Silvana Flores Sánchez y Sharenii Guzmán · 10 de mayo de 2025
Durante la madrugada del 10 de mayo un grupo de madres de víctimas de feminicidio realizaron una velada frente a las puertas de Palacio Nacional, mientras en la plancha del Zócalo capitalino se realizaba el montaje del escenario para el festejo del “día de las madres” organizado por el Gobierno de la CDMX.

El grupo de madres protestó para nombrar a sus hijas, quienes no llegaron a obtener justicia.

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Encabezadas por Irinea Buendía, madre de Mariana Lima Buendía, víctima de feminicidio en 2010, hicieron un acto de memoria y un llamado hacia las autoridades, donde se les recordó que “no llegaron todas, faltan sus hijas”. A pesar de las bajas temperaturas y la falta de acceso a espacios sanitarios, Clara Yañez Lopez, Antonia Alemán Andrade y Lidia Florencio, se acompañaron durante la madrugada como acto de memoria hacia sus hijas, Karla, Kari y Diana.

Durante la madrugada compartieron el sentir de un 10 de mayo doloroso, donde sus hijas ya no están con ellas y lo han resignificado a través de la protesta, acompañamiento y conmemoración, “para ellos es muy cómodo decir que los feminicidios se terminaron, pero no tenemos nada que festejar”, comparte Clara Yañez, madre de la Dra. Karla Marisol Valencia Yañez.
Durante la velada colocaron cruces rosas, las cuales constantemente fueron tiradas por el viento, mientras en la plancha del Zócalo continuaron con la instalación de las estructuras para un concierto en honor a ellas, las madres, quienes al no ser escuchadas y no obtener justicia por sus hijas realizaron este acto de memoria.

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“No llegamos todas, las asesinadas no llegamos, las madres víctimas de esta violencia no han obtenido justicia”, compartió Lidia Florencio, madre de Diana Velázquez Florencio, víctima de feminicidio en 2017.
Ayer, el Frente de personas desaparecidas de la CDMX, Luxiérnagas, instaló el Árbol de la Memoria, junto a la Fiscalía Especializada en la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas (Fipede), las madres y familiares colocaron, como un acto de memoria, fotos de sus seres queridos que se encuentran desaparecidos.

Ashanti Ríos, prima de Pamela, quien se encuentra desaparecida en el Ajusco en el 2017, explicó que como parte de la conmemoración del 10 de mayo decidieron “tomar” un árbol para recordarle a las autoridades que tienen una gran deuda con las familias que aún no cumplen.
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“Esta es una muestra más, un acto más, primero para refrescar la memoria y mostrar los rostros de las personas que nos faltan, solo son algunos rostros de los 135 mil de personas desaparecidas”.

Dijo que es una toma simbólica porque es una “lucha por la vida en su totalidad por la naturaleza, por recuperar espacios”.
Elena Azaola, exintegrante del consejo ciudadano de la Comisión de Búsqueda de la capital, sostuvo que el fenómeno de la desaparición de personas en la Ciudad de México llama la atención por la magnitud y el corto tiempo, la escasa o contradictoria información que permanece en distintos registros y la falta de acciones específicas para enfrentarlo como un problema prioritario en la capital.

Entre el 5 de diciembre de 2018 y el 6 de julio de 2023, recupera la especialista, la Comisión Nacional de Búsqueda reporta un total de 8 mil 961 personas desaparecidas, de las que 4 mil 461 no han sido localizadas (57 % hombres).

Sin embargo, la comisión local conserva su propio registro con cifras mucho más bajas, dado que no todos los familiares reportan a esta institución, sino a la Fiscalía. Al 15 de mayo de 2023, el órgano local solo contó 3 mil 425 personas desaparecidas. Aun así, si se considera el registro a partir del año de su creación, 2019, cuando solo había 800 personas en esa situación, en tres años se dio un crecimiento de poco más de 400 %.
