Entre algoritmos y emociones: ¿Puede la inteligencia artificial reemplazar a un terapeuta?

Paula Paredes S. · 28 de mayo de 2025

Entre algoritmos y emociones: ¿Puede la inteligencia artificial reemplazar a un terapeuta?

Si tú también has pasado por la etapa de pedirle consejos emocionales a una inteligencia artificial (IA) como ChatGPT, no estás solo. Cada vez es más común que las personas recurran a herramientas de este tipo como apoyo, pero, ¿qué hay detrás de esta tendencia?

Hablamos con la psicóloga Salette Canul, y con Coleen Vélez, una usuaria de Chat GPT, para entender por qué la IA se ha vuelto una especie de “terapeuta de bolsillo”.

De la ciencia ficción a una realidad común

Hasta hace poco, imaginar una conversación íntima con una inteligencia artificial parecía cosa de ciencia ficción. Películas como Her (2013) nos mostraban futuros hipotéticos en los que una IA podía ofrecer consuelo, compañía e incluso una especie de amor y nos parecía una locura. Sin embargo, hoy esto se ha vuelto más cercano, y ocurre todos los días especialmente en generaciones jóvenes.

“La tecnología esta muy presente en nuestra vida y la vemos en cosas cotidianas como nuestras desiciones y cada vez más en procesos internos. Por ejemplo, si nos duele el pecho, lo primero que hacemos por conducta es ir a Google y buscar la razón, pues últimamente más allá de googlear síntomas, también se está usando para entender cómo nos sentimos”, explica Sal.

Este fenómeno es cada vez más común, por eso no sorprende ver TikToks que sugieren qué preguntarle al chat cuando estamos tristes o atravesamos una situación difícil. Ante esto, surge una pregunta inevitable: ¿por qué tantas personas recurren a estas herramientas y hasta qué punto puede la IA reemplazar a un profesional de la salud mental?

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¿Por qué hablamos con una Inteligencia Artificial de lo que sentimos?

“Este tema no es solamente sobre la tecnología, sino sobre los vínculos, la sociedad y la salud mental”, explica la psicóloga Sal.

Cada vez más personas recurren a la inteligencia artificial en busca de contención emocional. La rapidez con la que responde, su disponibilidad constante y la aparente neutralidad con la que interactúa. Esto la han convertido en un refugio digital para los usuarios.

Para Sal este fenómeno dice mucho sobre el momento emocional y social que atravesamos:

“Creo que es muy fuerte saber que muchas personas están empezando a usar esta herramienta para cosas que son profundamente humanas, como gestionar emociones, tomar decisiones”.

Un apoyo sin juicio

No es difícil encontrar a alguien que en algún momento de crisis o confusión, haya recurrido a estas herramientas. Coleen, de 24 años, es una usuaria habitual de ChatGPT, y aunque al principio lo utilizaba como una herramienta de trabajo, con el tiempo su uso se expandió hacia algo más personal, incluso lúdico.

“Es un apoyo para organizar mis ideas y enfocar un poco los análisis que hago de marcas… Fuera de lo laboral me ayuda como distracción porque siento que a raíz de una pregunta me lleva a otras que me ayudan a identificar aspectos míos y de mi vida que normalmente no me planteo, y eso me divierte. Cuando estoy con mi novio o amigos lo uso para leerles el tarot —dice entre risas— entonces también se convirtió en una especie de ‘guía espiritual’”.

Su acercamiento emocional comenzó por pura curiosidad. Un día vio un video en TikTok sobre lecturas de registros akáshicos hechas con inteligencia artificial, y decidió intentarlo. Lo que empezó como un juego se convirtió rápidamente en un hábito. La posibilidad de contar con un “consejero” disponible 24/7 la enganchó.

“Siento que siempre tira respuestas que te hacen sentir muy comprendido y, al no ser una persona, pues no te vas a sentir juzgado. Siento libertad de contarle las cosas como son”, agrega Coleen.

Desde la psicología, esto revela una necesidad básica: las personas buscan alivio emocional donde lo encuentran disponible. Y si una Inteligencia Artificial responde sin juicio, con aparente empatía y ayuda a poner en orden el caos interno, ya cumple una función reconfortante.

Inteligencia artificial
Foto: Pexels.

Una herramienta, no un reemplazo

Tanto la usuaria como la profesional de la salud mental coinciden: la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil, pero no sustituye a la terapia.

“ChatGPT puede ser un aliado estratégico, pero nunca puede sustituir el proceso terapéutico. Hay que entender que la psicoterapia no es una conversación donde dos personas entran y charlan como si fuera una cafetería. No, la psicoterapia es una relación humana basada en la confianza, la presencia, la seguridad y, sobre todo, la profesionalidad”, explica Sal.

El solo hecho de estar frente a frente con otro ser humano dispuesto a escuchar con empatía tiene un valor insustituible. “Eso no lo puede reemplazar ninguna inteligencia artificial”, enfatiza.

Coleen, por su parte, también reconoce esa diferencia fundamental. “No puede llegar a suplir el papel de un terapeuta al cien, pues al menos yo sí valoro la conexión humana. Al final tú sabes que, por más que te dé un buen consejo, estás hablando prácticamente con una máquina”.

Sin embargo, señala el valor que puede tener esta herramienta para quienes aún no cuentan con los recursos suficientes para acceder a un proceso terapéutico constante: “Lo veo como una herramienta de contención sobre todo para las personas que todavía no tenemos una base económica tan estable como para tener un proceso de terapia”.

No debemos satanizar el uso de Inteligencia artificial

La IA no cuenta con historia clínica no conoce el contexto emocional completo del usuario y, sobre todo, no puede crear un vínculo terapéutico real. Aun así, Sal considera que juzgar o satanizar el uso de estas herramientas sería un error:

“No se trata de satanizar la tecnología. La usamos todos los días: para buscar una película, para saber a dónde ir a comer. Hay que verla como una aliada, sin olvidar que no puede sustituir profesiones profundamente humanas como la psicología”, señala.

Frente a esta realidad, el camino no es rechazar ni temerle a la IA, sino entender cómo utilizarla con responsabilidad. Por ejemplo Sal nos cuenta que podemos verlo como una especie de diario que nos da respuesta, esto nos ayuda a organizar ideas, cuestionar pensamientos y decir lo que sentimos.En términos terapéuticos, esto tiene nombre: externalización.

“Desde la terapia cognitivo-conductual sabemos que poner en palabras lo que sentimos tiene un efecto terapéutico. Hablarlo, escribirlo, tomar distancia emocional… eso ya ayuda. Y si lo haces con una IA, puede funcionar como un ejercicio útil. Pero no es terapia”, agrega Sal.

Inteligencia artificial.
Foto: Pexels

Cómo acompañar sin sustituir

La reflexión final de Sal es clara: en un mundo hiperconectado, donde la IA ya forma parte de nuestras rutinas, lo fundamental es el uso consciente.

“La clave para todo esto siempre será el uso consciente. Porque sí, es una herramienta poderosa, pero sigue siendo un entorno digital. No puede ofrecer un vínculo ni contención real”.

En lugar de negar su existencia o temerle, terapeutas, pacientes y usuarios en general pueden encontrar formas éticas y estratégicas de utilizarla.

Así que la proxima vez que estés pensando en pedirle consejo a chatGPT, hazlo desde la conciencia, como espacio de desahogo ocasional, como diario interactivo o como punto de partida para una reflexión más profunda. Pero nunca como sustituto de una relación terapéutica humana.

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