Exclusiva: Japan Club: cuando la protesta va más allá de la tarifa

Leonardo Vega · 18 de mayo de 2026

Exclusiva: Japan Club: cuando la protesta va más allá de la tarifa

En las últimas semanas, el Japan Club se ha convertido en el centro de la conversación debido a un cambio en la tarifa de su cover que, entre otras cosas, propone una cuota especial para estadounidenses. Aunque esto ha acaparado titulares en todo el mundo, la realidad es que el aumento de precio tiene un motivo de fondo: Federico Crespo, activista y dueño del lugar, busca generar conciencia, principalmente en temas políticos.

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Se ha posicionado a favor de causas sociales como Palestina —de la cual tiene una gran bandera fuera del venue—, pero también se ha pronunciado en contra del fascismo y de la corrupción que existe en nuestro país.

En exclusiva para Animal MX, Crespo nos comparte detalles sobre las medidas que ha tomado el club como forma de protesta, el espacio que ha abierto al talento mexicano, la vida nocturna, los cambios en su barra y, por supuesto, el famoso cobro de $5,000 MXN a los estadounidenses.

No obstante, hay personas que tienen prohibido el ingreso al club:

“Nazis, fascistas, sionistas, racistas, clasistas, supremacistas y todos aquellos que crean en la opresión, dominación, coerción, colonización, intervención y demás: NO SON BIENVENIDOS”, se lee en su cuenta de Instagram.

¿Qué es el Japan Club?

Surgido en 2018, este espacio ubicado en el número 56 de la calle Monterrey, en la colonia Roma de la Ciudad de México, se ha convertido en un punto de encuentro donde, de jueves a sábado, se pueden escuchar diversas propuestas musicales.

Reggaetón, techno, electrónica y otros géneros convergen en este lugar que, inicialmente, fue el departamento de Crespo. Aunque comenzó en la clandestinidad, hoy en día es un establecimiento en regla que da prioridad a proyectos de nuestro país.

“Es un proyecto que lleva nueve años sucediendo y se ha enfocado en voltear hacia los artistas nacionales. En la industria de la música electrónica, los clubes tienden a buscar mucho a DJ internacionales, y es por eso que la escena en México no se ha podido desarrollar debido a esta fijación por lo extranjero.

“Comercialmente se abrió en 2018; era mi departamento y empezamos a hacer fiestas una vez al mes hasta que llegó un punto en el que había filas enormes. Ha habido intermedios por distintas razones, pero desde entonces estamos en ese local de la colonia Roma”, compartió Federico, quien portaba una gorra con la leyenda “Make izquierda comunista again” durante la entrevista.

Federico Crespo es la mente detrás del Japan Club que se ha vuelto tendencia debido al cobro de $5,000 MXN a estadounidenses | Foto: Leonardo Vega

Una de las premisas de “El Japan”, como se le conoce popularmente, es crear condiciones dignas tanto para el talento que contratan (bookean) como para sus trabajadores, a quienes se les respetan sus derechos laborales, de acuerdo con el dueño del recinto.

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“Estamos tratando de crear condiciones dignas para que los artistas puedan confiar en sus sueños y tengan un espacio donde vean que hay una posibilidad real de ser músicos o DJ. Al año contratamos a 1,500 artistas mexicanos.”, agregó.

La vida nocturna en la actualidad

De acuerdo con Crespo, la vida nocturna ha atravesado por varias etapas en los últimos años. También ha alzado la voz en contra de la clausura de algunos recintos derivada de operativos, en los cuales han intentado involucrar al Japan.

“La vida nocturna, históricamente, ha sido un refugio para las disidencias políticas, sexuales y culturales […]. Siempre han sido espacios donde tenemos permiso de ser desobedientes.

»Entonces, eso no le gusta al Estado. Al Estado le gusta que la vida nocturna sea ‘fresa’, que esté controlada como un barcito bonito en Polanco o en la Roma, que no haga mucho ruido, que se mantenga dentro del statu quo y que no confronte nada”, declaró.

Federico Crespo acusa al actual gobierno de la Ciudad de México de afectar a la industria nocturna, principalmente al sector independiente.

“El gobierno de Clara Brugada mató a la música electrónica independiente; lo puedo decir tal cual. Creo que se ha perdido un 75% u 80% del movimiento que había hace unos años en comparación con la actualidad.

