Animal MX · 25 de febrero de 2026
Por primera vez, astrónomos y astrónomas han podido capturar una sorprendente imagen de la región central de la Vía Láctea, donde la formación de estrellas podría aportar claves para comprender los orígenes del universo.
Se trata de una imagen gigantesca que abarca una región de 650 años luz y que revela “una compleja red de filamentos de gas cósmico con un detalle sin precedentes”, indicó en un comunicado el Observatorio Europeo Austral (ESO).
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Igualmente, explican que este conjunto de datos permitirá a la comunidad astronómica profundizar en la vida de las estrellas presentes en la región más extrema de nuestra galaxia, junto al agujero negro supermasivo que hay en su centro.
Los datos de ACES se presentan en cinco artículos, ahora aceptados para su publicación en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Esta foto del centro de la Vía Láctea se compone por un conjunto de observaciones captadas por las 66 antenas milimétricas y submilimétricas de alta precisión que forman ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), un radiotelescopio gigante situado en el desierto de Atacama, en Chile, y gestionado por el ESO, Estados Unidos y Japón, en cooperación con la República de Chile.
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En el centro de la imagen se encuentra la Zona Molecular Central (CMZ, por sus siglas en inglés), un lugar “de extremos, invisible a nuestros ojos, pero ahora revelado con extraordinario detalle”, explicó Ashley Barnes, astrónoma del ESO, en el comunicado.
“La CMZ alberga algunas de las estrellas más masivas conocidas en nuestra galaxia, muchas de las cuales viven rápido y mueren jóvenes, terminando sus vidas en potentes explosiones de supernovas e incluso hipernovas”, explicó Steve Longmore, profesor de astrofísica en la Universidad John Moores de Liverpool, en el Reino Unido, y miembro del proyecto ACES, que busca estudiar la CMZ.
“Al estudiar cómo nacen las estrellas en la CMZ, también podemos obtener una imagen más clara de cómo se desarrollaron y evolucionaron las galaxias“, añadió.
Las estrellas se forman cuando el gas molecular frío fluye a lo largo de filamentos que alimentan grupos de materia. Se sabe cómo ocurre ese proceso en las afueras de la Vía Láctea, pero en la región central de nuestra galaxia, los eventos son mucho más extremos y no es seguro que suceda lo mismo.
Según el comunicado del ESO, el estudio “desentraña la intrincada química de la CMZ, detectando docenas de moléculas diferentes, desde las simples, como el monóxido de silicio, hasta las orgánicas más complejas, como el metanol, la acetona o el etanol”.
“Creemos que la región comparte muchas características con las galaxias del universo temprano, donde las estrellas se formaban en entornos caóticos y extremos”, dijo Longmore.
Con información de AFP.