Maternar y cuidar en el campo: trabajadoras agrícolas exigen que se respete licencia de maternidad

Tamara Mares · 30 de septiembre de 2025

Maternar y cuidar en el campo: trabajadoras agrícolas exigen que se respete licencia de maternidad

Nubia Díaz creció en los campos agrícolas de Guasave, Sinaloa, donde aprendió de su abuelo cómo trabajar la tierra que da de comer a millones de mexicanos. Fueron esos mismos campos donde ella, años después, cargó a su hija en el vientre hasta días antes de parir, pues al no contar con un contrato laboral, tampoco pudo tener una licencia de maternidad.

La historia de Nubia se repite con miles de trabajadoras agrícolas en México, ya que sólo el 10 % cuenta con un contrato escrito. La informalidad de su labor significa que quienes deciden maternar deben trabajar bajo el sol durante todo su embarazo, y una vez que haya nacido su hijo, no pueden acceder a guarderías públicas.

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“En el embarazo de mi hija, trabajé hasta los ocho meses, y el embarazo de mi hijo también lo trabajé hasta los ocho meses”, comparte Nubia en entrevista. Además de ser trabajadora agrícola, hoy es parte de la Unión de Jornaleros Agrícolas (UJA), desde donde impulsa el respeto a los derechos laborales de las y los jornaleros.

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Foto: Cuartoscuro

Sin contrato escrito, no hay licencia de maternidad

En México, la Ley Federal del Trabajo ampara a mujeres y personas gestantes que deciden maternar para no realizar trabajos que exijan “esfuerzos considerables y signifiquen un peligro para su salud en relación con la gestación”, además de un periodo de descanso de seis semanas previo al parto y 6 semanas posteriores al mismo.

Sin embargo, un estudio realizado por organizaciones de la sociedad civil titulado “Sembrando el cambio” expuso que el 90 % de los trabajadores agrícolas no cuentan con un contrato escrito, por lo que la defensa de sus derechos laborales –entre ellos, la licencia de maternidad– es complicada.

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Una como jornalera agrícola, piensa que es una ventaja estar trabajando embarazada. Una quisiera esconder el embarazo, para que no te miren con ganas de despedirte, porque saben que es una responsabilidad para ellos como empleadores, que tienes derechos”, señala Díaz.

Maternar y cuidar en el campo: trabajadoras agrícolas exigen que se respete licencia de maternidad
Foto: Cuartoscuro

La realidad de las jornaleras agrícolas es que, si deciden gestar, deben continuar con sus labores expuestas a altas temperaturas, fuerte sol, plaguicidas y labor manual pesado, ya que temen ser despedidas y perder su ingreso.

No tienen seguridad social ni acceso a medicamentos

Dolores Espinoza, otra integrante de la UJA que trabaja en Guasave, tampoco contaba con un contrato al momento de tener su primer hijo, por lo que no tenía seguridad social y debió atenderse en un hospital con sus propios recursos.

Durante su embarazo, la atención médica que recibió la pagaban su esposo y ella con el dinero que ganaban, así como el medicamento que requirió para cuidarse. Debido a eso, dice, en reiteradas ocasiones tuvo que elegir entre pagar servicios de su hogar como electricidad y agua, comprar comida o cuidar su salud.

No tuve derecho a prestaciones. Trabajé hasta que casi ya iba a parir, y ya que una va a dar a luz te dan como un descanso, como que te dicen que te corren del trabajo. Entonces ya di a luz a mi hija, y empecé a trabajar en otro trabajo en el campo”.

Las guarderías de campo son “deficientes”, resaltan

En los campos agrícolas es común que las trabajadoras asistan con sus bebés en brazos a trabajar, o lleven a sus niños de temprana edad si no tienen a un familiar con que los pueda cuidar, porque o bien no tienen acceso a las guarderías públicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), o éstas abren en un horario que no es compatible con el de sus labores.

“Muchas mujeres que se llevan a sus bebés y los sientan ahí, en la tierra, buscan una sombrita mientras trabajan y lo están vigilando”, detalla Espinoza. “No es nada más la labor de cuidar a ese bebé, es labor de que tenemos que trabajar, tenemos que cuidar a ese bebé y tenemos que llegar a nuestro hogar y hacer el qué hacer del hogar”.

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Foto: Cuartoscuro

Esto implica una carga triple para las trabajadoras agrícolas, quienes han impulsado desde la UJA y otras organizaciones que se implemente el Sistema Nacional de Cuidados, pero que considere también las necesidades particulares que ellas tienen en el campo.

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“Las guarderías en los campos son muy deficientes, porque las jornaleras agrícolas nos vamos a trabajar a las 5 de la mañana, y las guarderías abren hasta las 8, 9 de la mañana”, resalta Nubia Díaz. “En ese tiempo, muchas veces se tienen que quedar con la vecina, con la abuela, con quien tengamos que nos eche la mano”.

En caso de no contar con alguna persona de confianza que pueda hacer las labores de cuidado, las trabajadoras deben pagar a una persona para hacerlo.

“Por ejemplo, si uno va a ganar 200 pesos, le tienes que dar una parte de ese salario a esa persona. Eso es como si vinieras ganando la mitad”, señala Díaz.

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Las trabajadoras han exigido a las autoridades mexicanas fortalecer la vigilancia para el cumplimiento de sus derechos laborales; además de adecuar las guarderías en zonas agrícolas para que atiendan las necesidades particulares que ellas tienen.

“Ya es algo muy pesado, para nosotras”, concluye por su parte Dolores. “Es muy estresante porque nos dividimos en dos, o en tres partes, para poder vivir el día a día”.