Un grafitero de 72 años contra el autoritarismo

Dulce Ramos · 4 de septiembre de 2012

Bote de spray en mano, a José Gallego, de 72 años, la policía española lo ‘cachó’ en el acto cuando estaba subido a una escalera pintarrajeando unas placas para ocultar el nombre del dictador Francisco Franco, el cual aún no ha sido retirado de la iglesia de su pueblo, en Aspe (Alicante, Comunidad Valenciana), a pesar de que la Ley de Memoria Histórica obliga a retirar los símbolos franquistas del mobiliario urbano. 

El septuagenario, reporta en una nota el diario español El País, tuvo que emplearse a fondo para intentar convencer sin éxito a los agentes del orden que no era un vándalo haciendo una pintada, sino que tan sólo estaba tapando el nombre del dictador que gobernó con mano de hierro a España durante treinta y seis años.

“El policía me dijo que lo que estaba haciendo era ilegal y yo le dije que ilegal era dejarlo como estaba porque la ley de Memoria Histórica obliga a retirar todos los símbolos franquistas”, explica Gallego, quien está ahora imputado por un delito contra el patrimonio histórico y cultural.

A pesar de todo, el septuagenario asegura que no se arrepiente, aunque afirma que sí lo está pasando mal. Se enfrenta a una pena de uno a tres años de cárcel y quizá tenga que pagar los daños, ya que el juzgado de Novelda ha encargado un informe al respecto a un perito.

“Todo esto me ha alterado mucho. Tengo delicado el corazón, no duermo. Voy por la calle y unos me gritan: ‘¡Ole tus cojones!’ y otros ‘¡Rojo!’. El pueblo está revolucionado por esto. Yo no soy ni un héroe ni un justiciero. Toda mi vida he sido un hombre discreto, un tanto gris. Pero me alegro de haber hecho lo que he hecho. Creo que he sentado un precedente. Me gustaría que otra gente en otros sitios hiciera lo mismo. Yo lo que pretendía era poner al Ayuntamiento entre la espada y la pared para que retirara de una vez los símbolos”, afirmó este grafitero de 72 años al diario El País.

El País*