Animal MX. · 14 de febrero de 2026
Entre bailes, trends y algoritmos, TikTok también se ha convertido en un espacio donde surgen conceptos complejos que difícilmente caben en videos de menos de un minuto.
Uno de esos términos es ‘Therians’, si en tus últimos scrolls te topaste con este contenido y no entendiste nada, aquí te explicamos qué hay detrás de este fenómeno que cada vez es más popular y ya esta causando reacciones dentro y fuera de las redes sociales.
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El término proviene del griego therion, que significa “bestia”, y se refiere a personas que se identifican (ya sea de forma emocional, psicológica o espiritual) con un animal no humano. Esta experiencia también se conoce como teriantropía (therianthropy).
Para quienes forman parte de esta comunidad, no se trata de un disfraz ni de una actuación, sino una forma de identidad. Dentro de sus narrativas aparece incluso la idea de un “despertar”: un momento en el que la persona reconoce esa conexión como parte de sí misma.
Para algunos, la relación con el animal es simbólica; para otros, espiritual o emocional. Pero el punto en común es que esta identificación les da sentido de pertenencia y comunidad.
Aunque hoy se viraliza en redes, los therians no son nuevos.
Sus raíces se remontan a finales de los años 90 y principios de los 2 mil , cuando comenzaron a formarse comunidades en foros de internet; en estos, algunas personas compartían la sensación de no identificarse completamente como humanas.
Uno de sus antecedentes más claros son los espacios otherkin, donde los usuarios afirmaban tener identidades no humanas (a veces míticas o simbólicas).
Dentro de ese espectro, los therians se distinguieron por identificarse específicamente con animales reales como lobos, gatos o aves.
El auge reciente está directamente ligado a TikTok, Instagram y X.
La comunidad Therian es altamente visual: máscaras, movimientos corporales, sonidos e incluso relatos personales hacen que el contenido sea fácilmente viralizable, lo que ha provocado que el fenómeno salga del nicho digital y pase al espacio público.
En países como Argentina, por ejemplo, ya es común ver reuniones en parques donde jóvenes se están juntando a practicar movimientos, interactuar y socializar desde esta identidad.

Más allá de lo simbólico, algunos integrantes llevan esta conexión a lo físico y cotidiano. Entre las prácticas más visibles están:
No. Aunque suelen confundirse, no son lo mismo.
Es decir, los furries interpretan personajes; los therians hablan de quiénes son.
El crecimiento del fenómeno también ha traído controversia.
En Argentina, por ejemplo, se han reportado situaciones que encendieron el debate público. Uno de los casos más comentados ocurrió en Jesús María (Córdoba), donde una mujer denunció que su hija de 14 años fue rodeada por un grupo de therians que comenzaron a olfatearla y luego la atacaron.
Además, en internet circulan críticas, burlas y memes que van desde el desconcierto hasta la estigmatización.
Por un lado, hay quienes lo ven como una forma de exploración, juego o expresión juvenil. Por otro, existen preocupaciones sobre posibles implicaciones en la salud mental, la socialización y la relación con la realidad.
El debate crece a medida que el fenómeno deja de ser digital y ocupa espacios públicos.
Después de toooodo este contexto, más allá de definir que tan bien o mal esta, surge la inquietud de porque este tipo de contenidos nos causan tanta incomodidad y hay varias teorías:
La primera puede tener que ver con cómo entendemos y defendemos los límites entre lo humano y lo animal, por ejemplo, desde lo cultural, estamos acostumbrados a que el comportamiento humano siga ciertas normas: caminar en dos pies, comunicarse con lenguaje verbal y distinguir claramente entre juego y realidad.
Cuando alguien rompe esas reglas como en este caso corriendo en cuatro patas, ladrando o usando máscaras para expresarse se activa una sensación de extrañeza.
Otra de las explicaciones tiene que ver con el llamado efecto “efecto uncanny” o del valle de lo inquietante: aquello que es casi humano, pero no del todo, suele generar rechazo o incomodidad. Los therians habitan justo ese punto intermedio.
A esto se suma el contexto. Ver estos comportamientos en redes sociales puede parecer curioso o incluso divertido, pero cuando ocurren en espacios públicos como parques o calles pueden percibirse como impredecibles o fuera de lugar, lo que incrementa la sensación de alerta.
Finalmente, la incomodidad también puede venir de no entender. Cuando no hay información clara sobre si se trata de una identidad, un juego o una performance, el vacío se llena con dudas, prejuicios o incluso miedo.
¿Tu que opinas de este fenómeno?