Frasua Esquerra · 4 de julio de 2025
Una publicación del PRI en la red social X muestra a un perro con gafas de sol cargando gasolina, acompañado del texto: “YO EN 1996. Echándole Premium porque la gasolina estaba más barata”. La imagen, con tono humorístico sugiere que en 1996 las personas podían permitirse cargar gasolina Premium con mayor facilidad que hoy.
Sin embargo, los datos históricos de Pemex y los registros del poder adquisitivo de los mexicanos muestran que esa percepción no se sostiene: la gasolina Premium era más cara que la regular, muy pocos la usaban y, en términos de ingreso, representaba un gasto muy similar al de hoy.
Aunque los precios nominales de la gasolina eran más bajos en términos absolutos que hoy, el poder adquisitivo real no necesariamente era mayor, por lo que tampoco era más fácil comprar la gasolina Premium.
Si se analiza con base en el ingreso medio per cápita mensual —según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH)—, los datos muestran que la capacidad para comprar gasolina Premium no ha cambiado significativamente entre 1996 y 2022.
En 1996, el ingreso mensual promedio por persona era de 815 pesos, y el litro de gasolina Premium costaba 3 pesos. Eso permitía comprar aproximadamente 256 litros de gasolina Premium al mes.
Mientras que en 2022, el ingreso promedio mensual fue de 6,187 pesos, y el litro de Premium costaba 24 pesos, lo que permitía adquirir 258 litros mensuales.
En otras palabras, con el ingreso promedio de cada año, un mexicano podía comprar prácticamente la misma cantidad de gasolina Premium en 1996 que en 2022.

Por lo tanto, el poder adquisitivo para comprar gasolina Premium se ha mantenido relativamente estable a lo largo de las décadas, contrario a la idea del mensaje del PRI de que era significativamente más accesible en el pasado.
Animal Político solicitó al PRI las fuentes de sus afirmaciones y la posibilidad de comentar los hallazgos de esta nota, pero hasta el momento de su publicación no se obtuvo respuesta.
Algo similar ocurre si se analiza con base en el salario base de cotización promedio del IMSS.
Según cifras oficiales, en 1996 un salario base promedio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) permitía adquirir 21 litros de gasolina Premium. En 2022, la cifra fue similar: 21 litros.
Sin embargo, para 2025 el poder adquisitivo incluso mejoró un poco, ya que con un salario base promedio de este año se pueden comprar 24 litros de gasolina Premium. En otras palabras, el poder adquisitivo ligado al salario formal ha sido relativamente constante durante las últimas tres décadas, con una recuperación reciente.
Esto también contradice la percepción de que antes la gasolina Premium era significativamente más accesible. Los datos muestran que la capacidad para adquirirla con un salario promedio ha sido más bien estable, con una ligera mejoría en los años recientes.

El mensaje del PRI sugiere además que cargar gasolina Premium era algo común en 1996. Pero los datos oficiales refutan esa idea. Según la Base de Datos Institucional de Pemex:

Esto significa que la Premium representaba solo el 0.4 % del consumo total de gasolina en México ese año. Su uso era extremadamente bajo.
Incluso en su pico máximo, en 2016, la Premium alcanzó 185 mil barriles diarios, pero nunca ha superado el volumen de venta de Magna, que sigue siendo la opción más utilizada por los automovilistas.
En 2024, por ejemplo, Pemex reportó:
De acuerdo con el Anuario Estadístico de Pemex, en 1996 los precios promedio al público por litro eran los siguientes:
Es decir, la Premium costaba 30 centavos más, lo que representa un precio 10.4 % mayor con respecto a la Magna. Este diferencial de precio no era exclusivo de 1996: en toda la serie histórica de Pemex, la gasolina Premium ha sido más costosa debido a su mayor octanaje y estándares más estrictos de emisiones, que implican un proceso de refinación más complejo y caro.
