Luisa Fernanda López, M.Koutaniemi y A.Cárdenas. · 11 de junio de 2013

En la Península de Yucatán existe un lugar que acoge a indígenas homosexuales enfermos de SIDA. Un oasis de tranquilidad en medio de un ambiente de discriminación e intolerancia.
Las historias que cuenta Alejandro Cárdenas en su documental OASIS son de esas historias que remueven el alma. Las imágenes, los sonidos, la música, las palabras nos trasportan a una realidad de dolor, rabia, tristeza, amor y mucha dignidad. Tres personajes unidos por una preferencia sexual, una enfermedad y una lucha diaria por sobrevivir en un ambiente cargado de prejuicios y machismo.
Cárdenas llegó hace 7 años a la Península para cubrir una noticia sobre los zapatistas y se encontró con el albergue Oasis de San Juan de Dios. Un lugar que le da cobijo a personas portadores del virus del VIH, muchas de ellas en estado terminal. Está ubicado a una hora de la capital de Yucatán, Mérida y allí como dice el documentalista “hace falta todo y no sobra nada. No hay doctores ni enfermeras sino que el que está menos grave, ayuda a cuidar a los demás”. Ha visitado en varias oportunidades el albergue y durante este tiempo, dice conmovido “he visto morir a por lo menos seis personas en condiciones paupérrimas”. Nada comparable con las más de 300 que ha visto fallecer en estos 10 años y en condiciones deplorables, su director, Carlos Méndez. “La muerte está siempre parada en la puerta esperando su turno”, cuenta Méndez con resignación.
Gerardo, Déborah y Reina Patricia
En Oasis, Alejandro Cárdenas encontró a los tres personajes de su película. Gerardo Chan Chan, Reina Patricia y Déborah. Los tres, indígenas mayas, homosexuales y enfermos de SIDA, cada uno con una historia de lucha contra la enfermedad, rechazo familar y social, pobreza y amor.
Sobre Gerardo Chan Chan giraba la historia del K’ÉEK’EN en su pueblo, palabra que en Maya significa puerco porque Gerardo vivió entre puercos. Ese fue el castigo que le impuso su papá por su condición sexual. “Para mí, que he crecido en una cultura de machos, en la que los hombres no lloran, Gerardo Chan Chan me parece la persona más valiente que haya visto porque logró levantarse del suelo, rehacerse y trabajar como jardinero”, nos dice Cárdenas.
Déborah Sansorez, trabaja como sexo servidora desde los 14 años. Nada raro, en un entorno en el que tener otra opción sexual, obliga casi automáticamente a sobrevivir trabajando en la prostitución. Cárdenas quiso contar aquí, una historia de amor. De lunes a viernes, Déborah es una ama de casa, enamorada de su marido José y los fines de semana se va a la calle a vender, como dice, “sus amores peregrinos a quienes estén faltos de amor”.
Y Reina Patricia (Reynaldo López), el tercer personaje, trabaja como cocinero en un hotel de la Riviera Maya y en las noches como sexo servidora en Quintana Roo. A pesar de sus miserias, Reina Patricia disfruta al máximo las dos facetas de su vida. Cuando su bolsillo se lo pide o las condiciones de salud se lo recriminan, Reina Patricia regresa al albergue OASIS.
Los tres han pasado largas temporadas allí, entre enfermos a los que ya nos les queda ninguna esperanza. Saben que por ahora, tienen más suerte que ellos y por eso se esfuerzan en echar una mano. “Cuando estoy allí ya no existe el mundo exterior. No me preocupo ni siquiera por comer, sólo por tomar mis medicamentos y por ayudar a los que están peor”, dice Reina Patricia.
Doblemente duro
Gerardo Chan Chan, Reina Patricia y Déborah son tres personajes que muy seguramente se repiten en muchos lugares del mundo. Sin embargo, sus historias trascurren en un entorno especialmente severo . El pequeño pueblo en donde viven castiga especialmente duro a quienes tienen otra opción sexual. “El trato que se le da a los homosexuales en las comunidades yucatecas me parece paupérrimo y tremendo” explica Cárdenas, pero que según el documentalista, no se aleja de esa extendida homofobia que existe en México y que coloca a este país, en el segundo lugar con más crímenes de odio por razones sexuales. Un México que sigue rindiéndole un importante culto al ser macho y que en palabras del documentalista, “ha soslayado por completo la educación sexual formal, de corte humanista y donde existe todavía, un debate sobre sí se nace o se hace homosexual”.
El sueño de Alejandro Cárdenas es poder proyectar OASIS en Yucatán, en medio de la gente y que estén presentes Gerardo Chan Chan, Reina Patricia y Déborah para que puedan conversar con la gente, para romper las barreras y los odios y para que como dicen sus personajes, algo cambie.