Tabasco, la literatura de la inundación

Kristian Antonio Cerino · 30 de octubre de 2011

Tabasco, la literatura de la inundación
Inundación en Tabasco

Dos libros publicados en Tabasco buscan que sus lectores comprendan el porqué aquí se padece de inundaciones cada año. El primero Tabasco: Negligencia criminal del periodista Antonio Villegas Villamil. Y el segundo: Y después de la inundación…, un libro colectivo que coordinó el analista político Manuel Paz.Ambas publicaciones, bajo un sello editorial independiente y el de las Universidades estatales Juárez y Olmeca, pretenden explicar que Tabasco es uno de los estados de México agraciados con dinero de la Federación pero que sus gobernantes han hecho “poco” por emplearlo en los proyectos hidráulicos.

Para los académicos, ambientalistas, consultores, ingenieros, periodistas, servidores públicos y políticos, entrevistados para los libros publicados aquí, la inundación de Tabasco aún continúa heredando el gran pendiente: el enjuiciar a los responsables. De acuerdo con los que participaron en Y después de la inundación… y Tabasco: negligencia criminal, Villahermosa (la capital) se anegó en 2007 porque los gobiernos priistas han permitido la construcción de plazas comerciales en zonas bajas, la edificación de fraccionamientos en sitios pantanosos o de reserva y porque el recurso para el desazolve de los ríos simplemente  desapareció.
Y después de la inundación… es un libro que incluye artículos de fondo con las voces de los expertos en materia de inundación, y Tabasco: negligencia criminal, es un reportaje que documentó las razones del porqué año con año Tabasco padece de inundaciones. Y éstas, se presentarán anualmente porque la geografía de Tabasco es propicia para la crecida de los ríos y porque la planeación de la capital y de los alrededores, fracasó hace años, según la opinión de los expertos extraídas hoy para Animal Político.
Antonio Villegas Villamil, periodista con más de 13 años de experiencia y colaborador de la agencia AP, cree que la inundación en Tabasco es por “negligencia y corrupción” del gobierno (local) porque si el presupuesto destinado para las obras hidráulicas se hubiera ejercido con rigor, otra historia sería. Villegas explica que para documentar el reportaje consultó fuentes ambientales y entrevistó a investigadores que señalaron cuáles fueron los errores cometidos por el gobierno para evitar tragedias como éstas.
En el libro, con fotografías de América Rocío y Jaime Ávalos, el autor reseña el contenido de la obra: Se habla de la corrupción y negligencia de los gobiernos, de la forma en cómo el hombre devastó el paraíso natural que era Tabasco, y del mal manejo del sistema hidroeléctrico del país. Se expone aquí también la voraz lucha por el poder encabezada por Andrés Granier (el actual gobernador) durante la inundación, de cómo borraron a la oposición y al alcalde priista de la capital en los medios y su aparente éxito momentáneo para exculparse así mismo, y a los ex gobernadores del estado, en la responsabilidad de los daños a la población.
Tabasco: negligencia criminal es un libro con 7 capítulos: Algo sobre Tabasco, La inundación. El manejo político de la inundación, La inundación deseada, Corrupción política: el PICI, Negligencia criminal y La reconstrucción.  Villegas expone, primero, cómo era Tabasco antes de petrolizarse. El estado conocido como “el edén”, fue un Tabasco antes y otro después cuando se le comenzó a explotar para extraer crudo y gas.
Refiere cómo las selvas fueron taladas para dar paso así a la ganadería: “no se ve que eso se haya utilizado para beneficio de la población”, dijo un investigador en la publicación. Para el reportaje, Villegas entrevistó al Dr. Jesús Manuel Medrano, miembro del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. A él le preguntó:  –¿Era posible evitar que las cosas llegaran a tanto en Tabasco? –Teóricamente sí. Los desastres se deben reducir a su mínima expresión, porque antes se pueden generar escenarios de inundación y saber dónde están las personas, qué recursos, que días faltan, hacer una planificación de desastres con planes de evacuación.
A decir de Medrano, desde el sexenio presidencial de Miguel de la Madrid las políticas públicas “abandonaron” las obligaciones del Estado. Una de ellas, darle seguridad social a los mexicanos. “Y privilegian el desarrollo de las empresas privadas. Es un impulso a la privatización. No podemos tolerar que unos cuantos extranjeros sean los que se beneficien y los miles de habitantes, en este caso los tabasqueños, son los que tengan qué pagar”, agregó para la investigación de Villegas.  El académico consideró que levantar bordos (muros de concreto o costales rellenos con arena) no es la solución: “el bordo es una falsa seguridad”.
El periodista, además, dialogó con el Dr. David Barkin, doctor en Economía por la Universidad de Yale, y quien hace muchos años vaticinó –a través de una serie de investigaciones- la problemática que padecerían los tabasqueños: “El problema no es sí hay más lluvias ahora que antes, la cosa es cuál es la reconformación de la topografía y de la estructura productiva en la zona, cómo ha transformado la capacidad de la zona de responder a estos cambios. Inundaciones ha habido en Tabasco desde tiempos inmemoriales”. Relató que hace 60 años se escribió un libro pensando en Tabasco. Este se llamó: “Cómo destruir el paraíso” por la tala de árboles y el cierre de los drenes (canales). Y fue precisamente lo que ocurre hoy.
