Tania L. Montalvo (@tanlmont) · 27 de agosto de 2013

La falta de pruebas en contra de Hilda llevó al Supremo Tribunal de Justicia de San Luis Potosi a revocar la sentencia de un año de prisión a la que fue condenada por el delito de aborto.
[contextly_sidebar id=”eccfb5fcb5ae6325b664b08e40c7b241″]El fallo de la máxima instancia de justicia estatal se dio el pasado 23 de agosto, 20 días después de que la joven de 22 años y su defensa, a cargo del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), asistieron a la audiencia de apelación en la que argumentaron que la única prueba del caso es una confesión que el personal médico obtuvo bajo tortura.
“Yo pensé todos me juzgan, todos me critican, pero yo quiero demostrar que hay algo bueno en mí (…) No tuve miedo y apelamos”, dijo Hilda este martes 27 de agosto en conferencia de prensa.
En 2009, Hilda, entonces de 18 años, acudió al Hospital Público de Tamuín en San Luis Potosí, con una hemorragia tras seis semanas de embarazo.
La joven dijo que la médico que la atendió la amenazó con que no recibiría atención si no aceptaba que había tomado una pastilla abortiva.
“Me llevan a los separos de la policía municipal. A mí nunca me dejaron cambiar, me llevaron así semidesnuda con la bata solamente“.
Y aunque la liberaron al día siguiente, en 2012 un juez ordenó que la aprehendieran por el mismo delito y la declararon culpable en abril pasado.
Tras haber sido condenada a un año de prisión, el proceso de apelación y la decisión del Tribunal el 23 de agosto pasado, Hilda celebra que pudo probar su inocencia.
“Yo lo único que sé es que soy inocente“, dijo.
Regina Tames, directora de GIRE, dijo que este caso es sólo una batalla ganada entre muchos otros casos de mujeres que son criminalizadas.
“Muchas mujeres llegan a los centros de salud con hemorragias, las causas son distintas como distintas son las mujeres pero lo que no cambia es que las acusan y ejercen acción penal contra ellas”.
Hilda dijo que ahora que todo ha terminado, le gustaría volver a la escuela y pasar más tiempo con su familia.