Marcela Nochebuena · 31 de julio de 2025
Aprovechando el rol social que juegan en la vida cotidiana de cientos mujeres que pueden ser víctimas de violencia de género, las ‘nenis’ –emprendedoras en el ámbito de la belleza– pueden desempeñar un papel central a nivel comunitario para acompañarlas y acercarles recursos de ayuda.
El acompañamiento a sus propias clientas puede resultar un factor para prevenir y responder a la violencia basada en género, especialmente la violencia sexual, mediante el apoyo a las víctimas y el fortalecimiento de redes de apoyo comunitarias.
Esa es la premisa de la iniciativa “¡Ni sencillas ni inseguras!”, que impulsa la organización Balance enfocada en este sector de la población, pero también con una mirada que contribuya a descentralizar la atención a la violencia contra las mujeres mediante una labor destinada principalmente a alcaldías periféricas de la Ciudad de México y municipios conurbados.

Sofía Garduño, de la organización Balance, explica en entrevista que esta idea surgió a raíz de las dos rutas que propone el programa Liberas en su propuesta de respuesta a las violencias basadas en género, con las víctimas al centro: la denuncia penal y la reparación autónoma. Ante la falta de respuestas y de justicia por parte del Estado, la segunda se enfoca en reconstruir el proyecto de vida luego de pasar por una situación de violencia.
“Algo que hemos visto es que son muy importantes las redes de apoyo, y que también estas dos rutas no necesariamente están peleadas, no es una u otra; muchas veces cuando se sigue la vía penal también se necesita de otros recursos que tienden un poco más hacia la autonomía y la reconstrucción del proyecto de vida; son las personas las que tienen la última palabra sobre qué camino tomar”, sostiene.
A partir de esa convicción, el interés de Balance es aportar recursos para que cualquiera de esas rutas sea llevadera. En el caso de la reparación autónoma, existen elementos básicos para recuperar el control de la vida, que empieza desde el cuerpo y la alimentación hasta el descanso y la parte más social que puede hallarse en las redes de apoyo.
Con esa intención de fortalecer esos vínculos, comenzó a gestarse el proyecto “¡Ni sencillas ni inseguras!”. Garduño explica que las ‘nenis’, como se les ha nombrado coloquialmente, son mujeres emprendedoras, que tienen negocios asociados quizá con ciertos estándares de belleza –colocación de uñas, cejas, pestañas o venta de ropa–, que además persisten en un contexto socioeconómico en el que las condiciones laborales son complejas.
“Nosotras vemos en este grupo de personas que finalmente están ya en contacto con otras mujeres, que se establece ahí una relación de cercanía, que ya de manera orgánica se convierten también en cierta red de apoyo, que están en el círculo cercano de las personas, porque vas con cierta regularidad a hacer uso de estos servicios, y mientras estás ahí con el tema de las uñas, también estás conversando de lo que te pasa en lo cotidiano”, apunta.
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Se trata, muchas veces, de un espacio donde se pueden dejar a un lado los asuntos laborales o de cuidado, porque es un momento dedicado a las mujeres mismas. Por lo mismo, ahí llega a compartirse cómo la están pasando, y en la conversación derivada de esa pregunta, terminan platicando de las situaciones de violencia que viven, ya sea de manera explícita o no.
Las ‘nenis’ que ya están ahí, que ya representan un espacio de confianza y de escucha, podrían ser una apuesta para compartir las herramientas de acompañamiento que durante años ha trabajado y engrosado la organización.
“Vemos que pueden tener un poder de incidencia, en el sentido de que si yo te estoy platicando que estoy viviendo esta situación de violencia, tú puedes tener estas herramientas”, dice Garduño.
En primer lugar, para escuchar y validar lo que esas personas les están contando, comprender a qué se refiere exactamente –es decir, cómo actúa la violencia– y explicarles las opciones, incluso cuando entre ellas pueda estar la denuncia. Balance considera la propuesta como una contribución importante a las redes de apoyo frente a los vacíos del Estado.
Muchas veces, agrega la activista, son las estrategias más comunitarias las que nos salvan, nos sostienen y nos pueden apoyar. Por otro lado, los servicios de las emprendedoras conocidas como ‘nenis’ tienen un alcance hasta los lugares más periféricos de la capital, en donde no necesariamente existe la oportunidad de desplazarse hacia el centro de la ciudad, en el que suele haber más oferta sobre capacitación o acompañamiento.

