Diana Leaños y Siboney Flores · 10 de abril de 2025
La empresa estadounidense Colossal Biosciences afirmó “revivir” la especie de lobo huargo, también identificado como lobo terrible o lobo gigante, extinta hace más de 10 mil años, pero popularizada gracias a la serie de televisión Juego de Tronos.
Sin embargo, los genetistas consultados por El Sabueso niegan que se “reviviera” a una especie extinta, sino que se trata de un híbrido entre las dos especies.
“La especie no fue totalmente clonada, sino en realidad es una mezcla entre una especie que ya está extinta y la mezcla con una especie que se encuentra vigente”, mencionó Andrés López, genetista y académico del Centro Universitario de Ciencia de la Salud de la Universidad de Guadalajara.
Incluso la encargada del proyecto, la científica Beth Shapiro, aclaró que no es posible crear un ejemplar genéticamente idéntico a lo que fue el lobo terrible. “No es realmente posible. No podemos realizar tantas ediciones (genéticas) a la vez”, dijo a la revista Scientific American.
Además, explicó que el objetivo no es recrear un ejemplar idéntico, sino crear versiones funcionales de especies extintas.
El primer paso fue extraer el ADN de dos restos óseos de la especie lobo terrible que llevaban miles de años enterrados en los Estados Unidos. Se trata de un diente de 13 mil años y un cráneo de 72 mil años.
El segundo paso era encontrar una especie moderna que pudiera ser parte del experimento. Un proyecto en 2021 publicado en la revista Nature demostró que aunque existían similitudes morfológicas entre el lobo gris y el lobo terrible, su secuencia génica indicaba que no tienen un parentesco.
El lobo terrible pertenece a un linaje de perros mucho más antiguo, y de hecho, sus parientes más modernos son los coyotes y zorros, y en particular los chacales africanos.

El lobo terrible habitó durante una de las últimas eras de hielo en América y el este de Asia, mientras que el libro gris radicó en Eurasia. La última vez que estas especies compartieron un ancestro común fue hace 5.7 millones de años, detalló la investigación.
“Si lo vemos entonces desde el punto de vista evolutivo, hay un punto de convergencia muy lejano en donde, sí, son cánidos, pero no son muy parecidos entre sí”, dijo Luis Becerra, genetista académico del Centro Universitario de los Altos de la Universidad de Guadalajara.
Aún así, la científica Shapiro dijo a la revista Scientific American que para su siguiente paso, determinaron que el lobo gris era la especie con características fisiológicas más fáciles de adaptar. En su proyecto determinaron que entre ambas especies se compartía un 99.5% de homología en sus genes.
Que una especie no tenga parentesco directo, pero cuente con una alta homología de genes sí es posible, explicó Becerra.
“Por ejemplo, entre los grandes primates y la especie humana, hay una homología del 98% de los genes, solamente el 2% de los genes es lo que nos hace diferentes. También hay una homología alrededor del 97% (con los ratones)… la secuencia de genes es muy similar porque tenemos genes que nos constituyen como especie para podernos adaptar a un entorno”, dijo.
En un tercer paso, los científicos de Colossal Biosciences realizaron 20 modificaciones genéticas al genoma de un lobo gris. De estas, 15 consistieron en agregar variantes genéticas que son características de la especie extinta, como el color, grosor del pelaje, tamaño corporal, y la forma de las orejas, el cráneo y la cara.
Para encontrar cuáles son los genes que probablemente tienen mayor impacto en las características que diferencian al lobo gris con una especie extinta, tuvieron que hacer uso de la predicción computacional, aprovechando ya existe información previa sobre los genes de los cánidos, un grupo de mamíferos carnívoros entre los que se encuentran lobos, perros y coyotes, por mencionar algunos.

“Se insertaron esas modificaciones (genéticas) en el lobo gris, se generaron nuevos embriones que fueran viables… y lo que hicieron (fue llevar esos embriones) a una especie distinta, que fueron perritas”, comentó el académico Andrés López.
La técnica empleada para lograrlo fue CRISPR-Cas, un sistema de edición genética que permite modificar el ADN de manera precisa y dirigida. “Esta técnica fue motivo de un premio Nobel hace un par de años para dos científicas, son como tijeras moleculares… y abona (al avance de) algo que se llama terapia génica o modificación de de información genética”, agregó.
Aunque es la técnica más fina y precisa, realmente no tiene una eficiencia al 100%, por lo que la empresa debió verificar que sus resultados estuvieran en orden. “Tuvo que analizar, a ver, estos eran los genes que estaban intactos de lobo gris, vamos a confirmar que estén Y que solamente las 20 modificaciones que nosotros hicimos sean aquellas que se encuentran ahí disponibles”, detalló.
A partir de este proceso, en un primer intento, nacieron tres ejemplares, pero uno falleció por tener perforaciones en su intestino. Los ejemplares que sobrevivieron actualmente tienen seis meses y se llaman Rómulo y Remo, como los fundadores de Roma criados por una loba de acuerdo a la mitología romana.

En un segundo intento, nació un ejemplar que actualmente tiene tres meses de edad. Su nombre es Khaleesi, en honor a la famosa serie de Juego de Tronos.
Rómulo y Remo frente a cámara. Fuente: Revista Scientific American.
Anterior a este proyecto, Colossal Biosciences anunció que logró que un ratón tuviera el mismo pelaje que un mamut lanudo. Tras el éxito de los lobos terribles, buscan cumplir su misión de “la desextinción de especies” y crear ejemplares del mamut lanudo, el tigre de Tasmania, el rinoceronte blanco y el pájaro dodo.
La creación de Colossal Biosciences solo fue anunciada en medios de comunicación, como la revista estadounidense Time, que publicó en su portada un artículo llamado El Regreso del Lobo Terrible.
Pero, la empresa no ha publicado su investigación en una revista científica, por lo que públicamente todavía no se puede saber detalles de su metodología, la lista puntual de todos los genes y sus modificaciones, y si existieron nuevos cambios génicos.
Por ende, tampoco cuenta con la revisión por pares, una certificación que permite a otros expertos del mismo campo científico comprobar la hipótesis o los resultados.
“Yo creo que en la comunidad científica algo que es natural y que nosotros esperamos es esa revisión por pares porque justo nos permite obtener miradas o digamos una autorregulación. Todos creemos que hacemos siempre lo mejor, pero el ponerlo siempre ante un comité que busque la mejora de esos proyectos pues siempre es muy importante”, dijo el académico López.
Becerra explica que desde el punto de vista ético, el uso de las tecnologías de clonación aún está en debate, ya que no se sabe con certeza si los genes introducidos de un lobo terrible podrían alterar el comportamiento general del genoma receptor de un lobo gris.
“Existe la posibilidad de que, en lugar de aportar beneficios experimentales, se generen más complicaciones”, dijo el genetista .
Aunque desde el punto de vista experimental aseguró que es una alternativa muy alentadora para la conservación de especies, en especial la humana. “Va a ser una herramienta que nos va a dar muchas respuestas a problemas especialmente para personas que nacen con algún tipo de patología o enfermedad asociado a un problema genético se puede identificar y corregir antes de que el bebé nazca”, contó.
En esto estuvo de acuerdo el académico López. “La empresa no solamente tiene esos proyectos, sino en realidad también ellos hablan de buscar cómo preservar especies… de tratar de remediar el daño que ha generado la humanidad a través de esas modificaciones que permitan que los otros seres vivos no desaparezcan”, comentó.