Animal MX · 30 de diciembre de 2025
¡La naturaleza no deja de sorprendernos! En las costas de la Patagonia argentina, lo que parecía una escena de película de terror para Pingu se ha vuelto una realidad científica: los pumas están aprendiendo a cazar pingüinos, y esto tiene a los biólogos con el ojo cuadrado.
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Un nuevo estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B revela que el Puma concolor, el gran felino de América, ha añadido el pingüino de Magallanes a su menú. ¿Cómo pasamos de ver pumas cazando guanacos a verlos acechando colonias de aves marinas? Aquí te contamos el chisme científico completo.
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Todo empezó a principios del siglo XX. En aquel entonces, la ganadería de ovejas en la Patagonia hizo que los humanos persiguieran al puma hasta casi desaparecerlo de la zona.
Sin depredadores terrestres a la vista, los pingüinos —que normalmente prefieren vivir en islas para estar a salvo— dijeron “de aquí somos” y empezaron a colonizar las costas continentales, como las del hoy Parque Nacional Monte León.
Pero la vida da vueltas: los esfuerzos de conservación dieron frutos, los pumas regresaron y se encontraron con un buffet de miles de pingüinos que no estaban acostumbrados a cuidarse de un felino.
“Pensábamos que solo lo hacían un par de individuos. Pero cuando llegamos, notamos una gran cantidad de pumas cerca de la colonia”, comentó Mitchel Serota, autor principal del estudio.
Normalmente, el puma es un animal solitario que recorre distancias enormes para cazar un guanaco. Pero los “pumas pinguineros” han cambiado sus reglas sociales:
Territorios mini: Como la comida está concentrada en un solo lugar (la colonia), ya no necesitan caminar kilómetros.
Club de pumas: Al estar todos en el mismo “restaurante”, la densidad de pumas en la zona es el doble de lo normal.
Intercambio de info: Los científicos creen que esto favorece que los pumas aprendan unos de otros sobre cómo cazar a estas aves.
Para descubrir esto, el equipo de Rewilding Argentina y otros investigadores colocaron collares GPS a 14 pumas entre 2019 y 2023. Los datos mostraron que los felinos se han vuelto expertos en aprovechar esta fuente de proteína estacional.
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Si ya te dio ansiedad pensar en los pobres pingüinos, ¡tranqui! Por ahora, los datos dicen que la colonia está sana.
Emiliano Donadio, director científico de Rewilding Argentina, explica que el número de pingüinos ha crecido en los últimos años y la población puede aguantar estos niveles de depredación. Además, cuando los pingüinos migran, los pumas regresan bien portaditos a cazar guanacos.
Este fenómeno nos enseña algo clave sobre la restauración ecológica: no se trata solo de regresar a como todo era antes.
Al proteger especies que antes cazábamos, estamos creando ecosistemas nuevos con interacciones que nunca habíamos visto. Como dice Serota, restaurar la vida silvestre no es “rebobinar”, sino aprender a convivir con un mundo que sigue cambiando.