto de “desarrollo sustentable” frente al de la oposición.
Tras obtener el triunfo electoral y asumir la presidencia de la República, la postura oficial continuó alineada con sus promesas de campaña.
El 6 de diciembre de 2024, durante su conferencia matutina, Sheinbaum fue interrogada sobre si impulsaría de manera prioritaria las reformas constitucionales enviadas al Congreso relativas a la prohibición del fracking y la minería a cielo abierto. La presidenta respondió asegurando que, aunque se debían revisar minuciosamente las particularidades técnicas de la minería para no afectar actividades nacionales lícitas, la prohibición del fracking era inamovible:
“Necesitamos revisar la particularidad de cómo quedó la reforma constitucional, no va a haber fracking y eso sí se va a quedar…”.
A pesar de sus promesas de campaña y de sus primeras declaraciones presidenciales, el discurso de Sheinbaum comenzó a experimentar un cambio progresivo hacia mediados de su gobierno, motivado por la dependencia energética de México respecto a los Estados Unidos.
En diversas conferencias, Sheinbaum comenzó a señalar que México importa aproximadamente el 75% del gas natural que consume, y que dicho energético proviene principalmente de Texas, donde es extraído precisamente mediante técnicas de fractura hidráulica. La mandataria argumentó que era “irresponsable” cerrar la puerta a evaluar el potencial nacional de gas no convencional.
A partir de este diagnóstico, introdujo la premisa de que “el fracking tradicional” era el que estaba descartado, pero que su gobierno debía explorar la existencia de nuevas tecnologías “de bajo impacto ambiental”.
“Yo misma durante muchos años dije ‘El fracking no’. Pero cuando veo las nuevas tecnologías la situación del país en términos de la dependencia… lo peor que podemos decir es solo no, sino a ver vamos a averiguar si en efecto hay nuevas tecnologías con menores impactos ambientales”, dijo la presidenta el 15 de abril.
Para legitimar este cambio de postura y dotarlo de un sustento técnico, el gobierno federal recurrió a la academia para evaluar la viabilidad del gas no convencional. La cronología de este proceso transcurrió de la siguiente manera:
En abril Sheinbaum presentó formalmente ante los medios de comunicación al Comité de Científicos y Especialistas, coordinado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) e integrado por investigadores de la UNAM, el IPN, la UAM, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA). En esa fecha, la presidenta prometió que el comité entregaría una primera orientación técnica en dos meses (lo que situaba el informe para mediados de junio).
En junio y ante las dudas de la prensa sobre los avances, Sheinbaum defendió la creación de la comisión frente a las críticas internas de su propio movimiento político, señalando que los miembros de la 4T podían discrepar pero debían entender que existía un problema real de dependencia del gas importado.
A finales de julio, en la conferencia matutina, Sheinbaum argumentó que el comité original se había “enriquecido” incorporando a científicos críticos e investigadores de las ciencias sociales de la UNAM para ampliar la perspectiva social y ambiental. En esa sesión prometió que los resultados finales estarían listos y se presentarían públicamente “a más tardar” a principios de agosto.
Hoy se presentaron oficialmente los resultados de la comisión científica. La Dra. Ana Paulina Gómora Figueroa, académica de la UNAM, expuso las determinaciones técnicas sugiriendo continuar con estudios de viabilidad para el fracking en las cuencas de Sabinas-Burro-Picachos (Coahuila y Nuevo León) y Burgos (Tamaulipas).
El estudio determinó prohibir el fracking de forma absoluta únicamente en la cuenca de Tampico-Misantla y restringir el uso de agua dulce en todos los proyectos de extracción futuras. Sheinbaum enfatizó hoy que se explorará agua salada profunda y que “si no hay agua salada, pues ya se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional”.
El viraje discursivo de la presidencia no ha pasado desapercibido para las organizaciones civiles y colectivos ambientalistas.
El 9 de abril de 2026, tras el anuncio inicial de la formación del comité de evaluación, agrupaciones agrupadas en la Alianza Mexicana contra el Fracking publicaron un comunicado titulado “La soberanía energética no será sacrificando con fracking la vida de las comunidades y sus territorios”.
En dicho documento, las organizaciones señalaron el “giro político que contradice el compromiso de la 4T asumido por la hoy presidenta de no permitir la explotación de hidrocarburos mediante fracking en el país” y sostuvieron que “explorar una versión ‘sustentable’ del fracking puede sonar prometedor en el discurso, pero en los hechos no existe”.
Asimismo, señalaron que científicos independientes en Estados Unidos han recopilado más de 2,300 estudios científicos publicados hasta 2023 que demuestran de forma unánime que los daños del fracking a la salud pública, al agua y al clima van en aumento y son irreversibles.
Asimismo, las organizaciones señalaron que el fracking impactará directamente a territorios históricamente vulnerables de San Luis Potosí, Puebla, Tamaulipas, Veracruz, Coahuila y Nuevo León y exigieron cumplir la palabra empeñada en campaña bajo la consigna: “¡No al fracking, ni aquí ni allá, ni hoy ni nunca!”.
En conclusión, contrario a lo asegurado hoy por la presidenta Claudia Sheinbaum, los registros oficiales demuestran que sí prometió explícitamente en campaña prohibir la fractura hidráulica (fracking) en México.
Lo hizo de forma verbal durante su discurso de inicio de campaña en el Zócalo de la CDMX el 1 de marzo de 2024, lo plasmó por escrito como el compromiso número 87 de su documento rector de campaña “100 Pasos para la Transformación”, lo sostuvo formalmente durante el Segundo Debate Presidencial del INE y lo ratificó al inicio de su administración el 6 de diciembre de 2024.