Doctora dio datos falsos, manipulados y sin contexto en entrevista sobre COVID

Lidia Sánchez y León Ramírez · 13 de diciembre de 2020

Doctora dio datos falsos, manipulados y sin contexto en entrevista sobre COVID

Querétaro, Querétaro, a 2 de enero de 2021

Asunto: Ejerzo mi derecho a la réplica.

RÉPLICA DE LA DOCTORA KARINA ACEVEDO WHITEHOUSE A LAS AFIRMACIONES REALIZADAS El 13 DE DICIEMBRE DE 2020, POR LIDIA SÁNCHEZ Y LEÓN RAMÍREZ, EN UN ARTÍCULO PUBLICADO EN “ANIMAL POLITICO” EN LA COLUMNA “EL SABUESO”.

El martes 8/12/2020, en el programa de “Presencia Universitaria” (“La entrevista”)                      visible                      en                       la               liga https://www.youtube.com/watch?v=08RlElETH08&feature=youtu.be,                   presenté un estudio (“Estudio Borger”) (https://cormandrostenreview.com/report/) que fue enviado el 26/11/2020 a la revista Eurosurveillance y que reportaba 10 errores serios en un artículo (“Estudio Corman”) publicado en esa revista el 23/01/2020 y avalado por la OMS como la primera prueba de RT-PCR para diagnosticar Covid-19. El “Estudio Borger” indicó que los errores del “Estudio Corman” generarían muchos “falsos positivos” en las pruebas (es decir, casos diagnosticados como Covid-19 cuando realmente no lo eran). Junto con el “Estudio Borger” los autores solicitaron la retractación del “Estudio Corman”. Fue tan seria la crítica al “Estudio Corman” que Eurosurveillance anunció que está                                     evaluando                              la                              solicitud (https://www.eurosurveillance.org/content/10.2807/1560- 7917.ES.2020.25.48.2012031).

Durante “La entrevista” también hablé sobre la vacuna de Pfizer- BioNTech; al ser cuestionada sobre si me pondría dicha vacuna, respondí con una sencilla palabra: “No”. Fundé mi negativa en el hecho de que la vacuna es aún experimental por lo que se desconocen la seguridad y su efectividad más allá de unos meses. Mencioné en “La entrevista” el que este punto de vista ha sido sostenido por otros científicos.

El 13/12/2020, Lidia Sánchez y León Ramírez (Sánchez y Ramírez) publicaron en ‘Animal Político’ un artículo en la columna ‘El Sabueso’ en donde afirman que quien suscribe el presente escrito dio “datos falsos, manipulados y sin contexto sobre COVID” durante una entrevista realizada por la “Universidad de Querétaro” (sic) (en adelante “El artículo”).

Soy Médico Veterinaria Zootecnista por la UNAM, Maestra en Ecología Marina por el CICESE con una tesis sobre ecología de enfermedades, Doctora por la Universidad de Cambridge con una tesis en Inmunogenética, y tengo un postdoctorado en el Departamento de Epidemiología de Fauna Silvestre del Instituto de Zoología de Londres. Soy miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel II y Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Desde abril de 2020, he participado en diversas actividades relacionadas con Covid-19 en Querétaro como la determinación de parte del genoma del SARS-CoV-2, el desarrollo de una prueba de detección de SARS-CoV- 2 aplicada de forma gratuita en casi 8,000 personas, y la participación semanal en el programa “Presencia Universitaria” de TV-UAQ para discutir científicamente sobre Covid-19. También, a título personal, he escrito varios artículos sobre la pandemia (https://kacevedow.wixsite.com/vidyaysatya).

1) Los columnistas Sánchez y Ramírez de Animal Político afirmaron en “El artículo” que, durante “La entrevista” mezclé “datos equivocados y en otros casos verdaderos, pero sin el contexto necesario, para poner en duda la eficacia de las pruebas PCR y de vacunas como las de Pfizer y BioNTech”. Aclaro que nunca fui contactada por ellos para permitirme despejar sus dudas sobre lo expuesto en “La entrevista”. No haberme contactado por los columnistas viola el Código de Ética de ‘Animal Político’.

2) Sánchez y Ramírez indican que el “Estudio Corman” tiene valor porque “abrió brecha para la utilización de las pruebas PCR” y “son respaldadas por la OMS”. Nunca dije que el “Estudio Corman” no hubiese abierto brecha. Expliqué que dicho estudio propuso la prueba RT-PCR, y que ha sido la prueba diagnóstica de Covid-19 más usada en el mundo luego de su aval por la OMS. También señalan que doy más credibilidad a los científicos que elaboraron el “Estudio Borger”, que a la OMS o a Drosten (autor principal del “Estudio Corman” quien es asesor científico de la canciller alemana Angela Merkel y director del Instituto de Virología de Charité, en Berlín). Para Sánchez y Ramírez un argumento tiene valor solo por la persona o institución que lo dice; sin embargo, el valor de un estudio no se debe al puesto del científico que lo realizó o la institución que lo avaló, sino a la solidez de sus argumentos y métodos experimentales.

3) Para sostener que lo expuesto en “La entrevista” fueron datos equivocados, Sánchez y Ramírez citaron al Robert Shmerling de la Facultad de Medicina de Harvard, quien escribió que la tasa de “falsos positivos” de la prueba de RT-PCR sería cercana a cero. Sin embargo, ese artículo no incluye una sola referencia científica que fundamente su aseveración. También citan a una investigadora, Beatriz Xoconostle, quien señaló que “la estimación del 97% de falsos positivos del “Estudio Borger” es errónea”. Esto significa que los columnistas desestiman una investigación elaborada por 22 científicos, con dos afirmaciones, la primera escrita, por Schmerling, y la segunda verbal, por Xoconostle, que no se sustentan en investigaciones científicas.

4) Para desacreditar lo presentado en “La entrevista” sobre el “Estudio Borger” y la solicitud de retractación del “Estudio Corman”, Sánchez y Ramírez citan un escrito elaborado por un matemático holandés, Pepijn van Erp, quien menciona que uno de los científicos que intervino en el “Estudio Corman” compartió en sus redes sociales una investigación en la que se asocia al coronavirus la tecnología 5G. ¿Que un investigador en sus redes sociales comparta ciertos contenidos anula el valor del “Estudio Corman”? El mismo matemático dice que uno de los firmantes ha mencionado que “no es un experto en PCR”. Esto tampoco anula el valor del “Estudio Corman”, porque precisamente parte de su fortaleza descansa en la multidisciplinariedad del equipo que lo realizó.

La        misma       OMS       publicó       un        informe                       recientemente (https://www.who.int/es/news/item/14-12-2020-who-information-notice-for- ivd- users?fbclid=IwAR08gceT7fm_G_GoG4RqI4RpuOREate75RnB2V0G3A_eDR4Rznr QQS4f0LA) en el que reconoce el riesgo de falsos positivos de la prueba RT-PCR, y recomienda que, para su confiabilidad, la prueba se ajuste manualmente y se realicen observaciones sobre la sintomatología del paciente para evitar interpretar muestras como positivas cuando no lo son. Esa recomendación refleja el excesivo número de ciclos en las pruebas, que es uno de los puntos mencionados en el “Estudio Borger”. En este sentido, las pruebas RT-PCR realizadas anterior al 14/12/2020 no cumplen con los actuales lineamientos de la OMS para darles confiabilidad.

5) Sánchez y Ramírez aseguran que lo presentado en “La entrevista” “desanima a la gente a analizarse”. Empero, nunca sugerí al público que no se realizaran una prueba y además dije explícitamente que la gente debía seguir cuidándose. Tampoco dije, como se infiere en “El artículo”, que la afectación a la salud pública por Covid-19 sea irreal. Sin embargo, con base en el “Estudio Borger”, si la prueba RT-PCR genera falsos positivos, es válido proponer que parte de los casos identificados como Covid-19 mediante esa prueba debieran ser cuestionados. Resulta preocupante que Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (EEUUA), indicó en una entrevista con virólogos, realizada en julio de 2020, que las pruebas de RT-PCR positivas con más de 35 ciclos no son confiables (https://microbe.tv/twiv/twiv-641/), dado que en EEUUA el 90% de las pruebas                  positivas tuvieron                    37                              ciclos (https://www.nytimes.com/2020/08/29/health/coronavirus-testing.html).

6) Sánchez y Ramírez indicaron que lo que afirmé En “La entrevista” acerca de que la letalidad de Covid-19 sea comparable a la influenza estacional es falso. En “El artículo” escribieron: “La OMS estima que la influenza estacional causa entre 290 mil y 650 mil decesos en todo el mundo, cifra que representa alrededor de una tercera parte de las muertes que se han confirmado por Covid- 19 hasta el momento”. Aclaro que la OMS dice “…el estimado de mortalidad por influenza no toma en cuenta muertes asociadas con otras enfermedades, como problemas cardiovasculares, que podrían estar relacionados con influenza”. Si consideramos que (1) el Centro de Control de Enfermedades de EEUUA sostiene que solamente el 6% de las muertes por Covid-19 no están asociadas con otras enfermedades (https://cdc.gov/nchs/nvss/vsrr/covid_weekly/index.htm#Comorbidities) y según la OMS al 27/12/2020 han muerto por Covid-19 1.77 millones, podemos concluir que las muertes por Covid-19 no asociadas a otras enfermedades han sido aproximadamente 100,000, lo que es MENOR a la mortalidad por influenza estacional, tal como yo afirmé en “La entrevista”.

7) Sánchez y Ramírez citan a dos investigadores quienes indican que, aunque la letalidad del Covid-19 sea baja, la saturación hospitalaria implica que la pandemia es real, aunque no funcione la prueba diagnóstica RT-PCR. Aclaro que en “La entrevista” indiqué que el virus y la enfermedad Sin embargo, sí importa si la prueba RT-PCR no funciona ya que, si produce “falsos positivos”, el número de casos Covid-19 sería sobreestimado. Solo una parte de los hospitales de cada estado han sido designados como hospitales que reciben a “pacientes Covid”.    México    contaba    con    4,707    hospitales    en 2019 (https://es.statista.com/estadisticas/1147643/numero-de-hospitales-mexico/), pero en abril 2020 solamente 610 funcionaban como hospitales Covid (https://politica.expansion.mx/mexico/2020/04/25/salud-confirma-13-842- casos-y-1-305-defunciones-por-covid-19). Los “pacientes Covid” se identifican oficialmente por la prueba RT-PCR, pero al haber falsos positivos, varios podrían tener otra enfermedad (como influenza, neumonías bacterianas u otras infecciones que generen sintomatología semejante). Al no poder ser atendidos en otros hospitales, son saturados los hospitales Covid-19. Por ello, sugerí en “La entrevista” la relevancia de que los responsables de la salud de México investiguen a fondo las causas de mortalidad de los fallecimientos registrados como Covid-19, que actualicen el conteo de casos con base en los lineamientos de la OMS y que reconsideren las medidas de control epidemiológico.

8) Sánchez y Ramírez indicaron que durante “La entrevista” constantemente cuestioné que la vacuna de Pfizer-BioNTech sea segura e, incluso, necesaria. Eso tergiversa mi respuesta a la pregunta sobre si aceptaría ponerme la vacuna. Mi respuesta fue personal, y la fundamenté en ciencia. Agencias reguladoras de salud de varios países han “autorizado por emergencia” el uso de la vacuna de Pfizer-BioNTech. Esa autorización no significa que dicha vacuna carezca de riesgos. La tecnología genética de ARN mensajero (ARNm) en la que se basa esta vacuna (y la de la empresa Moderna) nunca había sido aprobada para su uso en Sánchez y Ramírez escriben que se han usado vacunas de ARNm contra el cáncer. Sin embargo, el estudio que citan comprende un ensayo de fase-I (probado en muy pocas personas para estudiar su seguridad) de una “vacuna de mutanoma” que, aunque usa ARNm, su objetivo y aplicación son diferentes (por solo citar un punto, los 13 voluntarios del estudio recibieron ocho inyecciones de ARN en 43 días).

9) Sánchez y Ramírez no se conducen con veracidad al decir que no destaqué las pruebas previas con la tecnología ARNm. Expresamente mencioné el ensayo fase-III (para estudiar la efectividad y seguridad de la vacuna) de Pfizer- BioNTech realizada en 44,000 voluntarios, de los cuales casi 20,000 recibieron la vacuna. Es cierto que no se aplicarán las vacunas “partiendo desde cero”, pero también es cierto que estas vacunas son aún experimentales. Sánchez y Ramírez intentan justificar la falta de publicación de los ensayos fase-III en revistas científicas al decir “la falta de certeza es parte intrínseca de la ciencia”. Sin embargo, la omisión de la publicación de dichos ensayos fase-III ante la comunidad científica ha llevado a algunos científicos a exigir que no sea la misma farmacéutica quien diseñe el ensayo y evalúe sus resultados sin posibilidad de una evaluación por pares, como indicó el Dr. Peter Doshi, Editor de la revista British Medical Journal, a quien mencioné en “La entrevista” (https://bmj.com/content/371/bmj.m4037). Considero que mi deber como científica, al ser cuestionada públicamente sobre la seguridad de la vacuna, es dejar claro que es la primera vez en la historia que se pretende llevar a cabo un estudio de esta magnitud con personas a quienes no se ha consultado si desean ser parte del experimento. Corresponderá a cada persona evaluar si consiente la aplicación de la vacuna en su cuerpo con base en la información disponible.

10) Los columnistas Sánchez y Ramírez citan a dos especialistas que dicen que “es normal que cuando la aplicación de la vacuna deje de ser en un

ambiente controlado y pase a la población en general, se van a empezar a tener algunos otros eventos que no detectaste en tus pruebas. Una vez aplicada la vacuna se tiene que seguir estudiando”. Aclaro que ese fue mi argumento: al comenzar a vacunar masivamente se observarán efectos no detectados anteriormente. Esto ha preocupado a otros, incluyendo a la responsable de la Iniciativa para                     la        Investigación                     de          Vacunas                        de       la                  OMS (https://elpais.com/ciencia/2020-12-14/gracias-a-la-vacunacion-en-reino-unido- y-ee-uu-los-demas-paises-sabran-mas-sobre-la-seguridad-de-las-vacunas.html). Véase también: https://www.sciencemag.org/news/2020/12/suspicions-grow- nanoparticles-pfizer-s-covid-19-vaccine-trigger-rare-allergic-reactions.

Ante el Covid-19, algunos opinan que es mejor dejar que los expertos entiendan la ciencia y se eviten los cuestionamientos por otros científicos con argumentos disimilares. Este discurso es inválido para la ciencia. Los expertos de la edad media recomendaban tratamientos de calor para tratar la viruela y, en consecuencia, la mortalidad de quienes recibían el tratamiento subía 20%. Equivocarse es humano, pero ocultar el error bajo el argumento de ser experto es reprobable.

La generación del conocimiento depende del cuestionamiento. Discutamos, sin denostar con argumentos inválidos los cuestionamientos o a quienes los presentan. Levantemos el nivel de la discusión. México y el mundo lo necesitan.

Karina Alethya Acevedo Whitehouse

 

Texto publicado originalmente 

La doctora Karina Acevedo, académica de la Universidad Autónoma de Querétaro, mezcló datos equivocados y en otros casos verdaderos, pero sin el contexto necesario, para poner en duda la eficacia de las pruebas PCR -una de las más confiables para confirmar casos de COVID- y de vacunas como las de Pfizer y BioNTech.

El Sabueso revisó publicaciones científicas y consultó a otros especialistas, para contrastarlo con lo que dijo Acevedo en el programa Presencia Universitaria, de la UAQ -transmitido el 8 de diciembre pasado-, donde en todo momento cuestionó que sea seguro e incluso necesario vacunarse, además de plantear que los cierres de negocios u otras medidas aplicadas en la pandemia no serían necesarios, por la cantidad de falsos positivos.

El programa donde habló Acevedo ha sido compartido más de 2 mil veces en un canal oficial de la universidad en Facebook, y se ha reproducido 22 mil ocasiones en YouTube.

Algunos usuarios de redes sociales han reaccionado al video cuestionando las acciones de las autoridades de salud, y algunos afirmando que las pruebas PCR son “un buen pretexto para aislar” y “matar a mucha gente”.

Pero eso tampoco es verdad. Esto es lo que encontró El Sabueso:

La confianza en las pruebas PCR

La PCR es una de las diferentes pruebas que se aplican en el mundo para diagnosticar contagios de COVID-19.

Son avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), otros reportes científicos, y en México por la Secretaría de Salud, indicando que sí son una de las pruebas más fiables hasta ahora, sin que eso signifique que no pueda estar en constante cambio, para mejorarla y hacerla cada vez más eficiente.

La académica Karina Acevedo lo pone en duda.

Cita una investigación y una carta que envió un grupo denominado INTERNATIONAL CONSORTIUM OF SCIENTISTS IN LIFE SCIENCES (ICSLS) a la revista Eurosurveillance, donde piden que sea retirado el artículo que publicaron el virólogo alemán Christian Drosten y otros expertos, en enero de 2020, sobre la eficacia de las pruebas PCR para detectar coronavirus.

Ese artículo abrió brecha para la utilización de las pruebas PCR y, como ya dijimos, hasta la fecha son respaldadas por la OMS. Sin embargo, las personas de ICSLS que cita Acevedo aseguran que ese estudio tiene fallas y que en realidad las pruebas PCR podrían dar hasta 97% de falsos positivos.

Un primer punto a poner en consideración, es que Acevedo le da más credibilidad al grupo de personas que se presentan como científicos de la ICSLS, que a la propia OMS o a Drosten, quien es asesor científico de la canciller alemana Angela Merkel y director del Instituto de Virología de Charité.

Ella habla de que “varios científicos” están cuestionando las pruebas, cuando en realidad solo habla de la veintena de personas que firman los documentos de ICSLS.

Además, en una revisión que hizo el matemático holandés Pepijn van Erp a la carta y al análisis de ICSLS, encontró que, entre otros, su grupo incluye a personajes como el doctor Thomas Binder, quien es cardiólogo, y que en sus redes sociales comparte contenido en que se asocia al coronavirus con la presencia de tecnología 5G, lo que no ha sido comprobado. Otro de los personajes que aparecen como firmantes es el neurólogo Jan Bonte, quien en Twitter ha mencionado que “no es un experto en PCR”.

 

Acevedo también mencionó que Drosten rechazó el uso de las pruebas PCR en 2014.

Drosten, en una entrevista ese año para la revista científica Science, sobre los casos de MERS (síndrome respiratorio de Medio Oriente), dijo que “las personas que habían tenido contacto con pacientes con SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) pero que no mostraban síntomas no se sometieron a prueba con PCR. En su lugar, se les hizo una prueba de anticuerpos más tarde, para ver si había ocurrido una infección. Eso también debería suceder ahora en Arabia Saudita. Las personas asintomáticas no deben hacerse la prueba con PCR”.

En realidad, Drosten nunca dijo que las pruebas PCR no fueran correctas.

Sobre los falsos positivos

La académica dijo que la prueba de PCR se puede desestimar por el “97% de falsos positivos” que arroja. Esto, como ya te mencionamos, tomando como base los textos de ICSLS.

En este artículo, el editor principal de la Facultad de Medicina de Harvard, Robert H. Shmerling, explicó lo siguiente sobre la prueba PCR: “Pueden producirse falsos negativos, es decir, una prueba que dice que no tiene el virus cuando realmente lo tiene. La tasa informada de falsos negativos es tan baja como el 2% y tan alta como el 37%. La tasa de falsos positivos, es decir, la frecuencia con la que la prueba dice que tiene el virus cuando en realidad no lo tiene, debe ser cercana a cero”.

“Se cree que la mayoría de los resultados falsos positivos se deben a la contaminación del laboratorio u otros problemas con la forma en que el laboratorio ha realizado la prueba, no a limitaciones de la prueba en sí”.

En este sentido, la investigadora Beatriz Xoconostle, del Cinvestav, señala que la estimación del 97% de falsos positivos es errónea.

“Están muy equivocados y eso desanima a la gente a analizarse, y sí es muy importante que se analicen más ahorita porque es época de influenza y se pueden confundir”, refirió.

Acevedo incluso llama a autoridades de Salud de México a reconsiderar acciones como los cierres de comercios, dado el supuesto nivel de falsos positivos.

En México, se han confirmado al menos 113 mil muertes por coronavirus. Además está el dato de exceso de mortalidad, 200 mil muertes más que el año previo, ya sea por COVID u otras causas durante la pandemia este 2020. La afectación a la salud pública, por el virus, es algo real.

Aún así, cuando le preguntan a Acevedo si se ha magnificado la pandemia, ella responde: “sí, bastante”.

“Este tipo de vacuna nunca se ha utilizado en humanos”

La doctora Acevedo mencionó que la vacuna de tipo ARN mensajero “nunca se ha utilizado en humanos. No hay una sola vacuna en toda la historia de la humanidad que se haya utilizado, que se haya aprobado, que tenga esta tecnología de ARN mensajero”.

Es cierto que las vacunas de ARN mensajero no habían sido aprobadas previamente para su uso a gran escala, como ocurre ahora ante la pandemia. Sin embargo, sobre este punto no destaca que existe un proceso de pruebas previas, con este tipo de tecnología. Pfizer, por ejemplo, la aplicó a 21,720 personas durante la fase 3 de su ensayo clínico.

No se aplicarán las vacunas de ARN mensajero partiendo desde cero, en cuanto a investigación científica.

Este tipo de tecnología se ha probado en investigaciones sobre vacunas contra el cáncer como lo hizo Ugur Sahin en 2017, de acuerdo con un artículo publicado en la revista de ciencia Nature. Sahin es cofundador de la empresa BioNTech.

Incluso en Nature, en 2018, se afirmó: “Las vacunas de ARNm están experimentando un auge en la investigación básica y clínica. Solo en los últimos 2 años hemos sido testigos de la publicación de docenas de informes preclínicos y clínicos que muestran la eficacia de estas plataformas”.

Si quieres saber cómo funcionan las vacunas de ARNm, lo explicamos en esta nota.

Los efectos a largo plazo y la protección

Acevedo afirma que “no sabemos lo que a gran escala y a mediano y largo plazo el efecto que pudiera tener esta vacunación. Ni siquiera en términos de la protección que pudiera llegar a dar”. Esto es cierto: son desarrollos que iniciaron sus estudios este año, que no han arrojado resultados definitivos.

De hecho, ninguno de los proyectos de vacunas que se encuentran en el listado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que incluye vacunas de ARN mensajero, de vector o de virus inactivo, ha publicado sus resultados de fase 3 en revistas científicas revisadas por equipos de científicos independientes.

Sin embargo, los especialistas consultados señalan que esa falta de certeza es parte intrínseca de la ciencia, y del proceso del estudio y presencia de un virus.

El doctor Mauricio Rodríguez dice que es normal que cuando la aplicación de la vacuna deje de ser en un ambiente controlado y pase a la “población en general”, se van a “empezar a tener algunos otros eventos que no detectaste en tus pruebas. Una vez aplicada la vacuna se tiene que seguir estudiando”.

La aprobación de la vacuna es de “uso de emergencia”, lo que quiere decir que “todavía tenemos que hacer seguimiento de todo lo que pasa ante su aplicación”, explica la epidemióloga Guadalupe Soto.

Sobre los riesgos de la vacuna de Pfizer, un reporte de la FDA publicado el martes indicó que no se reportaron efectos secundarios graves entre las personas que participaron en su estudio. Si bien se reportaron dos muertes entre las personas a quienes se las aplicó, la agencia regulatoria detalló que son eventos que ocurren en la población general a una tasa similar.

La autoridad sanitaria de México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), así como las de Reino Unido –donde ya se empezó a aplicar–, Estados Unidos, Canadá y Baréin también aprobaron su uso.

La tasa de letalidad y mortalidad

Acevedo dice que el número de muertes en el mundo “se oye impactante” pero que la “tasa de mortalidad” del virus es de apenas 2% a nivel mundial.

Sin embargo, la OMS advierte que este tipo de estimaciones sobre la mortalidad y letalidad del virus pueden ser “engañosas”, debido a que dependen de cómo actué cada país. Esto significa que influye la política de salud que adoptó cada nación: cómo registra los casos, cuántas pruebas hace y el número de muertes por el virus que confirma oficialmente.

Por ejemplo, en México se han documentado 113 mil fallecimientos por COVID-19 y la tasa de letalidad es de 9.2%. En Estados Unidos, según la Universidad Johns Hopkins, han muerto 294 mil personas, se registra una tasa de letalidad de 1.9%. En esta variación de cifras, influyen los factores que ya te mencionamos, de aplicación de pruebas y confirmación de decesos por coronavirus.

“A lo mejor pensamos que el 2% es muy bajo, pero eso significa mucho para los servicios de salud y esto está pasando, es real. Lo estamos viendo independientemente de la prueba”, menciona la epidemióloga de la UNAM, Guadalupe Soto.

La OMS estima que la influenza estacional causa entre 290 mil y 650 mil decesos en todo el mundo, cifra que representa alrededor de una tercera parte de las muertes que se han confirmado por COVID-19 hasta el momento.

La realidad la contradice

“Por cómo está mostrando la información se puede dar a entender que la pandemia no existe o que los casos no son casos, y que (las autoridades) nos hicieron hacer todo esto (permanecer en casa) en vano. Pero, la pandemia sin dudas existe, la enfermedad existe y está causando estragos”, afirma en entrevista la epidemióloga de la UNAM Guadalupe Soto, luego de ver el video de Acevedo.

Mauricio Rodríguez, vocero de la Comisión para la Atención de la Emergencia de Coronavirus de la UNAM, concluye que “el mismo peso de la realidad la contradice. Con la cantidad de muertos y los hospitales llenos no se puede decir que se está inventando”.

En el mundo se han confirmado de 71 millones 430 mil 885 contagios y un millón 600 mil 995 muertes, de acuerdo con el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

Respecto a lo dicho por la doctora Acevedo, la Universidad Autónoma de Querétaro, en un comunicado, refirió que en días recientes se ha suscitado polémica por sus declaraciones, sin embargo, también señaló que “la construcción del conocimiento científico pasa por la confrontación de ideas y la discusión profunda con respeto a la pluralidad” y a la libertad para expresarse.

Para el lunes 14 de diciembre la Universidad programó “una discusión entre científicos con diferentes puntos de vista, basados en su experiencia y en la valoración de la literatura especializada”.

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