Animal MX · 14 de agosto de 2026
Este pasado 13 de agosto, Instagram retiró el logo que había usado durante una década para reemplazarlo con una versión “más moderna” que combina trazos de un par de letras cursivas con caracteres de imprenta.
El rediseño, que es el primero en 10 años, fue presentado por el director de la plataforma Adam Mosseri, quien compartió que buscaban una estética contemporánea. Sin embargo, el logo dividió fuertemente a la audiencia y en cuestión de horas usuarios llegaron a la conclusión de que la app ahora se llama “Istagzam”.
Esta lectura errónea, más el hecho de que el nuevo logo tenga menos letras en cursiva han encendido un debate: la Generación Z no sabe leer la letra cursiva.
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El nuevo logo de Instagram retiró la tradicional tipografía cursiva fluida que identificaba a la marca desde 2016. El nuevo diseño presenta un aspecto más limpio, combinando trazos de letras cursivas con caracteres de imprenta.
Eso deja los “adornos” de cursiva reducidos a tres letras: la “s”, la “r” y la “g”.

Adam Mosseri, director de Instagram, anunció el cambio a través de sus cuentas de Instagram y Threads, y describió el resultado como “más limpio y moderno, con referencias al original y a la simplicidad y el arte que siempre han caracterizado a Instagram”.
En redes se hicieron virales publicaciones asegurando que el nuevo logo de Instagram responde a una verdadera brecha generacional en el dominio de la escritura cursiva que se ha ido gestando durante los últimos quince años.
Tampoco ayudó que los memes sobre el rediseño se burlen de que ahora la red social se llame “Instagzam”, poniendo en evidencia que cuesta leer esa “r” en cursiva.
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Aunque si somos muy honestas y objetivas, el espacio entre la “g” y la “r” sí es demasiado aleatorio, ocasionando que esa letra sea más identificable como una “z” que como una “r”.
De cualquier forma, Instagram NO ha aceptado que el cambio (que involucra menos letras en cursiva) sea porque la Gen Z no pueda leer este tipo de escritura. En realidad, querían un cambio completamente fresco y eso incluía dejar ese tipo de letra atrás.
Cynthia Pratomo, directora de diseño de marca en Meta, contó a It’s Nice That que pensaron en deshacerse por completo de la cursiva, pero en las propuestas que hicieron así, sentían que perdían su identidad.
“Cada vez que eliminábamos partes de la cursiva, nos volvíamos irreconocibles para nosotros mismos. Alejarnos por completo nos hacía sentir como si estuviéramos alejándonos de las cualidades únicas que nos definen”.
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Aunque a muchas personas todavía nos tocó que fuera un básico aprender a escribir en cursiva (o manuscrita, como quieras decirle), la realidad es que su presencia en los planes escolares ha disminuido a través de los años.
La característica de la letra cursiva es que va inclinada hacia la derecha y que conecta las letras dentro de una misma palabra.
Su desaparición de los planes educativos fue muy marcado y polémico en Estados Unidos, cuando en 2010 se tomó la decisión de que enseñar este tipo de escritura no era necesario.
Eso explica por qué una parte considerable de la Generación Z y de los millennials más jóvenes creció con una exposición limitada o nula a las letras cursivas.
En 2022, la exrectora de Harvard, Drew Gilpin Faust, señaló que dos tercios de los estudiantes de sus seminarios de historia no sabían leer ni escribir en letra cursiva.
El Washington Post hasta describió que esta escritura ya se había vuelto tan ajena para muchos estudiantes como los jeroglíficos antiguos.
Sin embargo, en este par de últimos varias regiones de Estados Unidos ya ha readoptado la enseñanza de cursiva en sus planes educativos. Además, tendencias como el journaling o el lettering han ayudado al interés de generaciones más jóvenes por este tipo de escritura.