Francisco Sandoval Alarcón · 7 de marzo de 2011
¿Quién no quiere ser reina?
Veracruz, Veracruz.- Una semana antes de iniciar la cuaresma se celebra el Carnaval. Fiesta de disfraces, comparsas, bailes y alegría, en el caso de México el más antiguo se desarrolla desde hace 428 años en Campeche, pero el más conocido sin duda es el que se realiza en Veracruz.
En todo carnaval hay diferentes personajes que le dan vida. Uno de los más importantes es la reina, quien con su gracia y alegría debe amenizar esta fiesta que en el caso del puerto veracruzano ha contado con 87 bellas exponentes desde su creación formal en 1925.

La última de ellas es Aida II, una joven de 25 años de edad que se dice una mujer “orgullosa” de portar la corona de una de las festividades más representativas del país.
Sus primeros pasos
Cuando Aida Karina comenzó su vida carnavalesca, nunca se imaginó que en menos de 5 años se convertiría en la reina de esta fiesta que en el caso de Veracruz inició hace más de 8 décadas.
“Quién no sueña con ser reina”, señala esta joven que a los 21 se unió a un grupo de amigos que decidieron participar en el Carnaval con una comparsa en la que no mostrarían disfraces o coreografías de baile. Sólo eran ellos y sus ropas de veinteañeros bailando la música de moda.
“Era una comparsa de antro”, explica Aida a menos de 20 minutos de arrancar su primer gran desfile de carnaval por el bulevar Manuel Ávila Camacho del puerto.
“Te queremos Aida”, le grita una niña a la muchacha, quien deja escapar una sonrisa a su pequeña admiradora, mientras las princesas que la acompañan en su carro alegórico bailan una canción de salsa que los asistentes corean.
Atributos de reina
“Estoy muy orgullosa de estar aquí”, comenta Aida, quien para convertirse en la reina del Carnaval Veracruz 2011, tuvo que reunir 200 mil pesos. En esta ocasión los votos para elegir al Rey y la Reina del carnaval costaron 20 pesos, lo cual significa que la muchacha ganó por 10 mil votos.
Su piel es clara y refulgente como el sol de la tarde. Sus ojos son grandes y tiene una sonrisa coqueta que siempre muestra cada vez que alguien le lanza un saludo, le grita un piropo o le organiza una porra.
“Es una muchacha muy linda y sencilla”, indica una de las organizadoras del Carnaval, quien bromea al señalar que es la mamá de Aida, mientras policías de la Marina corren para formar un muro de seguridad sobre el carro alegórico real –señal que faltan pocos minutos para iniciar el desfile-.
A favor de conservar el carnaval
“No es mi mamá pero me quiere mucho”, aclara la reina “Aida II”, como fue llamada esta joven de 24 años -anteriormente otra reina llevo ese nombre-, quien no escatima su alegría al lucir la flamante corona que por los arreglos de piedra que tiene, debe pesar más de tres kilogramos.
Portando un vestido color fucsia, incrustado con piedras brillantes, muy parecido en el corte y el diseño al que portaron las últimas dos reinas del carnaval -Paty III y Anilú III-, Aida es de la que considera que esta es una fiesta que debe fomentarse en las nuevas generaciones.
“Hay que preservar el carnaval”, indica la muchacha que hace 4 años nunca se imaginó que se convertiría en la reina 87 en la historia moderna del carnaval de Veracruz y que ahora sonríe a los asistentes de esta fiesta que al año recibe a un promedio de un millón de personas.
Viva el Rey de la alegría

Conocido como el “chambelán de honor” de los carnavales, el Rey, al igual que la reina, es otro de los personajes importantes que le dan vida a esta festividad.
Alegría y nervios de acero, no son las únicas características que debe tener un rey. También es necesario tener simpatía y saber bailar, con el único objetivo de encabezar los llamados festejos “de la carne”.
En este 2011, José Antonio Montenegro, un conocido trabajador de la Secretaria de Salud, fue el personaje que más votos obtuvo para convertirse en el nuevo Rey de carnaval en Veracruz, título con el que había soñado desde que tenía 11 años.
Su vida es un carnaval
Un día antes del primer gran desfile de carnaval, José Antonio Montenegro no mostró ningún tipo de temor o nervio, aún cuando su rol en esta fiesta sería una de las más importantes: la de Rey Feo.
Estaba tan tranquilo ese día, que durante la tarde salió con su esposa a realizar compras a un centro comercial para después regresar a su casa a darle los últimos retoques al traje que luciría en el desfile.
La seguridad adquirida en más de 40 años de carnavales o su personalidad desenfadada y alegre, posiblemente lo llevaron a reaccionar de esa manera; sin embargo, lo único cierto hasta el momento es que desde que se enteró que sería el rey 87 del Carnaval Veracruz, pudo cumplir uno de sus deseos más arraigados.
“Era un sueño ocupar este reinado”, dice con felicidad el Rey Montenegro I, quien desde los 11 años ha participado en los diferentes carnavales del puerto.
Una familia real

Piel morena, cara redonda y bigote recortado al estilo rumbero cubano, José Antonio es un hombre que no deja de reír y saludar a todos los que lo reconocen en la calle y que sin mala fe lo detienen en su paso para llegar al bulevar Manuel Ávila Camacho, donde ya lo espera su comitiva real para iniciar el primer gran desfile de carnaval.
De 52 años de edad, 41 de ellos carnavaleando, el Rey Montenegro I es triplemente feliz en este 2011, no sólo por cumplir su sueño de coronarse, sino porque su hija y nieta forman parte de la comitiva que lo acompaña en esta aventura. La primera como portadora de la capa y la segunda de su corona.
Como lo hicieron en su momento los integrantes de la llamada “Dinastía Sousa” en Veracruz, quienes han logrado un récord único con seis reinados, los Montenegro se metieron en la lista de familias veracruzanas cuyos miembros en al menos tres generaciones han participado en el carnaval.
Los retos del monarca
Pero aún con la felicidad y los nervios de acero que ha demostrado tener el nuevo Rey, Montenegro I tiene un gran reto y es demostrar a sus paisanos que baila muy bien, tal y como lo han hecho la mayoría de sus expatriarcas.
Lo anterior porque el día del nombramiento utilizó una corona con plumas de pavorreal que pesaba más de cinco kilos, de ahí que no pudiera demostrar sus cualidades dancísticas al cien por ciento.
“Dicen que no baila, pero sí baila y lo hace muy bien”, comenta Patricia, la hija del Rey, quien reconoce en su padre a un hombre feliz, que jamás se enoja y que cuando tiene algún problema lo soluciona de forma tranquila.
Del incidente con la corona, explica que el problema se solucionó con algo muy sencillo. Retirarle las plumas para hacerla más ligera y así permitirle mayor movilidad a él. Mientras Patricia platica esto, su padre salta casi de un brinco a la plataforma del carro alegórico del Rey, para inmediatamente comenzar a bailar y saludar a los asistentes que bajo una tarde soleada esperan el arranque del primer desfile carnavalero.