Paula Paredes S. · 27 de junio de 2025
Como te habrás dado cuenta, en los últimos meses el término “migajera” se ha viralizado en redes sociales como TikTok, Instagram y demás plataformas, y entre memes, bromas y frases repetidas, algunas mujeres empezaron a autodenominarse de esta manera.
Pero más allá del humor, este fenómeno invita a cuestionarnos: ¿qué revela esta palabra sobre cómo vivimos y entendemos los vínculos afectivos? ¿Qué nos dice sobre la dinámica del amor, la atención y la necesidad en tiempos digitales?
Aunque no se trata de decir que estas experiencias solo pasan a un segmento de la población, resulta curioso que el término se popularice en femenino, usado casi exclusivamente para nombrar a mujeres.
Para profundizar en este tema, hablamos con Valeria Rocha, tallerista y articulista en Enterate Mujer, una asociación civil dedicada a difundir información por y para mujeres con perspectiva feminista.
“Nos cuestionábamos, ‘¿por qué en femenino?’ —comenta Valeria—, porque todo el tiempo escuchamos a las amigas decir ‘mi amiga la migajera’, ‘estoy de migajera’. Y empezamos a entender que se refiere a mujeres que se conforman con poco, que aceptan lo que sea con tal de recibir atención o cariño”.
Esta definición popular puede parecer simple, incluso divertida, pero nuestra entrevistada alerta que: “el término no es casual ni inocente. Es la nueva manera, o sí, la nueva forma de autonombrarse desde un lugar patriarcal misógino.”

“Es el mismo patrón que hubo con la frase ‘eres una malcogida’ o ‘amiga date cuenta’. De nuevo, la responsabilidad se coloca sobre la víctima. ‘¿Por qué tú lo aceptas? ¿Por qué no sales de esa relación violenta?’ Esa exigencia es exclusiva hacia nosotras, mientras que nunca se señala a quienes dan esas migajas de afecto, esas sobras emocionales que son intermitentes, condicionales, y al final es violencia emocional”, explica Victoria.
Para la terapeuta, esa intermitencia y afecto condicionado nos habla de violencia. El hecho de que haya tanta intermitencia en un vínculo, que las cosas no estén claras, que el afecto sea condicionado genera mucha inseguridad y dependencia. Tanto en hombres como en mujeres.
Sobre el papel de las redes sociales en la popularización y reproducción del término, explica:
“Tenemos esta tendencia a creer y adoptar todo lo que vemos sin cuestionarlo. Muchas mujeres llegan a consulta diciendo: ‘creo que soy migajera porque vi un TikTok que decía eso’. Lo que vemos en memes o trends se transforma en realidad, y viceversa”.
Este círculo vicioso hace que etiquetas que deberían ser objeto de análisis y reflexión terminen por normalizar la violencia emocional y relaciones disfuncionales.
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“Históricamente, la parte emocional ha sido mal vista. Se nos juzga por ser ‘sensibles’, ‘dramáticas’ o ‘locas’. Entonces, cuando una mujer pide respeto, cariño o atención se le invalida o se la etiqueta de ‘tóxica’ o ‘exagerada’”, argumenta Valeria.
El rechazo a expresar nuestras necesidades afectivas o emocionales limita la posibilidad de establecer vínculos claros y saludables.

Ante la posibilidad de que muchas personas (especialmente mujeres) se autoidentifiquen con el término por costumbre o humor, la terapeuta sugiere prestar atención al diálogo interno:
“¿Cómo te hablas a ti misma? ¿Desde el amor o desde el juicio? Pregúntate, ¿a quién le beneficia que me llame migajera? A las personas que dan migajas, no a ti.”
Recomienda también construir círculos de apoyo donde se cuestione el lenguaje y las dinámicas que perpetúan estas etiquetas y validar las señales internas:
“Escuchar ese ruido que nos mueve cuando algo no nos suena bien. Eso es información valiosa.”
Finalmente aunque es cierto que situaciones como estas no las atraviesan únicamente las mujeres, nos parece importante cuestionar por qué el término “migajera” se replica y se viraliza casi exclusivamente en femenino. ¿Por qué seguimos responsabilizando a quienes reciben las migajas y no a quienes las reparten?
Al final, más allá del meme o el trend, este fenómeno debería ser una invitación a hablarnos con más autocompasión si estamos atravesando por algo así, a reconocer que pedir afecto no nos hace débiles, que tener necesidades emocionales no es vergonzoso y que merecemos relaciones claras, amorosas y recíprocas.
Si quieres conocer más sobre Entérate Mujer, no te olvides de seguirlas en sus redes sociales, donde encontrarás información en la que se desmenuza y cuestionan problemáticas actuales con esta perspectiva, que consideran fundamental para entender cualquier tema que afecte a las mujeres.
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