Andrea Vega · 6 de agosto de 2021
Los quioscos y centros de salud no se dan abasto con la demanda de pruebas COVID. Lo que ha provocado también saturación en las farmacias que las realizan.
Personal de estos lugares trabaja haciendo hasta 40 pruebas en un solo turno, de las que la mitad resultan positivas.
En la jornada vespertina en una farmacia San Pablo, en la alcaldía Azcapotzalco, han hecho 30 test, de esos 15 dieron resultados positivos y todo se complicó.
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Cada vez que la prueba confirma un caso de COVID hay que sanitizar el consultorio, ubicado en la alcaldía Azcapotzalco, en la Ciudad de México. Estos días, la gente empieza a hacer fila desde las 6 de la mañana, para alcanzar un test en el turno matutino, cuando se suelen hacer entre 25 y 30. En la tarde se hacen un poco más, entre 30 y 40.
Esta tarde fueron tantos los casos positivos en este consultorio, que se requirió una limpieza más profunda y las pruebas se detuvieron por casi una hora, entre las 7 y las 8 de la noche. Unas diez personas hacían fila afuera del lugar, cinco tenían ficha, las otras ya no alcanzaron.
“Es verdad que nos dieron la ficha y nos advirtieron que quizá no todos íbamos a alcanzar servicio, porque este se termina a las 8 de la noche e iban a tener que parar todo por casi una hora para limpiar a profundidad. Justo a las 8 reanudaron las pruebas y atendieron a cuatro personas más de las que teníamos ficha. Solo falté yo. En el trabajo me están pidiendo la prueba porque hubo un caso positivo en el área donde estoy y ahora tendré que volver mañana y perder más tiempo”, dice la mujer, que se queja además de que el personal del consultorio está ya muy de mal humor y el trato es rudo.

Cuando se van todos los que ya no alcanzaron servicio, la médica y la enfermera dicen que no están de malas, pero el trabajo sí es mucho.
Este jueves, la Secretaría de Salud reportó 21 mil 569 casos nuevos confirmados de COVID-19 en un solo día, la cifra más alta en esta tercera ola y que se acerca ya al récord de casos diarios confirmados en toda la epidemia en México, el del 21 de enero, cuando se contabilizaron 22 mil 339.
La médica de la farmacia San Pablo dice que este martes hicieron 43 test, unas 20 fueron positivas. Este miércoles fueron 30, 15 positivas. “Por supuesto que trabajamos más allá de las 8 de la noche cada día y es muy pesado. La gente es muy insistente. También es que andan de un lado a otro buscando pruebas porque en todos lados está a tope, eso también lo entendemos”, dice mientras se va quitando el cubrebocas, el gorro, los googles y el estrés empieza a darle una tregua.
Ella cuenta que ya se contagió de COVID en mayo. Hace unas semanas volvió al trabajo y apenas hace unos días se pudo vacunar. El personal de los consultorios de barrio y las farmacias tuvieron que esperar a vacunarse por edad. No se les consideró prioridad aunque ellos están en alto riesgo, porque son, como se puede ver en estos días, el primer contacto para consultas y pruebas.
Hasta el 2 de agosto de 2021 habían resultado positivos al virus SARS-CoV2, que causa la COVID-19, 251 mil 237 integrantes del personal de salud y habían fallecido, 4 mil 127 por esta enfermedad. Los casos de personal sanitario contagiado se han incrementado en las últimas semanas. En la semana epidemiológica 19 (del 9 al 15 de mayo) hubo 338 casos positivos, en la semana 30 (del 25 al 31 de julio) se reportaron mil 596.
Los consultorios de farmacia, sobre todo donde se hacen pruebas porque no en todos las hacen, exhiben en estos días largas filas, ante la saturación en los quioscos y centros de salud de la Ciudad de México. Adrián Hernández acudió este lunes al quiosco que está en la alcaldía Benito Juárez. Llegó a las 11 de la mañana y le dieron la ficha 200.
En mayo la situación en los quioscos era muy diferente, entonces Adrian acudió al quiosco del metro Etiopía (en la misma alcaldía) a las 11 de la mañana a penas se habían repartido 20 fichas para prueba, “estaba desolado”.
Ahora en el quiosco de Benito Juárez “había tanta que mejor me fui porque calculé que no iba a alcanzar prueba. Ya había ido también al módulo que está en la delegación Benito Juárez. Allá llegué a las 9 de la mañana y ya había igual como 200 personas. Era una serpiente enorme de fila y con mucho desorden, porque tienen poco personal organizando. Había nada más unas tres personas de chaleco verde (el que usa el personal del gobierno de la CDMX)”.
Adrián, que viene regresando de un viaje de trabajo por varios países y quería confirmar que no tiene COVID antes de ver a su familia, optó mejor por buscar una prueba en un laboratorio privado, donde encontró disponibilidad ya rozando la hora de cierre este lunes.
Un médico que trabaja en un centro de salud en la CDMX cuenta a Animal Político que se están haciendo hasta 150 pruebas por día, de esas entre 25 y 35 salen positivas. En mayo si hacían las mismas 150 en un día, resultaban positivos entre 5 y 15, dice.
La mayoría de los positivos, asegura el médico, son menores de 50 años, que no tienen vacuna o no tienen el esquema completo. Lo mismo dice la médica del consultorio de la cadena San Pablo. “Llegan muchos menores de 40 años, algunos se contagiaron por regresar al trabajo, a las actividades presenciales, pero también se contagian por andar de vacaciones o de fiesta. Vino un muchacho a hacerse la prueba y venía con su abuelita. Se había ido a celebrar el cumpleaños de una amiga y ya después se preocupó por ver si no estaba enfermo y si no había contagiado a la abuela. Lo bueno es que salió negativo”.
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En otro consultorio de la farmacia San Pablo, pero este en Satélite, en Naucalpan, Estado de México, un treinteañero no pudo celebrar la misma suerte. Al medio día de este miércoles el lugar está con una fila de unas 20 personas. El médico sale con cinco papeles en mano. Empieza a gritar nombres y los aludidos se acercan.
De los cinco, uno es positivo, tiene 30 años y confiesa que se confió, que ha andado en reuniones y restaurantes con sus amigos. Tiene síntomas leves. Dice que irá con otro médico, donde haya menos gente, y acatará lo que le indique.
Una joven de 20 años también ha dado positivo a la prueba que acaban de hacerle en el consultorio de la farmacia San Pablo de calzada de Los Misterios, en la Ciudad de México, donde a las 5 de la tarde hay unas 60 personas haciendo fila, no obstruyen la banqueta ni son tan visibles, porque las han acomodado por las escaleras y en el estacionamiento.
Quienes esperan tienen entre 18 y 50 años, no se ven niños ni adolescentes y si acaso hay un par de personas de unos 60 años. Unos sí tienen síntomas, a otros les han pedido la prueba en su trabajo ya sea para volver a actividades presenciales o porque en el área donde laboran alguien resultó positivo.
El proceso en este consultorio es el mismo, cada que un caso se confirma hay que sanitizar el lugar y la fila se detiene. Otra joven dice que ella llegó alrededor de las 12 y media y aún tiene unas diez personas por delante.
A los nuevos que van llegando con la intención de formarse, la misma gente les dice que piensen bien si se van a quedar, porque la espera es larga y no hay garantía de que alcancen una prueba. Muchos cuentan el número de personas y se van. Otros se la juegan y se forman. Así llega la noche afuera de estos consultorios, con gente que pierde o gana la faena de lograr que un médico, desdeñado por el gobierno, le raspe la garganta y le dicte la sentencia.