Verónica Santamaría · 4 de diciembre de 2025
A más de dos meses de la acción pacífica en la Estela de Luz, comunidades de la Península de Yucatán y colectivos junto con la organización Greenpeace México acudieron a las primeras mesas de trabajo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en la Ciudad de México para abordar los impactos del Tren Maya.
Durante los diálogos, comunidades y colectivos demandaron a las autoridades ambientales presentar planes de acción concretos con responsables y fechas de ejecución para restaurar la Selva Maya tras los impactos provocados por las obras y operación del megaproyecto Tren Maya.
Los habitantes de la Península de Yucatán que dieron sus testimonios ante la Semarnat demandaron “no más decisiones de escritorio” sin tomar en cuenta lo que viven en el territorio.
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Impactos significativos e irreversibles como la degradación de los ecosistemas, enfermedades vinculadas a la contaminación de los cuerpos de agua, fragmentación del tejido social, militarización y agudización de la violencia contra las y los defensores ambientales, inseguridad y una enorme presión sobre los servicios ambientales que presta la bioregión, fueron parte de las amenazas y problemáticas que llevaron a las oficinas de la secretaría.
Además, expusieron la falta de inspección para el cumplimiento de las regulaciones y leyes ambientales vinculadas a la escasez de personal y presupuesto de las instancias.
Amenazas como la tala ilegal, descargas de las granjas porcícolas a los mantos acuíferos, extinción masiva de abejas, uso indiscriminado de agrotóxicos y megaproyectos sin presentaciones de manifestaciones de impacto ambiental, también fueron parte de las preocupaciones que comunidades y la organización Greenpeace México señalaron, ya que, carecen de vigilancia y sanciones efectivas.
Entre las organizaciones que estuvieron presentes en las mesas de trabajo con sus representantes fueron Proyecto Aak Mahahual A.C., Cenotes Urbanos, Selvame del Tren, Defensoras de Carrillo Puerto, Quinatana Roo.
Además, estuvo en la reunión el Comisariado Ejidal de Santa María Chi, Yuc, U Tumben Nekil Kuxtal, Kanan DH, Terravida, Colectivo de Comunidades mayas de los Chenes,Gema del Mayab AC. y Greenpeace México.
Por parte de las autoridades ambientales de la Semarnat, estuvieron presentes representantes de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Dirección General de Gestión Forestal, Suelos y Ordenamiento Ecológico (Dggfsoe).
También se presentó el Sistema Nacional de Información para la Restauración Ambiental (Sbra), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Dirección General de Evaluación de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira) y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
Sin embargo, los faltantes a las mesas de trabajo fueron las autoridades del proyecto Tren Maya y representantes de los gobiernos estatales.
Durante las sesiones de trabajo, comunidades de la Península de Yucatán, representantes de colectivos y Greenpeace México enfatizaron la importancia de incorporar las propuestas de la sociedad civil para contar con un modelo de desarrollo sostenible y utilizar las herramientas ambientales disponibles para prevenir y contener impactos ambientales.
La jornada comenzó con una mesa plenaria en la que participaron autoridades federales, organizaciones ambientales y representantes comunitarios. En ese espacio se habló de las preocupaciones, propuestas y experiencias en torno a los problemas socioambientales que vive la región.
Enseguida continuaron dos mesas de trabajo temáticas. En ellas se abordaron temas relacionados con la conservación, la gestión territorial, la vigilancia ambiental, la restauración ecológica y la protección de las personas defensoras de los territorios.
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La Semarnat señaló que en cada mesa se generaron propuestas de colaboración y rutas institucionales para fortalecer la coordinación y el seguimiento intersectorial.

La militarización también fue un tema que se tocó en la reunión con las autoridades ambientales donde, comunidades y sociedad civil refutaron que la presencia de la Sedena en la Península trajo un evidente “control del espacio público” por parte de esa secretaría. Además, de un aumento en materia de inseguridad y la reproducción de múltiples violencias.
Comunidades indígenas de la Península de Yucatán junto con representantes de colectivos y Greenpeace México exigen a las autoridades ambientales atender cuatro ejes prioritarios.
Las comunidades y organizaciones resaltaron lo necesario que es contar con un diagnóstico integral de los daños e impactos acumulativos y sinérgicos del megaproyecto ferroviario; así como implementar un Programa de restauración integral regional de la Península.
Urge que se desarrolle una estrategia regional de prevención con vigilancia ambiental, participación comunitaria y sanciones concretas.
Es una obligación contar con lineamientos vinculantes basados en capacidad de carga y de la participación y visión comunitaria, en tanto no se tengan resultados de límites de cambio aceptable y capacidad de carga.
Las organizaciones y comunidades fueron enfáticas al señalar que será inaplazable la implementación de instrumentos de regulación de uso de suelo más claros y restrictivos que blinden el ecosistema selvático.
Tras reconocer los daños a la selva Maya por parte de la Semarnat, urge contar con la reparación de daños y la restauración integral del territorio con la participación de los pueblos y visión territoriales.

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La militarización de los territorios en la Península de Yucatán, tras las obras y operación del Tren Maya, también fueron parte de las discusiones que se llevaron a estas mesas de trabajo en las que comunidades testificaron cómo han experimentando dichos cambios.
De acuerdo con las comunidades, esa”irrupción a sus territorios” ha incrementado la inseguridad y facilitado la reproducción de múltiples violencias que se observan desde el control del espacio público por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) hasta el cambio en la dinámica social interna de las personas.