Dulce Ramos · 4 de noviembre de 2011

La Jornada publica hoy que todos los días a las 14 horas salen los autobuses para Toluca, Pachuca o Cuernavaca, según el lugar que hayan elegido las enfermas de cáncer de mama para recibir sus sesiones de radioterapia. Para la mayoría esta es la última etapa de un largo tratamiento con el que buscan erradicar el tumor y salvar sus vidas, pero no acaban de entender por qué si son derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro (IMSS), deben realizar esos desgastantes recorridos, en lugar de ser atendidas en el Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI.
Parece que en el CMN hay seis máquinas pero sólo funcionan dos, lo cual resulta una tragedia para pacientes que durante los 25 días que reciben las radiaciones, además de las secuelas físicas y malestares que aún tienen por la quimioterapia y cirugía previas, deben batallar con los traslados a la ciudad de su elección y luego el regreso a sus casas. La razón es que el IMSS contrató servicios de particulares para prestar el servicio a las derechohabientes. Aunque para varias de ellas significa salir de sus domicilios a las 11 o 12 del día para estar a las 14 horas en la puerta 11 del CMN, donde salen los autobuses.
Las que vamos a Toluca debemos llegar allá a las 15 horas, en que se supone empiezan las sesiones. Cada vehículo lleva a 20 pacientes, cada una acompañada de un familiar. Todas regresan en el mismo autobús al CMN Siglo XXI, alrededor de las 20 horas. Y así todos los días. Era eso o esperar hasta el próximo año a ver si los equipos de Oncología ya funcionan. Esa fue la opción que les dio un médico, al que identifican sólo por su apellido, Calva, del área de radioterapia del CMN. Obviamente se trata de salvar mi vida, y si ya me ha costado tanto no me iba a arriesgar a que el tumor volviera a crecer, señaló Eva.
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