Paula Paredes · 25 de septiembre de 2026
La lucha libre mexicana está de luto tras confirmarse el sensible fallecimiento de José Guadalupe Fuentes Ochoa, mejor conocido como “Baby Face”, a los 79 años.
La noticia fue difundida por El Hijo del Santo a través de sus redes sociales, donde expresó sus condolencias a familiares y amigos, generando varios comentarios de aficionados al pancrasio
Aunque hasta el momento no se han dado a conocer las causas oficiales de su deceso ni se tenían reportes de complicaciones de salud recientes, la partida de Baby Face deja un profundo vacío en el deporte de la lucha libre.
Sigue Leyendo: ¿Quién era Solar II, la leyenda de la lucha libre mexicana que falleció a los 66 años?
Baby Face tuvo actuaciones inolvidables tanto en la catedral de la Arena México como en el ex Toreo de Cuatro Caminos.
Originario del estado de Colima, José Guadalupe Fuentes Ochoa inició su camino profesional en la década de 1970.
A lo largo de una destacada trayectoria de más de tres décadas en el cuadrilátero, Baby Face se consolidó como una figura clave en las arenas nacionales compartiendo el ring con leyendas de la talla del Perro Aguayo, Canek, Rayo de Jalisco y el propio Hijo del Santo.
Además de consolidar su nombre en el circuito mexicano, también figuró en Japón con su peculiar estilo de lucha libre.
También Lee: Místico, el mejor luchador mexicano según la revista PWI ¿quiénes más lo acompañan?
Tras 32 años de carrera, una severa lesión sufrida en el año 2000 lo obligó a retirarse definitivamente del deporte profesional.
Lejos de alejarse del ambiente que lo vio triunfar, el gladiador buscó la manera de reinventarse y emprender un negocio.
Fue así como, con el apoyo de su compadre y colega Baby Richard, nació el famoso negocio “Los Arroces del Baby Face”.
Ubicado a pocos pasos de la Arena México, en la céntrica Colonia Doctores de la CDMX, el establecimiento comenzó ofreciendo platillos de arroz preparados al estilo oriental pero adaptados con una sazón totalmente mexicana.
El concepto gastronómico se convirtió en un rotundo éxito y en una visita obligada para los amantes de la lucha libre
Con el tiempo, el menú creció hasta integrar más de 35 preparaciones distintas bautizadas en honor a grandes figuras del pancracio, haciendo famosos sus generosos “arroces gigantes” que conquistaron al fanático mexicano.