Dulce Ramos · 6 de septiembre de 2013
En los últimos meses, los documentos divulgados por el exanalista Edward Snowden describen el alcance de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense para recoger cantidades exorbitantes de comunicaciones alrededor del mundo. Ahora, documentos filtrados por Snowden y publicados este viernes 6 de septiembre por los diarios The New York Times y The Guardian, revelan, en sorprendente detalle, cómo la agencia de inteligencia es capaz de leer la información que recoge.
[contextly_sidebar id=”23e6c5536212052458cd7710ea91ae7a”]Según esos datos, desde el año 2000, cuando las herramientas de encriptación comenzaron a cubrir gradualmente a la web, la NSA invirtió miles de millones de dólares en una campaña clandestina para preservar su capacidad de espiar. Así, habría usado todos los métodos a su alcance, desde la persuasión a la colaboración forzada de empresas, el uso de supercomputadoras, órdenes judiciales, y hasta el robo de claves de encriptación para tener acceso a las comunicaciones privadas en la web dentro y fuera de EU.
Así, la agencia ha eludido o agrietado gran parte de la encriptación que protege el comercio y los sistemas bancarios globales, información sensible como secretos comerciales y registros médicos y asegura, de forma automática, correos, búsquedas web, chats y llamadas telefónicas de tanto estadounidenses como extranjeros alrededor del mundo.
La capacidad de la NSA para piratear en internet y espiar a los usuarios sería compartida con la inteligencia británica, canadiense, australiana y neozelandesa a través de un programa secreto llamado Bullrun. El homólogo británico de la NSA, la Dirección Central de Comunicaciones del Estado (GCHQ por sus siglas en inglés) presentó un oficio a sus empleados en 2010, que describía las actividades de la NSA.
Leía: “durante la última década, la NSA ha liderado un esfuerzo agresivo y multifacético para romper las tecnologías de encriptación utilizados en internet. Capacidades criptanalíticas ya están disponibles. Grandes cantidades de información cifrada hasta ahora, ya puede ser explotada”. De acuerdo con The New York Times, los empleados de GCHQ quedaron boquiabiertos luego de leerlo.

Algunas revelaciones importantes dentro de los documentos son:
– La NSA gasta $250 millones al año en un programa llamado Sigint Enabling Project que, entre otros objetivos, trabaja con empresas de tecnología para “influir secretamente” en sus diseños de producto (los documentos no revelan qué compañías participan en dicho programa). Desde 2011, el programa Sigint ha gastado más de 800 millones de dólares.
– El secretísimo de sus capacidades ante información cifrada es altamente vigilada. A los analistas se les advierte: “No preguntar ni especular sobre las fuentes y métodos que utilizamos”.
– La NSA describe a los programas de cifrado como el “precio de entrada para que Estados Unidos use y acceda, sin restricciones al ciberespacio“.
– Un equipo de la instancia británica GCHQ ha trabajado para desarrollar formas de acceder al tráfico cifrado de las “cuatro grandes” proveedoras de servicios: Hotmail, Google, Yahoo y Facebook.
– La NSA manipuló para su beneficio una norma relacionada con encriptación adoptada la Organización Internacional de Normalización o ISO. ISO establece los parámetros comunes para los intercambios entre 163 países, entre ellos EU, España y casi toda América Latina. Este sistema estaría presente ya en los microchips que codifican la información de compañías y Gobiernos, bien sea gracias a la colaboración con los fabricantes de procesadores o por su piratería por parte de agentes de la NSA.
– Las artimañas de la NSA llegarían al extremo de hacer que una empresa estadounidense de computadores instalara en sus aparatos una vía de acceso oculta para que los espías de EU pudieran entrar cómodamente sin ser detectados en las nuevas computadoras que vendería al gobierno de otro país.
– Otro método que habría usado la NSA para incluir puntos débiles en los productos que velan por la seguridad en internet sería a través de iniciativas como Commercial Solutions Center, que con la excusa de mejorar la ciberseguridad de EU invita a los desarrolladores de tecnología de encriptación a que les presenten su software.
Responsables del servicio de inteligencia de EU pidieron a The New York Times y a ProPublica, agencia de noticias sin ánimo de lucro con acceso a estos datos, que no publicaran esta información porque podría hacer que “objetivos extranjeros” cambiaran sus formas de codificar mensajes.
Léelo completo en New York Times o The Guardian.