“Lo que hicimos fue elegir dos zonas de la ciudad, la zona suroriente y la nororiente, y poder hacer la difusión ahí, in situ; las compañeras fueron algunos días a tocar puertas a los negocios y decir ‘tenemos este proyecto, te interesa, regístrate’, y justo así también descentralizar estos espacios formativos y contribuir a que estén un poco más accesibles a las personas que vemos de por sí están haciendo un poco de manera orgánica esa labor, al menos de escucha”, añade.
De acuerdo con la convocatoria publicada por Balance, las características de las mujeres a las que está dirigido el programa son ser mujer cis o trans, emprendedora o trabajar en algún negocio que venda y brinde servicios a otras mujeres –manicuristas, nail artists, maquilladoras, masajeadoras, panaderas, venta por catálogo, venta de ropa, maquillaje, perfumería o artículos, etcétera–, ser mayores de edad, y residir o trabajar en Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco, Nezahualcóyotl, San Vicente Chicoloapan y Chimalhuacán.
En tanto, el perfil al que se dirige es tener un fuerte compromiso a favor de la igualdad de género y del derecho de las mujeres a vivir vidas libres de toda violencia, responsabilidad de participar presencialmente durante tres días de capacitación, así como en actividades virtuales o presenciales de intercambio y evaluación, y un compromiso de ofrecer acompañamiento e información a sus clientas compartiendo materiales proporcionados por Balance.
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El enfoque en esas zonas está relacionado con la necesidad de que los recursos y herramientas sean accesibles a todas las personas, y que el lugar donde residen no sea una limitante. Tiene que ver, además, indica Garduño, con un tema de justicia social, de hacer frente a la desigualdad, pues incluso en la Ciudad de México y el área metropolitana hay distintos contextos aunque sea la capital.
Se trata de municipios colindantes en ambas zonas, donde no solo hay un número grande de población, sino que las cifras de violencia indican que también son esos lugares algunos de los que se ven más golpeados. Hacerlo ahí es buscar, al mismo tiempo, ir en contra de la desigualdad y poder ciudadanizar los recursos.

Garduño precisa que a diferencia de otras convocatorias que Balance ha hecho desde otros programas con público que ya las conoce –como la formación anual de acompañantes del Fondo María–, este es un proceso nuevo en el que no necesariamente quienes se registraron conocen a la organización, por lo que un primer paso será presentarse y resolver todas las dudas.
“Todas, todes, de alguna manera hemos estado en contacto con estas situaciones, ya sea de manera personal o con alguna amistad, o familiar, tristemente es algo cotidiano, con lo que podemos estar tocadas de distinta forma”, asegura.
La idea a través del proyecto es, además, consolidar una red de acompañantes, pues cada una de las personas que participen van a ser red para otras, pero también de manera indirecta ese grupo puede volverse entre sí una red de apoyo, más allá de la capacitación. Por ejemplo, podrían hacerse después intercambios incluso para saber si los contenidos de la formación son suficientes o ellas mismas han encontrado otras necesidades a las cuales responder.
“Seguir generando este acompañamiento a quienes acompañan, hacer estas cadenitas de cuidados, y nos interesa poder dar algo más. Tenemos pensado hacia finales de año poder hacer un bazar en donde les juntemos a todas las personas que participen del proyecto para que puedan ofrecer sus servicios, sabemos que esas fechas de fin de año son buenas económicamente”, añade.
Recuerda que los contenidos de la capacitación se fortalecerán con materiales que se imprimirán. Desde la plataforma Liberas ya existen recursos informativos sobre las rutas autónoma y judicial, así como otras herramientas, pero con la finalidad de tener un alcance mediante lo análogo, todo ello se plasmará en papel, que también pueda compartirse con las clientas como un apoyo.