Eréndira Aquino · 31 de enero de 2026
“Nos han arrebatado algo más que la financiación. Nos han arrebatado la esperanza, la fe y la oportunidad de buscar la felicidad”. Con estas palabras, una activista LGBT describió la situación que se vive en la región del Caribe ante la disminución de recursos para asociaciones civiles.
De acuerdo con Outright International, organización que cuenta con 35 años de experiencia trabajando a favor de las personas LGBT, desde enero de 2025 se han recortado 125 millones de dólares a nivel mundial que estaban destinados a trabajar a favor de los derechos de esta población.
Sólo en Outright International se perdieron 10 millones de dólares comprometidos para 120 proyectos en 50 países, lo que ha llevado a que una cuarta parte de sus socios beneficiarios estén en riesgo de cerrar programas, despedir personal o reducir sus servicios.
La organización, con sede en Estados Unidos, vio afectados sus ingresos luego de que a principios de 2025 la administración del presidente Donald Trump anunció que se suspendían los financiamientos otorgados a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que entre el 2001 y 2024 contó con un presupuesto promedio de 23 mil millones de dólares anuales y realizó misiones en más de 100 países en áreas como la educación, la salud global, la protección del medio ambiente y la gobernanza democrática.
María Sjödin, directora de Outright International, señaló en entrevista que esto ocurre en un contexto en el que “hay más de 60 países en el mundo que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo y donde las personas LGBT enfrentan discriminación, persecución e incluso penas de muerte”, ante lo cual se vuelve imprescindible el trabajo de las organizaciones de derechos humanos.

Los programas afectados por el recorte de financiamiento a Outright International incluyen servicios de seguridad, defensa legal, documentación de crisis de derechos, espacios comunitarios, apoyo relacionado con el VIH, participación democrática y la continuidad organizativa básica de las personas LGBT, entre ellos programas para capacitación laboral de personas migrantes y refugiadas.
Sin embargo, Sjödin alertó que la crisis que atraviesan actualmente las organizaciones LGBTIQ va más allá de esta población, ya que coincide con lo que ocurre con otros grupos de la sociedad civil, principalmente aquellos que documentan abusos de gobiernos autoritarios o con tendencias autoritarias, los cuales incluyen grupos ambientalistas, medios independientes, asociaciones de derechos de las mujeres y observadores electorales.
Al mismo tiempo, los presupuestos locales e internacionales se están trasladando al financiamiento de actividades militares y se han fortalecido los discursos en contra de la diversidad sexual, principalmente en contra del reconocimiento de la identidad de las personas trans. Ante este contexto, la activista enfatizó que “proteger a las personas LGBTIQ es esencial para la protección de los derechos humanos y la democracia”.
“Los gobiernos saben que si pueden quitar financiamiento a los movimientos primero, no quedará nadie para documentar lo que vendrá después”, afirmó Maria.
La directora de Outright International agregó que las organizaciones LGBT suelen ser el primer objetivo porque son políticamente más fáciles de aislar debido a la discriminación que hay hacia la diversidad sexual. Sin embargo, dijo, “estrategias como las restricciones al financiamiento extranjero, barreras burocráticas y denegación de acceso bancario se están desplegando contra otros”.

“Esto no es un bache. Es un intento de asfixiar a un movimiento. Mientras las fuerzas anti-LGBTIQ impulsan nuevas leyes y narrativas hostiles diseñadas para borrar las vidas de las personas de las políticas públicas, las organizaciones que las defienden están siendo desfinanciadas sistemáticamente. Nos negamos a permitir que eso suceda”, expresó.
Tal como lo planteó una activista que trabaja en un país africano que actualmente se encuentra en medio de un conflicto armado –cuya ubicación exacta se omite por seguridad–, “cuando el financiamiento desaparece, no sólo se detiene nuestro trabajo, se pone a gente en peligro”.
A pesar del crecimiento de los movimientos anti-trans, la persistencia de los estigmas contra las personas gays, lesbianas y bisexuales en algunas regiones, así como de las tendencias de los gobiernos de concentrar sus recursos de manera nacional y reducir los fondos para la protección de derechos humanos, Outright International ha lanzado una campaña que apuesta por la solidaridad de entidades, fundaciones y personas de todo el mundo.
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La campaña ‘Funding our freedom’ (Financiando nuestra libertad) tiene la meta de juntar 10 millones de dólares para continuar con el apoyo a organizaciones que enfrentan mayor riesgo operativo y que se encuentran en países donde las personas de la diversidad sexual corren mayor peligro –por lo que omiten mencionarlos para salvaguardar la seguridad de los grupos que brindan apoyo a la población LGBT–.
También esperan contar con recursos que permitan el sostenimiento de los programas centrales de Outright International en materia de investigación, documentación, respuestas humanitarias y mecanismos de derechos humanos, incluyendo el trabajo que realizan en las Naciones Unidas y otros organismos globales.
“No buscamos cubrir la carencia de 10 millones de dólares de inmediato. Ninguna organización puede hacerlo. Pero invitamos a la gente a unirse a nosotros para que primero conozcan más sobre esto, lo que significa, la importancia de que nos unamos y esperamos que la mayor cantidad posible de personas puedan hacer una donación. Creemos que la solidaridad global es realmente importante”, remarcó Sjödin.

La campaña se lanzó el pasado 20 de enero y estará recabando recursos hasta el próximo 30 de junio. Hasta ahora, Maria celebró que “ya hemos recaudado más de 5 millones de dólares, aportados por más de 150 personas de distintos países”.
“La gente está respondiendo a diferentes cosas, pero ahora mismo se está dando cuenta de que varios gobiernos intentan silenciar a organizaciones, no sólo a las que trabajan en el tema LGBTIQ, sino de diversos tipos, lo que se ve como parte de una campaña antidemocrática”, concluyó.
Para conocer más acerca del trabajo que realiza Outright International o aportar a la campaña de recaudación ‘Funding our freedom‘ visita su página web.