Paula Paredes Solarte · 3 de abril de 2024
El aceite de cocina usado es un problema más grave de lo que imaginamos, pues no debería de arrojarse por las tuberías, pues contamina el agua. ¿Entonces qué podemos hacer?
Te contamos lo que lograron científicas chilenas y lo que, por ahora, podemos hacer quienes vivimos en México.
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En medio de la adversidad y las noticias desalentadoras, el descubrimiento realizado por la Dra. Francisca Werlinger, investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y la profesora Oleksandra Trofymchuk, líder del Laboratorio de Química Orgánica de la de la Universidad de Chile, resulta alentador y aquí te explicamos la razón.

Como te mencionamos previamente, en muchos hogares el aceite usado acaba siendo arrojado por las tuberías. El problema es que el aceite puede ser altamente dañino para el medio ambiente, principalmente provocando contaminación del agua.
De acuerdo a la SEDEMA, un litro de aceite contamina 40 mil litros de agua. Además, una vez frío, se endurece y puede obstruir tuberías o cañerías, lo que provoca daños al medio ambiente y a la infraestructura de la ciudad.
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El aceite usado se convierte en un contaminante significativo debido a su comportamiento en el agua. Pero a continuación te explicamos con palabras simples:
Al ser menos denso que el agua, tiende a flotar en la superficie y formar una capa que impide el intercambio gaseoso y la penetración de la luz solar en el agua, afectando los procesos biológicos como la fotosíntesis y la oxigenación necesaria para la vida acuática.
“Si el aceite de desecho es eliminado de manera incorrecta llegará a los océanos. Tal situación es igual de perjudicial como cuando ocurre un derrame de petróleo en el océano, es exactamente lo mismo” advierte la Dra Francisca Werlinger en un comunicado publicado por la Universidad de Chile.
El descubrimiento realizado por la Dra. Francisca Werlinger y la profesora Oleksandra Trofymchuk fue publicado en ACS Publications y en Science Direct. Explicándolo de la forma más sencilla posible, diríamos que el equipo científico utilizó reacciones químicas para incorporar CO2, que está asociado directamente con el cambio climático debido a su alta concentración en la atmósfera.
Con la combinación de aceite de desecho y dióxido de carbono, crearon unos compuestos llamados carbonatos cíclicos, los cuales les permitieron obtener un producto conocido como biopoliuretano; es decir, un tipo de bioplástico.

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Los bioplásticos ofrecen varios beneficios, como son:
Saber que el aceite de cocina usado puede tener una segunda vida es algo muy importante. Ente otras cosas porque ofrece una solución innovadora para el manejo de desechos de aceite de cocina, convirtiéndolos en productos de alto valor agregado como bioplásticos.
Además, contribuye a reducir la contaminación ambiental, tanto en agua como en tierra, al evitar que el aceite desechado contamine los ecosistemas acuáticos y suelos.
Por último, fomenta la economía circular al transformar un residuo en un recurso útil.
Como te comentamos, este descubrimiento y aplicación se empezó a realizar a mediados de marzo en Chile. Y aunque tenemos la esperanza de que algo similar llegue a México, hay varias cosas que ya podemos hacer desde nuestras casas para contribuir al cuidado del agua, entre ellos darle un buen manejo al desecho de aceites.

Te dejamos a continuación el paso a paso aconsejado por la SEDEMA:
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