Animal MX · 7 de octubre de 2024
El arte moderno es muy confuso y eso lo demuestra lo que pasó en un museo en Países Bajos, donde un trabajador de un museo pensó que una obra de arte era basura y la desechó con otros residuos.
Así lo informó el mismo Museo LAM, ubicado en la ciudad de Lisse, en el oeste de Países Bajos, a través de un comunicado en su sitio oficial mencionando que “milagrosamente, ambas latas fueron encontradas intactas”.
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La obra de arte confundida con basura fue realizada por el artista francés Alexandre Lavet y se llama “Todos los buenos momentos que pasamos juntos”. Y sí, no podemos culpar al hombre porque tal cual parecen dos latas de cerveza vacías; una de ellas hasta está aplastada.
Aclaremos que no son unas latas compradas en la tienda y ya; se trata de dos latas meticulosamente pintadas a mano en acrílico.
“Para el artista, las latas simbolizan recuerdos preciados compartidos con amigos queridos. Si bien las veladas disfrutando de bebidas pueden parecer triviales en el gran esquema de las cosas, en última instancia encarnan momentos preciosos de conexión”, explica el Museo LAM.

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Esta obra se exhibe dentro del elevador de cristal del recinto, “como si hubiera sido dejadas por trabajadores de la construcción”.
“El tema de nuestra colección es la comida y el consumo”, explica Sietske van Zanten, directora del museo. “Nuestro arte anima a los visitantes a ver los objetos cotidianos desde una nueva perspectiva. Al exponer las obras de arte en lugares inesperados, amplificamos esta experiencia y mantenemos a los visitantes alerta”.
En el mismo comunicado, el recinto informó que no tomarán ningún tipo de acción contra el trabajador, el cual es un técnico que acudió a arreglar el elevador. Este técnico estaba sustituyendo al técnico habitual del museo, “que conoce bien el edificio y sus exposiciones”.
La directora del museo Sietske van Zanten reconoce que el hombre “simplemente estaba haciendo su trabajo de buena fe”.
“En cierto modo, es un testimonio de la eficacia del arte de Alexandre Lavet”.
Todo sucedió cuando la curadora de la exposición, Elisah van den Bergh, se dio cuenta de que esta pieza faltaba y comenzaron una búsqueda exhaustiva.
Finalmente, la curadora descubrió la obra de arte en una bolsa de basura, lista para ser desechada. “Milagrosamente, se encontraron ambas latas intactas. Las limpiaron y las colocaron temporalmente en un lugar de honor en la entrada del museo, ahora expuestas sobre un pedestal tradicional”, explica el comunicado del Museo LAM.