Animal MX · 7 de octubre de 2026
Las intensas lluvias registradas la semana pasada en Nuevo México provocaron una creciente en el río Bravo que trajo consigo una sorpresa natural para las y los habitantes de la frontera de Ciudad Juárez – El Paso. El aumento del cauce internacional dejó al descubierto a especies que habitualmente permanecen ocultas, entre ellas la fascinante rata almizclera (Ondatra zibethicus).
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El Río Bravo en la región metropolitana de El Paso del Norte se encuentra canalizado con un viaducto de concreto, aunque casi nunca lleva agua, puesto que la mayor parte del flujo se desvía por medio de un canal que solo se mueve por el lado estadounidense, sin embargo, las potentes lluvias y remanentes de “Polo” desbordaron el cauce que representa la frontera natural entre Estados Unidos y México dejaron a su paso la aparición de especies ribereñas que viven río arriba en Nuevo México.

El colectivo ambientalista Sierra de Juárez fue el encargado de dar a conocer la presencia de este pequeño mamífero semiacuático, destacando la importancia de documentar y proteger la fauna que habita o transita de forma temporal por este corredor biológico.
“Conocer qué especies habitan o utilizan temporalmente el río Bravo nos ayuda a entender mejor el valor ecológico de este corredor y la importancia de conservar sus ambientes acuáticos. Las crecidas del río pueden provocar movimientos de fauna y permitirnos observar especies que normalmente permanecen ocultas o pasan desapercibidas”, informó la agrupación a través de sus redes sociales.
Aunque a simple vista muchas personas suelen confundirla con un castor, la rata almizclera pertenece a una familia distinta (Cricetidae). Se trata de un roedor perfectamente adaptado a la vida en el agua dulce y humedales, distribuyéndose desde Canadá y Estados Unidos hasta el norte de México.
De acuerdo con datos de la plataforma iNaturalist México, estas son algunas de sus características clave:
Tamaño y peso: Un ejemplar adulto mide entre 40 y 70 centímetros (de los cuales la cola ocupa casi la mitad) y pesa entre 0.6 y 2 kilogramos.
Súper nadadora: Posee patas traseras parcialmente palmeadas y una cola aplanada que le sirve como timón. Al nadar sigilosamente a lo lejos puede aparentar ser un pequeño cocodrilo.
Capacidad pulmonar: Si detecta presencia humana o peligro, se esconde rápidamente bajo la superficie, siendo capaz de aguantar la respiración bajo el agua entre 12 y 17 minutos seguidos.
Hogar fronterizo: En el río Bravo suele construir refugios con vegetación acuática o excavar madrigueras en los taludes de las orillas.
Esta especie prueba que los territorios ocupados por Estados Unidos y México no significan nada para ellas. Su supervivencia en entornos naturales rebasa los límites que conocemos.
Para garantizar la seguridad del animal y de la población, el colectivo ambientalista Sierra de Juárez compartió las siguientes recomendaciones en caso de un avistamiento:
Mantén la distancia: Observa al ejemplar desde lejos sin alterar su comportamiento ni invadir su espacio.
No intentes capturarla ni alimentarla: Son animales silvestres que cumplen un rol en el ecosistema.
Regístrala de forma segura: Si es posible, tómale una fotografía sin usar flash y registra la ubicación exacta en plataformas de ciencia ciudadana como iNaturalist.