Animal MX · 23 de febrero de 2026
¿Alguna vez has visto a tu perrito correr como loco mientras otro lo persigue y pensaste: “¡Ay, qué lindo, se están divirtiendo!”? Pues saca el freno de mano, porque podrías estar ignorando una señal de alerta roja.
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Aunque parece una escena de película de Disney, la especialista en conducta animal Pauliina Laurila advierte que este “juego” cotidiano en los parques es, muchas veces, el preludio de una pelea.
Aquí te explicamos cómo leer el lenguaje de tu “lomito” para saber cuándo es momento de huir del parque (literalmente).
Según Laurila, hay un indicador que no falla: cuando un perro es perseguido y no parece disfrutarlo. “Si veo eso, yo me iría, incluso si mi perro no estuviera implicado”, explica la experta. ¿Por qué? Porque cuando la situación escala a ese nivel de tensión, el ambiente se vuelve una bomba de tiempo. Un pequeño choque accidental entre dos perros estresados puede terminar en una pelea seria.
No todas las corretizas son malas, pero el juego sano tiene reglas que debes observar:
Roles alternos: En un juego equilibrado, un rato uno persigue y luego el otro es el perseguido. Es un “tú las traes” constante.
Cuerpos relajados: Las colas no deben estar rígidas ni metidas entre las patas.
Hay pausas: Los perros que juegan bien se detienen un segundo para “resetear” y luego siguen.
Atención total si tu notas que tu perro huye con la cola baja, las orejas hacia atrás, no voltea a ver al otro o intenta esconderse detrás de tus piernas, ya no es juego, es estrés.
A veces olvidamos que los parques para perros son espacios cerrados con desconocidos. A diferencia de los perros que viven en libertad (que simplemente se evitan si no se caen bien), en el parque no hay escapatoria.
Si un perro es perseguido y no puede alejarse lo suficiente, la presión aumenta y el perro entra en modo supervivencia.
Un perro sobreestimulado no se relaja mágicamente al salir. Ese estrés acumulado puede afectar:
Su conducta al llegar a casa.
Su capacidad para descansar.
Su reacción en los siguientes paseos.
No se trata de soltar al perro y quedarte una hora scrolleando en TikTok. Ser un dueño responsable implica saber interpretar el lenguaje corporal.
“Los dueños creen que es divertido, pero no siempre saben leer a sus perros”, señala Laurila.
Preguntas que debes hacerte en el parque:
¿Mi perro realmente quiere interactuar o se mantiene al margen?
¿Hay descansos naturales o es una persecución infinita?
¿Me está mirando mi perro como pidiendo ayuda?
Recuerda: Un buen juego es simétrico y flexible. Si siempre es el mismo el que huye, no es juego, es acoso.
(Con información de El Huff Post)