Joaquín Loyo · 26 de septiembre de 2024
Desde la madrugada de hoy 26 de septiembre del 2024, la CDMX ha sido el epicentro de varios microsismos que se han sentido en gran parte de la capital, especialmente el que ocurrió a las 00:39 horas de 2.5 grados y otro a las 10:26 de 2.4 grados.
Los microsismos se han originado en las alcaldías Miguel Hidalgo y Benito Juárez, cerca del corazón de la ciudad, por lo que millones de capitalinos pudieron percibirlos.
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Aquí es donde la frase “en la CDMX encuentras de todo” aplica perfecto, ya que además de quesadillas sin queso, museos, piratería de todo tipo de artículos, delicias dentro de bolillos, también hay temblores. Porque sí, la ciudad de México también es epicentro de sismos. ¿Hay algo que no pase en la capital?
México es una zona sísmica porque forma parte de algo llamado el Cinturón Circumpacífico, aunque es más conocido como el Cinturón de Fuego. Spoiler alert: es tan aterrador como suena.
Este “cinturón” es la zona en la que “las diferentes placas tectónicas que conforman la superficie terrestre se juntan unas con otras e interactúan”, explica el sismólogo Raúl Valenzuela, de la UNAM.
Este cinturón recorre más de 40 mil kilómetros a través de la Tierra y pasa por lugares como Nueva Zelanda, Rusia, Japón, Guatemala y, como ya dijimos, México, porque es bien sabido que eso de tener buena suerte no es lo nuestro.
“En el Cinturón de Fuego del Pacífico tienen lugar el 90% de todos los sismos del mundo y el 80% de los terremotos más grandes”, explicó a BBC Mundo el sismólogo peruano Herando Taveras.

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Ahora, volviendo a México, el Servicio Geológico Mexicano cataloga las zonas sísmicas de nuestro país en la siguiente escala:
La capital mexicana está catalogada como zona B, pero se hace énfasis en que sí es afectada por temblores de otros puntos del país.
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La mayoría de los temblores en la CDMX son consecuencia de sismos en otros estados de la República, principalmente en las costas del Pacífico, sin embargo, la capital mexicana también puede ser el epicentro.
Esto se debe a pequeñas fallas activas que atraviesan nuestra hermosa capital.
“Básicamente, la causa principal de los sismos de baja magnitud que ocurren esporádicamente en la capital es la existencia de fallas geológicas activas en el subsuelo del Valle de México”, explicó Luis Quintanar, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, al Consejo sudcaliforniano de Ciencia y Tecnología (COSCYT).
Las fallas que se encuentran bajo la CDMX son mucho más pequeñas que las de otros estados de la costa del Pacífico, por lo que la magnitud de los sismos es mucho más baja, explicó Quintanar.
Sin embargo, al ser el epicentro, los sismos se sienten como un jalón o un empujón súbito, como si Godzilla estuviera a punto de emerger del suelo.

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Si crees que es porque cuando el epicentro es la CDMX no da tiempo de que nos alerte… estás en lo correcto.
La alerta nos advierte que vienen unas ondas sísmicas, pero si esas mismas ondas se originan en el Valle de México… pues cómo le va a dar tiempo para alertar que vienen. Si ya están aquí, ¡o sea!
Además, vale la pena recordar que la alerta sísmica solo detecta sismos que se originan en el Pacífico mexicano, según explica el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico.
Entonces, si no tenemos alerta sísmica, ¿qué podemos hacer?
Básicamente nada. Sólo nos queda estar alertas y preparados para evacuar o replegarnos durante el sismo. No olvides tener una mochila de supervivencia siempre, pila en tu celular y ubicar siempre las salidas de emergencia del lugar donde estés.