Dulce Ramos · 14 de febrero de 2014

Te sientes fatigado, tosas, estornudas. Tal vez pienses que te quiere dar gripa, o que ya la tienes, pero antes de llegar a esa conclusión, toma nota de los síntomas de la llamada “enfermedad del beso”.
La fatiga extrema, aún sin fiebre, es el síntoma más representativo de la mononucleosis infecciosa, popularmente conocida como “enfermedad del beso”; se trata de una infección causada por el virus Epstein-Barr, cuya transmisión es a través de secreciones de garganta, nariz y boca.
Además de la fatiga extrema, el paciente tiene crecimiento de ganglios (sobre todo los ubicados por debajo de la mandíbula) y las amígdalas se inflaman a grado tal que parecen besarse, de ahí su nombre coloquial.
En inglés la mononucleosis es conocida como kissing tonsils, es decir, anginas que se besan, de ahí que en algún momento, este nombre se generalizó como “enfermedad del beso”, la cual definitivamente puede transmitirse al realizar la acción de besarse con una persona que tenga el virus activo.
[contextly_sidebar id=”217b5e528e3a9e4a2932eed2a41d2c80″]El virus de Epstein-Barr suele alojarse en faringe y amígdalas, es muy fácil que se confunda con una faringoamigdalitis por estreptococo, porque además algunos datos clínicos de ambas coinciden, como la formación de membranas y pus en las amígdalas.
Otro punto a considerar respecto a esta afección es su periodo de incubación, esto es, el tiempo transcurrido entre el establecimiento de contacto con el virus y la aparición de la infección, el cual suele ser muy prolongado, de uno a dos meses.
La incidencia de este mal ocurre en niños de menos de cinco años y en adultos jóvenes, concentrándose entre ambos grupos el 100%.
Para prevenir ésta y otras infecciones respiratorias, es importante evitar el contacto con personas enfermas, sobre todo cuando presentan tos y estornudos frecuentes.
Es aconsejable el lavado frecuente de manos y la limpieza de objetos de uso común como: apagadores, manijas, teléfonos, teclados y controles remotos, entre otros.
En cuanto a otros datos clínicos de ese padecimiento, y en casos muy esporádicos, quien la desarrolla puede presentar crecimiento del hígado y del bazo, siendo esto potencialmente mortal, por el riesgo incrementado a que este último órgano pueda estallar, refirió Alberto Villaseñor investigador adscrito al Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco.