Luz Rangel · 2 de abril de 2026
La verificación no es una práctica nueva en el periodismo. Pero desde la década de los 2000, comenzó a surgir un tipo diferente de verificación de hechos. Se trata del Fact-checking, una metodología para combatir la desinformación y una especialización periodística cuyo día internacional es cada 2 de abril.
“La desinformación no es un fenómeno nuevo; existe desde los inicios de los tiempos, mentir con la intención de hacer daño. Pero en este momento internet está permitiendo que la desinformación, así como otros desórdenes informativos como los discursos de odio, la violencia digital, las teorías conspirativas circulen a gran velocidad y se amplifiquen”, explica en entrevista con El Sabueso, la unidad de verificación de Animal Politico, Sandra Chaher, especialista en desinformación de género y presidenta de la asociación civil Comunicación para la Igualdad.
El periodismo de verificación ha cobrado importancia en coyunturas como la pandemia, elecciones y conflictos armados y, a medida que se extienda el uso de la inteligencia artificial, habrá una mayor demanda de fact-checkers. Sin embargo, es apenas una de las muchas estrategias que se requieren para contrarrestar la desinformación.
De acuerdo con el Instituto Poynter, el primer antecedente del Fact-checking es de 2003, con el lanzamiento del sitio Factcheck.org en Estados Unidos. Por si fuera poco, en ese país el Fact-checking fue reconocido cuando PolitiFact ganó el Premio Pulitzer en 2009 en la categoría de National Reporting por su cobertura de las elecciones de Estados Unidos en 2008.
Y desde 2015 el Instituto Poynter creó una red internacional llamada International Fact-Checking Network (IFCN) con el fin de reunir a la creciente comunidad que hasta ahora llega a más de 170 organizaciones de verificación de todo el mundo. Además existe un código de principios y una cumbre global anual.

Aunque esta especialización periodística tiene orígenes en Estados Unidos, en América Latina destaca Chequeado, el primer medio en Argentina y en la región dedicado exclusivamente al Fact-checking. Desde su creación en 2010, su metodología ha sido replicada.
“En las últimas décadas podemos encontrar cómo ha crecido esta disciplina, incluso en los últimos años en la región latinoamericana han aparecido nuevos medios de Fact-checking o proyectos que emplean Fact-checking que pueden dar cuenta del crecimiento en cuanto a las temáticas, la diversidad de enfoques y cómo se ha fortalecido la disciplina en medio de las campañas desinformantes o las narrativas falsas”, dice en entrevista Soledad Arréguez, fundadora de Proyecto Desconfío, para combatir la desinformación y fortalecer un ecosistema mediático basado en la información confiable y de calidad.
Arréguez destaca no solamente la creación de medios, sino también de redes. Por ejemplo, LatamChequea es una red de chequeadores de toda Latinoamérica, Estados Unidos, España y Portugal que comenzó en 2014 con una reunión presencial y actualmente reúne a 46 medios de 20 países.
El objetivo de esta red, creada y liderada por Chequeado, es compartir experiencias y herramientas, así como fomentar la colaboración entre diversos medios de la región para aumentar el impacto del Fact-checking.

El 2 de abril es el Día Internacional del Fact-checking. La IFCN lo puso en marcha desde 2016, para celebrar la labor fundamental de periodistas verificadores de hechos de todo el mundo que luchan contra la desinformación, y lo ha conmemorado anualmente desde entonces.
El Día Internacional del Fact-checking es un día después del April Fool’s Day. El 1 de abril en muchos países del mundo la gente suele hacer bromas de cosas que no son ciertas y algunos medios de comunicación publican noticias falsas para engañar a las audiencias. Su equivalente en México es el Día de los Santos Inocentes, que se celebra el 28 de diciembre.
Quienes están a favor del April Fool’s Day dicen que fomenta la diversión pero quienes están en contra señalan que puede tener consecuencias negativas en la era de las “noticias falsas” o “fake news”, un término que fue adoptado por algunos políticos, como Donald Trump, para referirse de forma despectiva a los medios de comunicación que publican información crítica sin necesariamente ser falsa. Por ello esa expresión es imprecisa y es preferible no utilizarla.
A menudo es difícil darse cuenta de cuándo un contenido se trata de desinformación, pero en fechas como el April Fool’s Day y el Día de los Inocentes hay que estar aún más alerta. Evitar caer en estos contenidos es la mejor forma de celebrar el #FactCheckingDay, según la Fundación Gabo.
Apoyar la verificación no es solo para fact-checkers; es una responsabilidad de toda la ciudadanía que desea una sociedad democrática. Por eso, además de monitorear la desinformación y verificarla, medios de Fact-checking hacen campañas publicitarias, herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial, cursos y talleres con instituciones educativas dirigidos no sólo a periodistas.
“Si la ciudadanía tiene más y mejor información puede tomar mejores decisiones y esto es vital para la salud democrática de los pueblos en un contexto en el cual abundan las campañas desinformantes, las narrativas polarizantes, los discursos de odio”, agrega Soledad Arréguez.
El Fact-checking no acabará por sí solo con la desinformación porque hacen falta intervenciones distintas y efectivas para combatirla. Por ejemplo, políticas públicas y regulación por parte de los Estados y moderación por parte de las plataformas.
Ambas expertas señalan que esta especialidad no sólo implica hacer verificación, sino saber comunicar el contenido verificado a las audiencias, sobre todo si son jóvenes.
“Sería importante que empezáramos por educar a gente muy joven en la medida en que les damos celulares a niñas, niños y adolescentes. Hay que empezar también a sensibilizar en la idea de que no todo lo que circula ahí es verdadero y qué herramientas tienen para verificar eso que les puede generar alguna duda”, sugiere Chaher.
La desinformación en redes genera comentarios, visualizaciones y se comparte hasta volverse viral. No obstante, las verificaciones pocas veces tienen el mismo alcance.
“Un gran modo de conmemorar es compartiendo con la comunidad de qué se trata el Fact-checking y también escuchar cuáles son aquellos modos en los que podemos entablar mayor diálogo, mejorar los canales de comunicación con las audiencias y hacer contenido verificado sobre los temas que son de su interés”, invita Arréguez.
Como promueve el Instituto Poynter, #LosHechosImportan al momento de crear una sociedad más informada, no solo en el #DíaDeLaVerificaciónDeHechos, sino siempre.