Dignidad, no estigmas: trabajadoras sexuales exigen reconocer su actividad

Montserrat Sánchez Maldonado · 25 de octubre de 2022

Dignidad, no estigmas: trabajadoras sexuales exigen reconocer su actividad

Por más de dos semanas, los y las trabajadores sexuales han esperado a que suceda lo que piensan casi imposible. 

Desde el pasado 6 de octubre, colectivas, trabajadoras y activistas aguardan una disculpa pública de la diputada María Clemente García, de Morena, quien presentó una iniciativa para reformar la Ley Federal de Trabajo en la cual —consideran— se criminaliza y estigmatiza a quienes ejercen el trabajo sexual

Victoria, Diana y Yaz, trabajadoras sexuales de la Ciudad de México, dicen a Animal Político por qué están convencidas de que la iniciativa representaría un retroceso en su lucha por el trabajo sexual digno y reconocido en la capital del país. 

Las trabajadoras que no fueron escuchadas

Sentada en la paletería La Michoacana cercana al Metro Revolución, una zona que es punto de trabajo sexual y donde se puede encontrar hasta a 50 trabajadoras en una sola esquina, Victoria Sámano expone su caso. 

A sus 28 años, Sámano —mujer transgénero— decidió ejercer el trabajo sexual por la necesidad de tener un ingreso extra no solo para ella, sino para las compañeras con quienes vive en su departamento de dos recámaras, que desde 2021 funciona como albergue para personas en situación de calle. 

De acuerdo con la Segunda Encuesta de Trabajo Sexual, Derechos y No Discriminación del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la CDMX (Copred), nueve de cada 10 personas señalan ejercer el trabajo sexual por motivos económicos.

Con sus uñas largas de color morado, Victoria deja caer sus manos en la mesa para recalcar lo que ha dicho en sus redes sociales en los últimos días: no se puede hacer una reforma sobre trabajo sexual sin quienes lo ejercen. 

“La diputada habla de regular el trabajo sexual y yo creo que es el verbo equivocado. Lo que se debe hacer primero es reconocerlo para así combatir los estigmas que existen alrededor de esta profesión”, dice. 

https://twitter.com/samano_O/status/1583215341525950473

El Copred señala que nueve de cada 10 personas trabajadoras sexuales consideran necesario el reconocimiento del trabajo sexual. Piensan que así podría haber menor discriminación, contarían con acceso a servicios de salud y no serían violentadas por la policía.

De acuerdo con la activista y trabajadora sexual, en la llamada “ciudad de derechos”, la sociedad rechaza a quienes ejercen el trabajo sexual; se les tacha de “huevonas” porque “les gusta el dinero fácil”. 

“El trabajo sexual nunca es fácil. Siempre estamos al tiro, atentas de lo que puede pasar; muchas veces, sobre todo para nosotras las mujeres trans, el trabajo sexual es nuestra única opción. Lo que decía la diputada María Clemente de regularlo es porque dice que tenemos obligaciones con el Estado, y quizá sí las tenemos como el resto de la sociedad, pero el Estado primero tiene obligaciones con nosotras. Somos mujeres que ni siquiera tenemos acceso a derechos como el seguro social o el acceso a la vivienda. Desde ahí se debería partir antes de hablar de regular el trabajo sexual”, dice Victoria, que ejerce el oficio desde hace tres meses. 

trabajadoras sexuales
Foto: Montserrat Sánchez Maldonado

La iniciativa de ley propone para el artículo 353: “El trabajo sexual deberá ejercerse en condiciones de salubridad suficientes que garanticen evitar contraer enfermedades o infecciones derivadas del trabajo sexual. Tanto las personas trabajadoras sexuales están obligadas mutuamente a evitar riesgos de contagio de enfermedades o infecciones durante la realización del trabajo sexual. El incumplimiento de esta disposición dará lugar a responsabilidades civiles o penales en que cualquiera de las partes pueda incurrir”. 

Victoria recuerda que casi gritó cuando leyó esto. Primero, la joven pensó que la diputada desconocía la realidad que viven las personas trans y trabajadoras sexuales en la CDMX. 

Por ello, en un comunicado firmado por diversas organizaciones, se señaló: “Resulta discriminatorio obligar a les trabajadores sexuales a revelar su estado serológico y comprobar un estatus negativo para poder laborar. La criminalización no es la solución”. 

Lee: Colectivos rechazan reforma de trabajo sexual de la diputada María Clemente, piden no criminalizar a personas con VIH

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Foto: Montserrat Sánchez Maldonado

Además, activistas y defensores de los derechos humanos de las personas con VIH y sida en México resaltaron: “Vivimos en un país en el que actualmente la atención a Infecciones de Transmisión Sexual es deficiente y las prestaciones en materia de salud pública a personas que ejercen el trabajo sexual son inexistentes por lo que es delicado hablar de ‘riesgos de contagio’ ya que podría dar pie a la persecución de personas que viven con alguna ITS”. 

“Al presentar una iniciativa de ese tipo, estás criminalizando a personas que viven con VIH, es como decir que si tienes el virus no puedes ejercer y no es cierto. Tenerlo no significa que vas a transmitirlo. Y esa propuesta es como abrir la puerta a que los clientes o las autoridades te extorsionen. Leer ese documento fue ver que el principal problema es que se propuso una reforma sin escuchar al sector de quien estás hablando”, remata Victoria. 

Animal Político contactó a la diputada para solicitarle una entrevista, pero hasta el cierre de edición no obtuvo respuesta.

“Nunca más sin nosotrans”

Hace un año, Diana —se usa un pseudónimo por razones de seguridad— entró al trabajo sexual. Necesitaba tener ingresos para los gastos de su carrera, ya que, al no tener actualizados sus documentos con su identidad, no podía ser beneficiaria de una beca. 

