Dulce Ramos · 12 de febrero de 2013
El Diario El País publica hoy que,el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, explicó que el Papa, de 85 años, lleva instalado un marcapasos desde hace diez años, pero que no tiene mala salud y que ha estado lúcido y sereno en la decisión de renunciar.
El padre Lombardi detalló que las baterías del marcapasos fueron cambiadas hace tres meses en una operación rutinaria y menor. El portavoz descartó que esta circunstancia tuviera ninguna influencia en la trascendental decisión del Papa, el primero en renunciar desde hace seis siglos, que en su declaración del lunes ante la curia dijo que no se sentía con fuerzas para “ejercer bien el ministerio” que le había sido encomendado.
“No tuvo influencia en la decisión, las razones están en su percepción de que su fuerza había disminuido con su avanzada edad”, dijo Lombardi, quien señaló además que Benedicto XVI mantendrá su agenda hasta su renuncia, el próximo 28 de febrero.
El día antes de abandonar el pontificado, el Papa se despedirá de los fieles en una audiencia en la plaza de San Pedro.