Luis Baylón · 6 de octubre de 2025
Es otoño y el verano se terminó, pero el gobernador de Nuevo León, Samuel García, ya dado muestra de dominar el juego de las redes sociales. Esto no es casualidad. Desde sus días como senador, su estrategia ha sido una sola: diferenciarse del político tradicional. Adiós a los trajes acartonados y las poses lejanas. Dio la bienvenida a las fotos en traje de baño el pasado verano.
Cuando vemos a Samuel García en una alberca, no es solo una imagen. Es una declaración. Según el consultor en estrategia política en Sentido Común Latinoamérica, José Manuel Urquijo, esta fotografía lo presenta como un “ser humano común y corriente”, alguien cercano y transparente. En este caso, el gobernador no teme mostrarse vulnerable, lo que genera una conexión más personal con la audiencia. Y los comentarios que atrae son piropos: unos inadecuados, otros simpáticos acerca de su físico. Un bono que los hombres pueden hacer valer de forma diferenciada de sus pares mujeres del mismo ámbito (y si somos francos de casi cualquiera).

Las fotos donde aparece el gobernador de 37 años en bañador han sido durante sus vacaciones de verano y en actividades oficiales en una inauguración de un nuevo balneario en el Parque Fundidora. Es un acto de comunicación estratégica. ¿Esa es la mejor manera de conectar con la gente que inaugurar un espacio popular de esparcimiento familiar, y hacerlo como si fueras un padre más? Parece que sí funciona.
Además, el gobernador aprovecha para mostrar su buena forma física, un mensaje subliminal de fuerza, vitalidad y juventud. Atributos que lo alejan del arquetipo del político viejo y aburrido.
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El recurso banal de la belleza en la política mexicana ha estado en diversos momentos, posiblemente el más memorable fueron las candidaturas de Enrique Peña Nieto. Que para los parámetros de estética del político en México, el exgobernador mexiquense y presidente de la República era un “adonis”.
La campaña de Peña Nieto fue un manual de cómo usar el atractivo personal. Más allá de sus propuestas (que en muchos casos se simplificaron), su equipo apostó por una estrategia mediática intensiva.
El caso del mexiquense es un ejemplo claro de cómo la imagen política, si bien es una herramienta poderosa para ganar una elección, necesita de resultados tangibles para mantener la confianza de la gente. El electorado puede ser conquistado por la apariencia, pero la realidad, al final, siempre se impone.
En sus redes sociales el gobernador, que es el más joven de la historia del estado norestense, aparece haciendo sus rutinas de ejercicio, no solo esto muestra parte de su vida cotidiana como padre de familia y a su esposa Mariana Rodríguez (un caso aparte para hablar de redes sociales y política, porque nadie olvida el “fosfo fosfo”). Esta intimidad es una receta que al público -en este caso electorado y opinión pública le encanta- neoleonés disfruta ampliamente. En su momento lo vimos con la misma Mariana Rodríguez y Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”.
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Su aparición más notoria mostrando su cuerpo fue cuando el 26 de julio dio a conocer la inauguración de un nuevo balneario en el Parque Fundidora. Urquijo lo deja claro: si Samuel hubiera inaugurado el balneario en traje y corbata, habría sido un político más. Pero su post en traje de baño generó una de las mayores tasas de interacción y comentarios positivos en el último mes.
Esta estrategia, aunque dirigida a un público más joven y aspiracional, tiene sus riesgos. Algunos votantes, especialmente los más conservadores, podrían ver estas imágenes como algo frívolo, sobre todo si se publican en medio de una crisis.
La sobreexposición de la vida personal en redes sociales puede ser un arma de doble filo. Funciona para conectar y humanizar la figura política, pero el riesgo de que se convierta en un boomerang es real si no se complementa con resultados concretos de su gobierno. Al final, los resultados de un político son lo que más importa.
Aun le quedan un par de años despachando desde el palacio de cantera rosa en Monterrey y esto seguramente tendrá algunas vueltas más por las redes sociales.