Abigail Camarillo · 30 de abril de 2026
La alianza que prometía un gran futuro para la inteligencia artificial, se transformó en una batalla personal que incluso llegó a un juzgado en California, Estados Unidos, donde se espera que el juicio se prologue durante un mes.
Un jurado compuesto por nueve personas ayudará a determinar la resolución de la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, magistrada que prometió que a pesar de riqueza, el poder y la fama que estos multimillonarios, no les dará “ningún trato especial”.
Te contamos más sobre esta agarrada del chongo entre multimillonarios y por qué podría cambiar el rumbo de la inteligencia artificial.
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La pelea entre Elon Musk y Sam Altman se centra principalmente en la misión y el control de OpenAI, organización que ambos cofundaron y que es mundialmente famosa por desarrollar ChatGPT y DALL-E.
Fundada en 2015 con un enfoque inicial sin fines de lucro, su misión declarada es asegurar que la inteligencia artificial general beneficie a toda la humanidad. Sin embargo, Musk alega que este “acuerdo fundacional” fue traicionado y que Altman lo estafó con millones de dólares.
En sus inicios, el chiste de OpenAI era desarrollar tecnología basada en inteligencia artificial sin cometerla a las presiones del mercado, y más bien enfocarse en lo que podría ser un beneficio colectivo.
Pero aún cuando tienes detrás a dos hombres multimillonarios, esa misión para cualquier empresa es bastante complicada en una industria y un mercado donde la competencia está a la orden del día y con otros monstruos enormes como Google o NVIDIA.
Hay que considerar que en 2018, Musk intentó tomar el control total de OpenAI para acelerar su desarrollo, pero Altman y otros fundadores rechazaron su propuesta, lo que ocasionó que Musk dejara la junta directiva y retirara gran parte de su financiamiento prometido.
Posteriormente, Musk lanzó su propia empresa rival de IA, xAI, que ahora forma parte de SpaceX.
Musk acusa a Altman de traicionar el “acuerdo fundacional” al convertir a OpenAI en una empresa con fines de lucro. Según su demanda, la empresa pasó de buscar el beneficio de la humanidad a priorizar los intereses comerciales y su alianza multimillonaria con Microsoft.
Su argumento principal es que Altman y Brockman lo indujeron a donar con la condición de que cualquier inteligencia artificial general (IAG) desarrollada en OpenAI se mantendría “abierta” y se compartiría con la humanidad.
Pero eso no sucedió. Musk argumenta que convirtieron la organización benéfica en una “máquina de generar riqueza” y no está tan errado si consideramos que su valor actual ronda los 852 mil millones de dólares y se prepara para una salida a bolsa apoyada en su asistente de IA generativa ChatGPT.
Es por ello que Musk pidió durante el intenso interrogatorio en el juicio, que se obligue a la empresa a volver a ser una organización puramente sin ánimo de lucro.
“No quería financiar a OpenAI para crear una IA segura y luego descubrir que de hecho estaba creando una IA insegura”, explicó Musk el miércoles durante el juicio.
OpenAI rechaza por completo la versión de Musk. Como se describe en dos publicaciones de blog previas al juicio, alega que el mismo Musk propuso fusionar OpenAI con Tesla en 2017 y se retiró cuando se le negó el control mayoritario.
“Su demanda no es más que una campaña de acoso impulsada por el ego, los celos y el deseo de frenar a un competidor“, dijo OpenAI sobre Musk en una publicación reciente en X.
Como explicó su abogado principal, William Savitt, al jurado: “Estamos aquí porque el Sr. Musk no logró su objetivo con OpenAI”.
La jueza Gonzalez Rogers decidirá hacia finales de mayo si OpenAI rompió o no una promesa a Musk en su empeño por liderar la IA o si solo supo aprovechar de forma inteligente la tecnología para lograr el éxito.