Abigail Camarillo · 10 de febrero de 2026
El panorama digital actual se encuentra en un punto de inflexión crítico, donde el avance acelerado de la inteligencia artificial y la persistente vulnerabilidad de grupos específicos —especialmente mujeres, infancias y adolescencias— exigen mayores medidas.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.
La brecha digital no solo persiste, sino que amenaza con ampliarse debido a la desigualdad en el uso y desarrollo de la IA, donde la falta de representación femenina en la fuerza laboral tecnológica (solo el 22% a nivel global, de acuerdo a la organización interface) deriva en sistemas con sesgos de género inherentes.
Es por eso que en este Día del Internet Seguro 2026 nos enfocaremos en algunas medidas para el uso seguro y responsable de la IA, un tema que nos interesa a todes.
Y es que la inteligencia artificial está cambiando nuestra forma de trabajar, aprender, acceder a servicios y hasta en cómo conectamos entre personas.
¿Por qué nos estamos enfocando en medidas para infancias y mujeres? Porque la tecnología no es neutra; es un reflejo de las jerarquías de poder de sus creadores.
Los datos de ONU Mujeres y AUDRI (Alianza por los Derechos Digitales Universales creada en 2022 por Equality Now y Women Leading in AI) son devastadores al respecto: la IA está siendo usada como arma contra las mujeres a una escala sistémica.
Debemos ser precisos con la anatomía de este abuso, pues el 95% del contenido deepfake en línea consiste en material pornográfico no consensuado, y un escalofriante 99% de ese subconjunto tiene como objetivo exclusivo a mujeres y niñas; esto de acuerdo a datos de ONU Mujeres.
Basta recordar lo que recientemente pasó con Grok, la IA de X creada por Elon Musk a la que millones de usuarios de todo el mundo solicitaron “quitarle la ropa” a fotografías de mujeres, infancias y adolescencias.
La IA facilita nuestras vidas, pero también facilita las violencias. Grok es el ejemplo perfecto de cómo cualquier individuo, sin conocimientos de programación, pueda transformar una fotografía cotidiana en un desnudo sin consentimiento.
UNICEF reporta que al menos 1.2 millones de niños en 11 países sufrieron la manipulación de sus imágenes en deepfakes sexualmente explícitos en el último año.
Moltbook: la nueva red social solo para bots de IA
La “brecha digital” no solo se mide en acceso, sino en el uso estratégico de la tecnología. Un estudio de Harvard y UC Berkeley revela una paradoja preocupante: las mujeres tienen un 25% menos de probabilidades que los hombres de adoptar herramientas de IA generativa. Esta resistencia no es azarosa; nace de una desconfianza ética legítima y una menor alfabetización digital fomentada por sesgos educativos.
Esta exclusión está marcada en el ADN de la industria: solo el 22% de la fuerza laboral global de IA es femenina, una cifra que cae al 12% en investigación y al 14% en puestos de alta dirección. Diseñamos el futuro con una visión que ignora a más de la mitad de la humanidad.
No importa si hablamos de la internet “normal” o si usamos inteligencia artificial para todo. Para navegar con cautela en este entorno de “brecha digital” y riesgos automatizados, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de México propone diez pilares de autodefensa:
Aunque las herramientas de IA pueden ser una forma divertida de experimentar con la creatividad digital, expertos recomiendan adoptar hábitos más prudentes al participar en este tipo de tendencias. Para reducir riesgos, los expertos de Kaspersky recomiendan:
La seguridad digital no es un destino al que se llega instalando un software; es una estructura social que debemos exigir y construir. Como menciona AUDRi, red internacional para promover un futuro digital justo, ético y libre de discriminación de género, esto son solo los primeros pasos para un internet seguro. Pues esto es algo que compete solo a usuarias, pero también falta tener conversaciones sobre la regulación de las tecnologías emergentes.
¿Qué están implementando las empresas, especialmente las de IA, para proteger a las usuarias? ¿Qué pasa con los derechos digitales de las personas? ¿Estos no cuentan cuando se tratan de alimentar una IA?
El desafío es asegurar que la tecnología esté al servicio del ser humano y no al revés, garantizando que sus beneficios no fluyan solo hacia una mitad de la población mientras la otra carga con los riesgos.