“Hablando con los promotores, todos señalan a los operativos como la causa de los cierres de espacios […]. La vida nocturna es cultura, ya que en estos lugares podemos compartir nuestras experiencias; eso es a lo que más le teme el gobierno”, sentenció.

Los $5,000 MXN de la discordia

Luego de que se viralizó un artículo en el medio británico The Guardian destacando el alto precio de entrada al Japan Club, y tras varias entrevistas con medios extranjeros, Federico Crespo decidió que Animal MX fuera el primer medio mexicano en abordar el tema.

Lo que no se ha dicho es que el aumento de precio no es nada nuevo, pues la decisión de subir la tarifa a los estadounidenses responde a las acciones de Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos.

“Los covers siempre habían sido de $150, $200 y $250, pero cuando el presidente de Estados Unidos empezó a atacar a México vía aranceles, dije: ‘¿Sabes qué? Esto no puede ser’. Y no solo fueron los aranceles, sino también las ofensas al país, el ataque a los mexicanos en Estados Unidos y las agresiones contra la presidenta (Claudia Sheinbaum).

“Fue una violencia estructural hacia nosotros desde el peldaño más alto del poder mundial. Cuando empezó con los aranceles, subimos el cover a $1,000 MXN, ofreciendo un 75% de descuento a los mexicanos.

“Así fue subiendo poco a poco. La última alza, cuando llegó a los $5,000 MXN, ocurrió cuando secuestraron al presidente (Nicolás) Maduro”, relató.

Ante la pregunta de si algún estadounidense ha pagado este polémico precio, la respuesta fue clara:

“No son muchos los que lo pagan; entre 8 y 10 estadounidenses al mes lo han hecho. Hemos perdido el 75% u 80% de clientes estadounidenses. De ese porcentaje, la mitad se enoja y básicamente nos mienta la madre; la otra mitad lo toma como lo que es y se va.

“Los restantes que entran se la pasan muy bien. Los que pagan saben por qué lo estamos haciendo; hay un tema de solidaridad.”, añadió.

En cuanto a su barra, El Japan ha decidido dejar fuera a las marcas estadounidenses para apostar por lo nacional. Un ejemplo de ello es el refresco de cola y el jugo que utilizan como mezclador.

“Eso responde a lo mismo: estando enfocados en el talento mexicano, era natural que siguiéramos ese camino. En el caso de Boing!, la marca es parte de una cooperativa que representa la lucha de la clase trabajadora. Además, el hecho de que Coca-Cola esté siendo boicoteada por los movimientos propalestinos fue clave para dejar de vender sus productos”, complementó.

¿México es políticamente consciente?

El activismo de Crespo se refleja en sus redes sociales, principalmente en Instagram, donde además de compartir la cartelera del fin de semana, publica sobre Palestina, denuncia la corrupción, informa sobre lo que pasa en México y apoya causas como la de las madres buscadoras.

Para él, todas las plataformas son herramientas para defender los derechos humanos. Considera, además, que México es consciente de su situación y que la población ha luchado históricamente contra el poder.

“Creo que la sociedad mexicana es muy consciente; las luchas contra la opresión no nos son ajenas. Nuestro involucramiento en el tema de Palestina tiene que ver, primero, con una causa de derechos humanos innegable, y segundo, con saber lo que significa vivir junto a un vecino que constantemente te quiere atacar: ellos con el Estado ilegítimo de Israel y nosotros con Estados Unidos.

“En México hemos visto sistemas de opresión en todos los sectores de la población. Hemos vivido muchas formas de protesta social, por lo que esto no debería resultar ajeno. Aunque no hemos vivido bajo regímenes fascistas, tenemos nuestra propia serie de problemáticas, ¿no?”, reflexionó.

El Japan de la Roma Norte ha dicho muy claro que la gentrificación tiene un costo, pero esta vez no es a los locales. (Japan_CDMX)

Finalmente, Federico Crespo espera que el Japan Club siga abierto y asegura que, mientras opere, no dejará de lado su lucha a favor de los derechos humanos.

“Yo voy a estar bien, pero las luchas que encabezo no son para mi beneficio personal, sino para que más gente pueda tener acceso a esto. Lo que quiero es que quienes deseen abrir un lugar como este no se enfrenten a tantos problemas como los que nosotros hemos pasado.

“Creo que tenemos que usar todas las plataformas posibles para, básicamente, defender a la humanidad.”, concluyó.