BBC Mundo (bbcmundo) · 12 de mayo de 2016
Michel Temer asumió este jueves como presidente interino de Brasil pidiendo “pacificar y unificar” el país tras la crisis provocada por el “impeachment” a Dilma Rousseff.
Temer pidió confianza “en la democracia brasileña” pese al polémico proceso que le costó la suspensión a Rousseff, acusada de violar normas fiscales y maquillar el déficit presupuestario.
En una ceremonia sin pompa, a la que asistieron cientos de líderes políticos que hasta ahora estaban en la oposición, Temer reclamó confianza en “la recuperación de la economía nacional, en las potencialidades del país y en sus instituciones sociales y políticas”.
Su discurso tuvo un fuerte contenido económico y apuntó a los mercados internacionales, para lo que aseguró que es “urgente” recuperar la imagen de Brasil.
“Es urgente pacificar al país y unificar a Brasil”, y para eso es necesario “un gobierno de salvación nacional” para retomar “el crecimiento económico”.
Temer manifestó su “convicción” de que es preciso rescatar la imagen y la credibilidad de Brasil en el concierto interno e internacional para que “los empresarios y los trabajadores se entusiasmen y se retome la seguridad de las inversiones”.
Se marcó como objetivo enderezar las maltrechas cuentas públicas, para lo cual ratificó su apoyo para una reforma del sistema de pensiones.
Temer subrayó, no obstante, que “el Estado no puede hacerlo todo y depende de los sectores productivos”, por lo que el sector público debe “cuidar espacios fundamentales como la seguridad, la salud y la educación” y “compartir el resto con la iniciativa privada”.
En el plano social, subrayó con “letras mayúsculas” que todos los programas de atención a los más pobres serán “mantenidos” y, en la medida de lo posible, “mejorados”.
El presidente interino también se refirió a la investigación de la corrupción en la empresa estatal Petrobras, para la que pidió “protección”.
Temer sólo citó a Rousseff para declarar su “absoluto respeto por la presidenta suspendida”.