Dulce Ramos · 28 de marzo de 2014
“Yo no nací en Mixcoac pero allá viví durante toda mi niñez y buena parte de mi juventud”, escribió Octavio Paz, escritor y poeta al que senadores y diputados dedicaron 2014 como “su año” al cumplirse un centenario de su nacimiento.
Sin embargo, en el decreto aprobado por el Senado el pasado 13 de marzo en el que declararon el 2014 como “Año de Octavio Paz” se afirma que el escritor nació en Mixcoac.
[contextly_sidebar id=”3f29d57504b3498d9a69deabce58d438″]”El 31 de marzo de 1914, hace cien años, en el antiguo pueblo de Mixcoac, nace el distinguido e ilustre escritor mexicano Octavio Paz, quien constituye el intelectual mexicano de mayor influencia a nivel internacional durante la pasada centuria y cuyas reflexiones sobre la sociedad mexicana de ayer y hoy serán siempre un referente para conocer nuestra idiosincrasia y cultura”, se lee en el primer párrafo de la sección “Consideraciones de las Comisiones Dictaminadoras” del documento.
El dictamen fue discutido por los diputados el jueves 27 de febrero de 2014 y turnado al Senado, donde fue aprobado en primera lectura el jueves 13 de marzo por las Comisiones Unidas de Cultura y de Estudios Legislativos.
Este proyecto de decreto por el que se declara el 2014 como “Año de Octavio Paz” fue dispensado de segunda lectura y remitido al Ejecutivo Federal.
Aquí un fragmento de lo que escribía Octavio Paz sobre él mismo y Mixcoac:
“Yo no nací en Mixcoac pero allá viví durante toda mi niñez y buena parte de mi juventud. Apenas tenía unos meses de edad cuando los azares de la Revolución nos obligaron a dejar la ciudad de México; mi padre se unió en el sur al movimiento de Zapata mientras mi madre se refugió, conmigo, en Mixcoac, en la vieja casa de mi abuelo paterno, Ireneo Paz, patriarca de la familia.
“Mixcoac es ahora un suburbio más bien feo de la ciudad de México, pero cuando yo era niño era un verdadero pueblo. El barrio en el que yo vivía se llamaba san Juan y la iglesia, una de las más viejas de la zona, era del siglo XVI. Había muchas casas del XVIII y del XIX, algunas con grandes jardines, porque a finales del diecinueve Mixcoac era un lugar de recreo de la burguesía capitalina. Las vicisitudes de aquellos años habían obligado a mi abuelo a dejar la ciudad y trasladarse a la casa de campo.
“Los fuegos artificiales fueron parte de mi infancia. Había un barrio donde vivían y trabajaban los maestros artesanos de ese gran arte. Eran famosos en todo México. Cada año armaban los “castillos” para celebrar la fiesta de la Virgen de Guadalupe y las otras fechas religiosas y patrióticas del pueblo. Cubrían la fachada de la iglesia con una cascada incandescente. Era maravilloso. Mixcoac estaba vivo, con una vida que ya no existe en las grandes ciudades”.
Aquí puedes leer más sobre la vida de Octavio Paz contada por él mismo.
Y aquí puedes consultar el texto íntegro del dictamen en el Senado o checarlo en este pdf:
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