“Estado salvaje”: Por qué las juventudes están reseteando el mundo

Animal MX · 2 de abril de 2026

“Estado salvaje”: Por qué las juventudes están reseteando el mundo

Entrevistador: Luis Josué Lugo Sánchez

Coautora: Arlette Morales Diego


“Nos encontramos con generaciones jóvenes que viven una orfandad que no tiene antecedentes”, dispara Fernando Peirone apenas comienza la charla. No lo dice con nostalgia, sino con la precisión de quien observa un cambio de era. Peirone, Doctor en Estudios Sociales y director del Programa de Saber Juvenil Aplicado en la UNSAM, no ve “brechas generacionales” comunes; ve un reseteo cosmovisional.

Mientras la luz cálida de su estudio en Argentina ilumina sus lentes redondos y un librero que parece contener todas las respuestas del siglo XX, Peirone nos advierte que esas respuestas ya no sirven. Al otro lado de la cámara, desde el cubículo del CEIICH en la UNAM, Luis Josué Lugo gesticula con rapidez. La escena es el ejemplo perfecto de su libro El fin de la escritura: dos sujetos mediados por la técnica, intentando narrar un presente que se nos escapa de las manos.

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El diagnóstico: Una orfandad sin precedentes

¿Por qué nos urge hablar de los jóvenes? Según Peirone, la problemática central es el “estado salvaje”. Las juventudes actuales no es que no puedan encontrar la salida; es que el mundo adulto ha dejado de tener sentido para ellas.

Los chicos no encuentran salida ni manera de respaldarse. Ni tienen la intención de disputar un espacio de poder porque nada de lo que tienen los adultos les interesa”, sentencia Peirone.

Los datos respaldan este sentimiento de vacío. Según el informe Youth Pulse 2026, el 61.8% de la juventud global busca desesperadamente un propósito.

En México, UNICEF reporta que el 80% de los Gen Z vive en una ansiedad constante por el futuro, refugiándose en el consumo digital como un analgésico para la incertidumbre.

La muerte del Logos: Cuando la escritura dejó de mandar

Para entender qué está pasando, Peirone propone un viaje a la raíz de nuestra forma de pensar. Históricamente, la humanidad ha saltado de una cosmovisión a otra. Pasamos de la oralidad de las tribus nómadas al “reino del logos”: la cultura de la razón, el alfabeto y la escritura.

La escritura no fue solo una herramienta; fue la forma en que institucionalizamos el mundo. Jerarquizamos el conocimiento, creamos la escuela, la justicia y el Estado. Pero ese modelo está colapsando.

Estamos en un reseteo dramático. En la sociedad de la información, el modelo de poder ya no reside en el Estado-nación, sino en las industrias tecnológicas que controlan el mercado y, lo que es más grave, nuestra subjetividad.

El “Combo Peligroso”: Algoritmos y Soledad

Peirone identifica un ataque a nivel psicológico. Las empresas tecnológicas han fomentado una “dependencia de la información” a través de algoritmos diseñados para inflamarnos. El resultado es una desvinculación brutal con el mundo real.

En México, la ENDUTIH 2024 muestra que la población entre 12 y 24 años es la más conectada, pero también la más expuesta al FOMO (Fear of Missing Out). Peirone explica que esto genera una desconexión histórica:

  • Millennials: Funcionaron como “anfibios”. Tenían branquias para el mundo digital y pulmones para el analógico. Intentaron resignificar el amor, el dinero y la familia, pero siempre bajo el marco del contrato social que heredaron.

  • Generación Z: Ellos no tienen ese marco. “No organizan la vida en un sentido histórico presente”, explica Peirone. Viven en un presente absoluto porque el sistema no les ofrece futuro: ni vivienda, ni estabilidad, ni certezas climáticas. Por eso decidieron “patear el tablero” y crear sus propios códigos de convivencia y penalidad que los adultos, simplemente, no comprendemos.

(Fernando Peirone)

El lado oscuro: Incelismo y el agotamiento del adulto

La conversación se torna sombría cuando Luis Josué Lugo pone sobre la mesa los casos de violencia en escuelas mexicanas. En septiembre de 2025, un joven atacó con un arma blanca el CCH Sur; meses después, en Michoacán, otro joven irrumpió en una preparatoria con un rifle AR-15 tras publicar fotos en Instagram con la frase: “Hoy es el día”.

Ambos casos rozaban el incelismo (comunidades de hombres en celibato involuntario con narrativas misóginas). ¿Cómo responde el mundo adulto a esto? Con miedo y más violencia.

“Es Nerón quemando Roma. Es Trump incendiando occidente. Es el machismo acorralado volviéndose cada vez más violento”, advierte Peirone.

Para el investigador, el “adulto está hackeado”. Ante el agotamiento estructural del sistema, las respuestas adultas son cada vez más hostiles hacia los jóvenes. En lugar de puentes, construimos muros o prohibiciones tecnológicas que no sirven de nada.

Aprender un nuevo idioma ¿Es ese el rumbo?

Peirone es enfático: tenemos que aprender una nueva gramática comunicacional. Ya no se trata de la razón lineal de la escritura, sino de una conjunción de fragmentos, memes, dinámicas de Twitch y perspectivas que para la “razón adulta” no tienen sentido, pero que para los jóvenes están construyendo un nuevo tipo de significado.

Un ejemplo de esperanza: una expedición de la CONICET donde miles de personas en YouTube y Twitch contribuyeron en tiempo real al descubrimiento científico del fondo marino. Ahí, el conocimiento no fue una jerarquía dictada desde un púlpito, sino una construcción colectiva y digital.

El papel de la Academia: ¿Abadía medieval o puente?

Lugo, desde su formación en psicoanálisis y ciencias políticas, lanza una pregunta vital: ¿Qué hacemos con la Filosofía y las Ciencias Sociales ahora?

La respuesta de Peirone es un llamado a la acción: hay que arriesgarse al horizonte del precipicio.

  1. Salir del “corralito cognitivo” del Estado: Las leyes y las instituciones ya no explican la realidad globalizada.

  2. Decodificar en lugar de juzgar: La academia no puede seguir siendo una “abadía medieval en desuso”.

  3. Romper la lógica productiva: El sistema de evaluación de papers está colapsando. La Inteligencia Artificial ahora puede “imaginar” y redactar, pero no puede innovar ni romper con el pasado como lo hace un joven inconforme.

El estado Babélico: ¿Hay esperanza?

Para cerrar, Luis Josué Lugo pide una frase que defina nuestro momento histórico. Peirone no lo duda: “Estamos viviendo en un estado babélico”. Es ese momento de confusión donde varias lenguas (las que mueren y las que nacen) se cruzan y no terminan de hacer match.

¿Y la esperanza? “Está en la cultura juvenil”, concluye Peirone con una media sonrisa. En los artistas, en los influencers, en las expresiones que permiten a los chicos procesar el mundo fuera de la “razón” tradicional. A su manera, y con sus propios pedazos de realidad, están encontrando un sentido a la vida que nosotros, los adultos hackeados, todavía no podemos ver.

La entrevista termina, el Zoom se cierra, pero la tensión queda flotando en el aire: los jóvenes están construyendo su propio mundo en las ruinas del nuestro. La pregunta no es si ellos están listos, sino si nosotros estamos dispuestos a escucharlos sin intentar corregirles la ortografía