Victor Alvarado · 23 de junio de 2026
Más allá de las críticas existentes alrededor del Mundial 2026 en cuanto a su logística por la expansión del formato para admitir a 48 selecciones, la presencia de equipos que antes veían muy lejana la posibilidad de formar parte del torneo comenzó a generar un clima de gratitud y respeto que incluso enamoró a la FIFA.
Con el torneo en marcha y los diferentes juegos en desarrollo, donde múltiples marcas históricas ya fueron conseguidas, una tendencia silenciosa comenzó a estar bajo los reflectores que hay en los pasillos de los estadios: la consolidación de las prácticas de limpieza y gratitud hechas por equipos o aficionados de ciertos países.
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Durante años, la selección de Japón se convirtió en el referente absoluto de este fenómeno. Su disciplina, que trasciende lo deportivo para entrar en el terreno de la educación cívica, volvió a hacerse presente en una Copa del Mundo.
El pasado sábado, tras jugar contra Túnez en Monterrey el partido 1000 en la historia del torneo, los jugadores nipones no solo entregaron el vestidor impecable, sino que añadieron un toque de identidad cultural al dejar un origami de grulla, símbolo milenario de paz y buenos deseos.
Sin embargo, lo que antes era visto como una “excentricidad” cultural de los equipos asiáticos, hoy comenzó a convertirse en un protocolo no escrito. Selecciones como Uzbekistán han comenzado a replicar esta cortesía con mensajes de agradecimiento en sus vestidores, mismos que fueron celebrados por la comunidad internacional.
🇯🇵 Assim que o Japão deixou o vestiário em Monterrey. pic.twitter.com/9iCihc4I3g
— Curiosidades Europa (@CuriosidadesEU) June 21, 2026
Quizás el ejemplo más conmovedor de esta tendencia lo protagonizó Curazao. Tras alcanzar un hito histórico al sumar su primer punto en una Copa del Mundo, la euforia del vestidor pudo haber sido total. No obstante, el equipo eligió un camino distinto. Por medio de sus redes sociales, la FIFA compartió el mensaje que el equipo les dejó en un pizarrón: “THANK YOU FIFA”.
Este gesto, aparentemente sencillo, generó mucho impacto. Para un equipo que vive su primer torneo mundialista, el vestidor dejó de ser solo un cuarto de utilería y se volvió un sitio donde reconocen el valor de la oportunidad recibida. Su actuación histórica, combinada con su modestia y gratitud, llegaron al corazón de millones de fanáticos.
Thank you, Curaçao! 🤝
A kind message of gratitude in the Curaçao dressing room after claiming their first-ever @FIFAWorldCup point 🇨🇼💙 pic.twitter.com/RRJpcAVhJx
— FIFA (@FIFAcom) June 22, 2026
Otro conmovedor ejemplo llegó desde el debutante conjunto de Jordania. En el juego final del lunes, se pusieron en ventaja contra Argelia y parecía que lograrían un impresionante y heroico resultado, sin embargo, en el segundo tiempo todo cambió y cayeron ante los “Zorros del Desierto”.
Pese a la frustración de la derrota, el conjunto asiático hizo muestra de su clase y amabilidad con un detalle que también encandiló a la FIFA. Además de limpiar su vestuario, dejaron una mesa con llaveros, cajas de sus dulces tradicionales y un conmovedor mensaje que demostró cómo su triunfo fue llegar a la máxima fiesta del futbol por encima de lo que ocurra en su participación:
Gracias por hacer que la primera experiencia de Jordania en una Copa Mundial de la FIFA fuera inolvidable. Su dedicación, profesionalismo y cálida hospitalidad contribuyeron a una memorable ocasión para nuestro equipo y nuestros seguidores. Como un pequeño gesto de apreciación, estamos contentos de compartir con ustedes algunos dulces tradicionales de Jordania, una muestra de nuestras ricas tradiciones y renombrada hospitalidad. Con nuestra sincera gratitud y nuestros mejores deseos, la selección de Jordania.
Ultimate respect. 🤝
This is how @FIFAWorldCup debutants Jordan left their changing room after their match against Algeria 🥹🇯🇴 pic.twitter.com/CrvZeF02w2
— FIFA (@FIFAcom) June 23, 2026
A diferencia de las campañas de marketing corporativo o los mensajes pagados en pantallas de estadio, estos actos en los vestidores poseen una autenticidad que conecta con el lado más humano del juego. Es un recordatorio de que, incluso en el entorno de máxima competitividad del Mundial 2026, el respeto al anfitrión y la gratitud por el espacio compartido son valores que también son grandes protagonistas de esta Copa.