Animal MX · 29 de diciembre de 2025
¿Somos tan fieles como creemos? Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge aplicó las matemáticas para resolver una de las dudas más antiguas de la humanidad y los resultados son fascinantes: en el “ranking de la monogamia”, estamos mucho más cerca de los castores que de nuestros primos los chimpancés.
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La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society: Biological Sciences, confirma que, aunque nos guste el drama, la monogamia sigue siendo el patrón reproductivo dominante para nuestra especie. Aquí te contamos cómo llegaron a esa conclusión (y quiénes nos ganan en fidelidad).
El investigador Mark Dyble no se fijó en promesas de amor, sino en algo mucho más concreto: la genética. Ideó un modelo computacional que analiza qué tantos hermanos completos (mismo papá y mamá) hay en una población frente a los medios hermanos.
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La lógica es simple: entre más hermanos completos tenga una especie, más monógama es su sociedad. Dyble analizó datos de 94 sociedades humanas —desde cazadores-recolectores hasta agricultores modernos— y los comparó con otras especies de mamíferos.
Los humanos alcanzamos una tasa global del 66% de hermanos completos. Esto nos coloca en el séptimo lugar de una lista de once especies consideradas “socialmente monógamas”.
Así se ve la tabla clasificatoria de la “lealtad” animal:
| Especie | % de Hermanos Completos |
| Ratón ciervo de California | 100% (Los más fieles del mundo) |
| Mono tití bigotudo | 78% |
| Castor | 73% |
| Humanos | 66% |
| Gibón de manos blancas | 63.5% |
| Suricata | 60% |
Mientras que nosotros compartimos el 66% de nuestros genes con hermanos directos, otros primates viven una realidad muy diferente. En el fondo de la tabla están los chimpancés y los delfines con apenas un 4%, seguidos por los gorilas de montaña con un 6%. Para ellos, la exclusividad simplemente no está en el mapa.
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Este estudio es clave porque nos sitúa en un punto medio muy interesante. No somos tan estrictos como el ratón ciervo de California (que se queda con su pareja de por vida sin excepción), pero estamos a años luz del comportamiento promiscuo de otros primates.
La investigación sugiere que los vínculos de pareja a largo plazo son una pieza fundamental de la estructura social humana, permitiendo que las comunidades crezcan y se organicen de formas que a los chimpancés les costarían mucho más trabajo.
¿Te imaginabas que los castores eran más “estables” que nosotros?