Animal MX · 15 de enero de 2026
¿Pensabas que la homosexualidad en el reino animal era un error del sistema? Pues la ciencia acaba de confirmar que es todo lo contrario: es una jugada maestra de la evolución que lleva perfeccionándose unos 40 millones de años.
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Un nuevo estudio del Imperial College London, publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, está sacudiendo lo que creíamos saber sobre nuestros parientes más cercanos. Resulta que las relaciones entre individuos del mismo sexo en primates no son solo comunes, sino que son una herramienta de supervivencia clave.
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Aquí te contamos los puntos más importantes de este hallazgo que está dando mucho de qué hablar.
Hasta ahora, la homosexualidad se ha detectado en más de 1,500 especies animales. Pero este análisis, que abarcó a 491 especies de primates, revela que estas conductas ayudan a los grupos a sobrevivir en entornos hostiles y situaciones de estrés extremo.
Según el biólogo Vincent Savolainen, autor principal del estudio, estas interacciones son “tan importantes como cuidar a las crías, buscar comida o luchar contra los depredadores”. ¿Por qué?
Refuerza vínculos: Funciona como un pegamento social que mantiene unido al grupo.
Resuelve conflictos: Es una herramienta flexible para bajarle a la tensión y evitar peleas innecesarias.
Alianzas estratégicas: Ayuda a crear equipos de apoyo que duran toda la vida.
El equipo pasó ocho años observando a los macacos rhesus en Puerto Rico, una especie famosa por sus preferencias homosexuales. Lo que descubrieron es fascinante:
Es hereditario: Los hijos de ejemplares que practicaban la homosexualidad tenían un 6% más de probabilidades de repetir este comportamiento en su adultez.
Ventaja reproductiva: Los machos que forman estos vínculos suelen escalar más rápido en la jerarquía social. Al tener una mejor posición, terminan teniendo más acceso a la reproducción a largo plazo. Sí, la selección natural premió este rasgo.
Es tentador querer explicar nuestra propia naturaleza a través de los simios, pero los científicos piden calma. Aunque es probable que nuestros antepasados se vieran influenciados por presiones evolutivas similares, los investigadores son tajantes: la homosexualidad humana tiene matices únicos y complejos que no se pueden simplificar comparándonos con el resto del reino animal.
Lo que sí queda claro es que la diversidad sexual es una pieza fundamental del rompecabezas de la vida salvaje.