¿El COVID nos cambió hasta el pico? Aves urbanas mutaron durante la "antropausa"

Animal MX · 17 de diciembre de 2025

¿El COVID nos cambió hasta el pico? Aves urbanas mutaron durante la "antropausa"

Seguro te acuerdas que durante el confinamiento por la COVID-19, la naturaleza se puso “creativa”: vimos delfines en canales donde no había y pumas paseando por las ciudades. Pero un nuevo estudio de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) acaba de revelar algo mucho más profundo: el tamaño y la forma del pico de algunas aves cambió drásticamente cuando dejamos de tirar basura.

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Aquí te contamos cómo la “antropausa” —ese break que le dimos al planeta— demostró que los humanos moldeamos el cuerpo de los animales más rápido de lo que pensábamos.

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Las aves protagonistas de este experimento natural

Investigadoras lideradas por Eleanor S. Diamant y Pamela J. Yeh se pusieron a seguirle la pista a cientos de juncos de ojos oscuros (Junco hyemalis). Estas aves son súper comunes en las ciudades, pero tienen una característica curiosa: sus picos en la ciudad suelen ser más cortos y gruesos que los de sus parientes que viven en el bosque.

¿Por qué tienen el pico así?

La teoría es sencilla: comida chatarra. Al vivir en ciudades, las aves se adaptan para picotear nuestros desperdicios de comida, lo que ha modificado su fisionomía con el paso del tiempo.

La “antropausa”: Los picos volvieron a ser “silvestres”

Lo fascinante ocurrió cuando llegó la pandemia. Al reducirse la actividad humana y, por lo tanto, la cantidad de residuos y basura en las calles, los investigadores notaron algo sorprendente:

  • Antes de la pandemia: Picos cortos y gruesos (estilo urbano).

  • Durante las restricciones: Los pajares que nacieron en este periodo desarrollaron picos más largos y delgados, ¡exactamente como los de las aves silvestres!

  • Después del encierro: En cuanto volvimos a las calles y a generar basura, las nuevas generaciones de juncos regresaron a la forma urbana.

“Estos hallazgos muestran la rapidez y la fuerza con la que los humanos pueden afectar a otras especies”, mencionan las científicas en su artículo publicado en la revista PNAS.

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Evolución a velocidad flash

Lo que normalmente tardaría siglos en cambiar, ocurrió en apenas un par de años. A esto se le llama alta sensibilidad adaptativa. Básicamente, los juncos son como un espejo de nuestro comportamiento: si nosotros nos encerramos, ellos cambian; si nosotros ensuciamos, ellos se adaptan para comerse lo que sobra.

¿Qué sigue para estas aves?

Aunque todavía no se sabe al 100% si esto es puramente genética o una respuesta inmediata al tipo de alimento disponible, el estudio deja claro que nuestro estilo de vida es un motor evolutivo brutal. La próxima vez que veas a un pajarito en el parque, fíjate bien en su pico; tal vez te esté diciendo mucho más sobre tus hábitos de consumo de lo que imaginas.

(Con información de EFE, PNAS)