Desde entonces, ya tiene su rutina. En un hotel, se ha acostumbrado a entrar a la habitación y recorrerla por seguridad, para ver que no haya nadie más. Después, manda su ubicación y empieza a trabajar. 

Sin embargo, la sorpresa la invadió el 6 de octubre cuando vio en redes sociales la iniciativa de la diputada María Clemente García. “Esperaba eso del Partido Acción Nacional, ¿sabes? Pero que lo haga una mujer trans sí da más coraje porque ¿cómo es posible que alguien que, en teoría, debe estar atenta a su comunidad y sus vivencias diga esas tonterías?”, dice. 

Para Diana, no hay duda. Esa iniciativa se hizo sin ellas: las trabajadoras de calle, las que se anuncian en línea, las mujeres de la tercera edad que aún ejercen, las madres solteras que así mantienen a sus hijos. 

“La diputada tiene los recursos, podía buscar a quien hiciera activismo, a quien se dedicara al trabajo sexual, le hubiéramos dicho que contaba con nosotras, pero pasó de largo y da coraje, porque son iniciativas que van en colectivo. Solamente era acercarse con la población que dices representar, ir con el apoyo de tu base, pero no lo hizo y da más coraje. Y es por eso que volvemos a decir que nunca más sin nosotras, nunca más sin nosotrans en estas propuestas”, comenta la joven sentada en un café cerca del Monumento a la Revolución. 

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Foto: Montserrat Sánchez Maldonado

De acuerdo con la encuesta del Copred, Diana tiene razones para su molestia pues las mujeres trans trabajadoras sexuales perciben mayor discriminación y/o violencia que las mujeres cis. 

Convencida de que hablar de trabajo sexual es un territorio que se debe ocupar por quienes lo ejercen, Diana dice que son las redes de mujeres trabajadoras sexuales las que la han acompañado en la lucha, sostenido desde la ternura y acompañado desde el cuidado. 

“Yo no conozco a una mujer trans o binaria que no haya considerado el trabajo sexual o lo han ejercido en algún punto de su vida. Es como saber que hay una red de cuidado para ti. Por lo menos tenemos a una conocida que hace trabajo sexual. Por si nos corren de la casa al salir del clóset, necesito dinero, un trabajo que no pida papeles, es esa opción y estamos nosotras para guiarnos sin reprocharnos. Para transformar el cansancio en cuidado. Porque ante los huecos, los vacíos, los desprecios de las autoridades, nos tenemos a nosotras”, señala. 

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Foto: Montserrat Sánchez Maldonado

Las demandas de las trabajadoras sexuales

Desde 2018, Yaz ejerce el trabajo sexual. Los fines de semana y los ratos que llega a tener libres mientras su pequeño de seis años está en la primaria, se dedica a trabajar. 

Para Yaz, leer la iniciativa fue como un escalofrío en el cuerpo, un sentimiento de espanto

El apartado de salubridad es engañoso. La realidad es que eso puede servir a niveles de propuesta de ley para que te pidan un carnet sanitario, que te exijan y demuestres que no tienes VIH o VPH. Es como decir que por vivir con alguna ITS se les va a pedir que dejen de tener sexo, y eso es ignoracia. Puedes tener sexo y no por ello pones a alguien en riesgo, al cliente”, explica. 

Desde su lucha y trabajo, Yaz pide a la diputada que, antes de intentar regular, voltee a ver a la comunidad, pregunte por sus necesidades, escuche exigencias y no ignore la lucha que se lleva desde hace años a favor del trabajo sexual. 

“Yo pediría por ejemplo que no solo se nos revise si tenemos VPH, VIH, se tiene que revisar todo el cuerpo. Ahorita que he estado trabajando en calle me di cuenta del frío en las piernas, que ha hecho que de repente den como reumas, eso le pasa a las trabajadoras sexuales. Somos agentes de derechos aunque se le olvide a muchos, no solo tendríamos que tener acceso a salud sexual sino a todo el espectro de salud”, enfatiza mientras toma su café en un restaurante en el Centro. 

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Foto: Montserrat Sánchez Maldonado

En conferencia de prensa, Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, AC, señaló que, respecto del trabajo sexual, se necesita en México “una ley que no discrimine a las personas que se dedican al trabajo sexual, cooperativas de vivienda, ya que la mayoría de las personas que se dedican al trabajo sexual no cuentan con vivienda propia, no someter a registrar en un padrón a las personas que se dedican al trabajo sexual así como atención integral en los servicios médicos y en todos sus niveles”. 

Además, apela a regular y unificar el costo de los servicios de los hoteles —con el objetivo de evitar elevados precios— y cear guarderías para madres solteras que sean trabajadoras sexuales, que cuenten con personal capacitado para no incurrir en actos de discriminación. 

El último punto genera ilusión a Yaz, quien recuerda que, cuando inició en el trabajo sexual, su pequeño tenía solo dos años y ella enfrentaba problemas para trabajar y buscar a quien pudiera cuidarlo. 

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Foto: Montserrat Sánchez Maldonado

“Ahora tengo el apoyo de mi familia, que los fines de semana está con él, pero al inicio no era así, no tenía contacto con mi familia por el rechazo, las guarderías era un problema, lo corrieron de algunas por las miradas, llegas con la ropa de trabajo y sí hay una discriminación. Por eso se piden espacios dedicados a nosotras, por ejemplo, guarderías nocturnas. Hay tantas cosas que se pueden proponer en trabajo sexual y que no van de la mano con criminalizar ni estigmatizar. Solo hace falta que quieran verlo”, finaliza.