En el capítulo 2 del libro: La Inundación, Villegas narra a los numerosos personajes que heredó la inundación. Los que se mojaron los pies y los que se bebieron el coraje -dicen a través del sentido común y de los testimonios registrados por el autor- cómo el río “se les vino encima”. De esta manera, el periodista recrea la tragedia de la inundación en 3 momentos:
I Hoy a estas horas del miércoles, apenas las primeras de la mañana, con la lluvia que cae, el hombre se ha visto en la inmensidad de la nada, en lo minúsculo que es ante la naturaleza. Hoy eso es las Gaviotas.
II El gobierno federal informa en la reunión de evaluación del 31 de octubre que el gobierno estatal garantiza el abasto para la población, idea que se empieza a deshacer apenas un día después cuando los comercios están cerrados y miles de ambulan en las calles buscando un lugar donde vendan comida preparada pero los tacos ya no están, las tortas se fueron, el guisado es un recuerdo y ni las papas fritas de la tienda de la esquina.
III Algunos van con sus hijos y cuando los periodistas les preguntan a qué regresan responden que a rescatar lo que se pueda sacar de la casa, cualquier cosa, algo que les pertenezca.
Si los designios del corazón de un hombre son insondables, expresiones como querer regresar a recuperar aunque sea lo más mínimo dan cuenta de la magnitud de la resistencia frente a la tragedia: algo, lo que sea, que me pertenezca, es un consuelo frente a la pérdida de todo lo que he sido, materialmente hablando.
Tabasco: negligencia criminal, que incluye otras voces como la del ambientalista Iván Restrepo,  circuló sólo por cuenta del autor. Ninguna editorial se animó a la publicación y se lanzó al mercado local con un sello independiente.  Y después de la inundación… se publicó en 2009 con un tiraje de mil ejemplares. Es un libro testimonial -se lee en la contraportada- que contiene la conciencia crítica de una generación de cara los hechos de su tiempo y a las circunstancias trágicas de su tierra.
“Las voces que dan cuenta del impacto de la inundación de Tabasco en el 2007, asumen el compromiso de confesar, decir, denunciar, reflexionar, discernir y explicar qué pasó, por qué, y cómo pudo suceder todo: ¿Qué hacer? Fue una de las preguntas planteadas en este libro donde participaron 21 autores entre académicos, expertos y periodista”s. En el prólogo Manuel Paz, coordinador del libro colectivo, sostiene que uno de los argumentos de las inundaciones en Tabasco son los asentamientos irregulares, es decir, la construcción de casas y edificios en zonas que antes eran usadas para el escurrimiento del agua de lluvia. Ello por “la corrupción gubernamental, la ignorancia del tema y la nula planeación de los asentamientos humanos, generaron la expedición de permisos de construcción de manera indiscriminada”. Para Paz “el agua tiene memoria”, y ésta  “siempre busca regresar a donde antes estuvo”.
En el libro, políticos tabasqueños como Rosalinda y Adán Augusto López Hernández, hermanos identificados con la izquierda, aseguran que el problema de las inundaciones se resume en: Que los programas del gobierno de Tabasco, son el clientelismo como programa social, como proyecto. “Es a fin de cuenta un proyecto vulgar del gobierno”. Nos -afirmaron- obliga a revaluar, como tabasqueño, lo que ha hecho el gobierno con el petróleo y con el medio ambiente. El Dr. Jesús Manuel Argáez de los Santos escribió también aquí un artículo titulado Después de la tragedia, donde este experto consideró que: “Tabasco seguirá siendo más agua que tierra, por lo que debe enseñarse a la población, dónde puede asentarse sin riesgos, y cómo reaccionar en caso de inundación”.
En otros artículos del libro Y después de la inundación… se señalan las inversiones del Programa Integral Contra Inundaciones (PICI) y de los 9 mil millones de pesos para el Programa Hídrico Integral (PHI), mismos que evitarían las inundaciones en Tabasco. Un investigador de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), escribió: a Tabasco no lo está matando el agua, sino los días inciertos que siguen llegando.
Después de la inundación de 2007, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPALE) recomendó al gobierno de Tabasco reubicar algunos centros poblacionales porque fueron asentados en las márgenes de los ríos. En el 2007, la inundación superó los 30 mil millones de pesos en pérdidas, según la CEPALE. El gobierno local, a pesar de protestar porque el gobierno Federal limitó los recursos económicos para atender a los damnificados, recibió en 2007 260 millones 860 mil pesos producto de las donaciones del extranjero y del interior del país.
Adriana Camacho, realizadora mexicana, presentó el documental Agua de Tabasco, un filme para ilustrar la dimensión de la tragedia pero para recopilar las voces de los expertos que coinciden que Tabasco estaría mejor, sólo con obras y planeación. Animal Político, en enero de 2011, dio cuenta de esto en La tragedia a la pantalla grande, donde igualmente incluyó la voz del periodista Antonio Villegas Villamil.
Sobre la inundación de Tabasco, un grupo de mujeres periodistas recopiló crónicas, que se publicaron en la prensa nacional y local, para presentar hace un par de años una memoria sobre las afectaciones por la crecida de los ríos. Además, el escritor tabasqueño Ariel Lemarroy se inspiró en la inundación de Tabasco para publicar la novela No me preguntes nada, con la que ganó un premio en el sur de México.